Por Brian Solomon

Enterrada en lo profundo de la más reciente declaración de representación de Facebook ante las autoridades fiscales de Estados Unidos, hay una nota curiosa sobre el futuro de Mark Zuckerberg.

A los 31 años de edad, el cofundador y CEO de Facebook es el sexto hombre más rico del mundo, y el líder de un imperio de la publicidad móvil. Pero ¿Zuckerberg aspira a más? Un potencial indicio de ello fue presentado hace un par de días, cuando Facebook propuso cambios en su estructura social a través de la creación de una nueva clase de acciones sin voto que permitiría a Zuckerberg donar e invertir su fortuna sin perder el control de su empresa.

La nueva clase de acciones pretende consolidar el control mayoritario de Zuckerberg sobre Facebook en el largo plazo, e incluye algunos seguros que volverían a sus acciones con derecho a supervoto en acciones regulares en caso de su muerte, discapacidad o su salida de la empresa. Por lo tanto, Facebook ha creado un incentivo para que él se mantenga en el papel de liderazgo en la que ha tenido tanto éxito. Pero hay un vacío legal, una forma en la que Zuckerberg podría salir de Facebook de forma voluntaria y aun así mantener el control.

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Él podría servir desde una “posición u oficina de gobierno” (según puede leerse en la declaración):

“Por otra parte, el Nuevo Certificado establece que todas las acciones Clase B ordinarias se convertirán automáticamente en acciones comunes Clase A a la fecha en que (i) se cumpla el tercer aniversario de la muerte del señor Zuckerberg o un evento de discapacidad, si tal evento de discapacidad continuara hasta esta fecha de vencimiento y (ii) un año después de la fecha de terminación del Sr. Zuckerberg como Director Ejecutivo Aprobado para una Causa (sujeto a un periodo de gracia de 60 días) o de la renuncia voluntaria del Sr. Zuckerberg como un Director Ejecutivo Aprobado, a condición de que el permiso de ausencia o renuncia del Sr. Zuckerberg no constituiría una Renuncia Voluntarias si fuera con relación a su servicio en un puesto u oficina del gobierno y si, en el momento de dicha licencia o renuncia, el Sr. Zuckerberg posee (i ) 30% o más de las acciones de nuestro capital social que poseía a partir de la fecha en que entramos en el Acuerdo del Fundador con el Sr. Zuckerberg (Fecha Efectiva del Acuerdo del Fundador), el Sr. Zuckerberg haya discutido dicha licencia o renuncia con nuestros directores independientes o (ii) menos del 30% de las acciones de nuestro capital social que poseía a partir de la fecha de vigencia del Acuerdo del Fundador, dicha licencia o renuncia haya sido aprobada por la mayoría de nuestros directores independientes o la duración del servicio en la posición de gobierno u oficina haya estado limitada a dos años.”

El párrafo anterior es un lío de jerga legal, pero esencialmente establece las condiciones por las que Zuckerberg (o su familia, en el caso de su muerte) perdería el control de Facebook. Pero la segunda parte del párrafo, a partir de la parte destacada en negritas, presenta una salvedad. Aunque una “renuncia voluntaria” como director ejecutivo normalmente desencadenaría una conversión de acciones, un permiso de ausencia o renuncia por  servir en un cargo público no lo haría.

Esto abre la posibilidad para que Zuckerberg siga los pasos de otros multimillonarios con ambiciones políticas. La comparación más cercana podría ser Michael Bloomberg, el octavo hombre más rico del mundo y fundador de la compañía tecnología financiera y de medios Bloomberg LP. Bloomberg dejó su compañía en 2001 para servir como alcalde de la ciudad de Nueva York durante 12 años, sólo para regresar como CEO en 2014. Frecuentemente se rumora que podría ser un candidato independiente a la presidencia.

La excepción permitiría a Zuckerberg ocupar un cargo público, ¿en qué oficina? Ésa es una incógnita, aunque puede inferirse que debería tratarse de algo grande como para abandonar la dirección de Facebook, una compañía de software que conecta a más de 1,600 millones de usuarios activos cada mes. De acuerdo con la legislación actual, no podría ser presidente hasta cumplir 35 años, pero ya tiene edad suficiente para servir como senador o representante de Estados Unidos.

Facebook declinó hacer comentarios sobre esta cláusula, y podría tratarse de nada más que de un escenario hipotético previsto por los abogados de Zuckerberg, pero él mismo ha discutido una mayor ambición que sólo dirigir Facebook, y en diciembre pasado anunció la creación de la Iniciativa Zuckerberg Chan a fin de tener un vehículo para lograr sus grandes metas filantrópicas.

“Aunque ayudar a conectar al mundo siempre será lo más importante que yo haga, hay retos más globales que siento la responsabilidad de ayudar a resolver, como ayudar a curar todas las enfermedades para el final de este siglo, mejorar nuestro sistema educativo para que sea personalizado para cada estudiante, y la protección de nuestro medio ambiente ante el cambio climático”, escribió Zuckerberg en un comunicado el miércoles. (Tales ambiciones han sido vistas por algunos como megalómanas.)

Por ahora, es probable que significa el uso de sus nuevas acciones Clase C para hacer donaciones y contar con la liquidez suficiente para financiar la filantropía. Pero a largo plazo, con este acuerdo, Zuckerberg siempre tendrá la opción de experimentar también con el servicio público.

 

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