El acuerdo alcanzado por Uber y el gobierno de la Ciudad de México para limitar la tarifa dinámica en la capital del país es un intento de Miguel Ángel Mancera por “taxificar” al servicio de transporte privado de pasajeros y rompe con los incentivos para que haya más unidades dando el servicio y más personas puedan usarlo, asegura Manuel Molano, director general adjunto del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).

Las semana pasada, tras reunirse con Héctor Serrano, titular de la Secretaría de Movilidad (Semovi), Uber informó sobre la desaparición de su tarifa dinámica, que sería reemplazada por un mecanismo idéntico pero con el nombre de tarifa variable, el cual tiene tres variables:

  1. Cuando se decrete una contingencia ambiental, no rebasarán 4.9X (4.9 veces la tarifa normal).
  2. En caso de un doble Hoy no Circula, la tarifa tendrá un tope máximo de 2.9X.
  3. “Cuando existan situaciones de emergencia naturales, de seguridad pública o salud pública, Uber se compromete a ofrecer viajes gratis en las zonas afectadas para que la ciudadanía pueda regresar a sus hogares”, dijo la empresa a través de un comunicado.

No obstante, para Molano hay dos cuestiones graves sobre esos anuncios: “El gobierno interfiriendo en precios no es una buena idea; el gobierno local interfiriendo, menos. Creo que incluso no tienen atribuciones, así que creo que Uber dobló las manos muy rápido.”

“Lo que me resulta más preocupante es que con esta regulación lo que vemos es una ‘taxificación’ de Uber. Probablemente no deberíamos permitirlo, pero tendríamos que pensar que la gente más rica y más educada de este país fue la que pidió a gritos que se regulara”, dijo el directivo en entrevista con Forbes México.

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Durante la aplicación del doble Hoy no Circula el mes pasado, servicios como Uber y Cabify se vieron superados por el inusual repunte en la demanda, por lo que la tarifa dinámica alcanzó hasta 9.9X, provocando la ira de los usuarios. Molano cree que esas protestas le cayeron muy bien al “gobierno populista” de Mancera.

“Mancera es abogado, de economía no entiende; lo que sí entiende es que Uber es una fuerza económica grande que les volteó a una base electoral importante: los taxistas agremiados a través de todos los sitios de mafiosos, gente que usaba las concesiones como un mecanismo para inducir votos y extorsionar gente muy pobre que maneja un taxi. Al final, el problema no es la poca comprensión de alguien como Mancera, sino la poca comprensión que el público tiene de este tema”, dijo.

El esquema de la tarifa dinámica es un mecanismo de autorregulación que no sólo aumenta los ingresos de los conductores (y de Uber) sino que por sí mismo es capaz de reducir el precio de cada viaje durante momentos de alta demanda. Cuando la demanda sube, el precio de cada viaje se encarece para garantizar que quien quiera y pueda pagar un auto pueda hacerlo. Esa tarifa más alta también es un aliciente para que más conductores salgan a ofrecer el servicio, lo que, al final, ayuda a que la tarifa dinámica baje.

Lo que está mal, afirma Molano, no es la tarifa dinámica, sino “el esquema de movilidad de esta ciudad, el esquema de transporte público, los 30 años que no se les ha invertido un peso a los sistemas de transporte y mantener el modelo centrado en el automóvil”.

Para el directivo, lo más probable es que el anuncio por parte de Uber sea “un esfuerzo por acercarse a su público”, de reconciliarse con él, lo que se confirma por los datos ofrecidos por la empresa:

Durante la contingencia, un escenario límite, apenas 4% de los usuarios optó por pagar una tarifa de más de 3X, por lo que el impacto en su negocio sería mínimo.

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Al final, las consecuencias de limitar la tarifa dinámica son dos:

  1. Habrá un punto en el que Uber simplemente se quedará sin unidades para dar el servicio en puntos de alta demanda, marginando a quien sí quiere y puede pagarlo.
  2. El gobierno de la Ciudad de México tendrá menos ingresos por el supuesto impuesto que servicios como Uber y Cabify debería pagar por cada viaje que realizan (aunque aún no lo están pagando), cortando así sus ingresos.

“A Mancera no le interesa ni la movilidad ni la tarifa dinámica; lo que sí le importa es que esa fuerza económica creciente en algún momento vote por su grupo político”, dijo Molano.

La pregunta, al final, es ¿qué está haciendo el gobierno de Mancera para atender los otros temas clave que se anunciaron con bombo y platillos el año pasado junto con la regulación?

 

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