La idea de la inclusión digital de género no debería quedarse únicamente en una cuestión binaria, en la que sean aceptables los parámetros de si las mujeres tienen acceso o no las tecnologías de información y comunicación para juzgar el éxito de los esfuerzos de la sociedad civil y del Estado al respecto.

Más allá del aspecto técnico, existen varios elementos que son fundamentales al hablar de la inclusión de mujeres y niñas en las plataformas y tecnologías digitales. Sólo por mencionar algunos conceptos, está la representación de la mujer en los medios, la cuota de contenidos femeninos y los derechos con los que cuentan.

En el tema hay avances y son bastante claros. Durante el Foro “Medios, Mujeres y TIC” organizado por el Instituto Federal de Telecomunicaciones, la UNAM, ONU Mujeres y la ONG HeforShe, Gabriel Contreras, Comisionado Presidente del IFT, señaló que en México existe equidad de género en el acceso a Internet y que ahora hay un 21% más mujeres conectadas que en 2013.

En otras palabras, la infraestructura tecnológica para la inclusión digital de género existe, aunque quizá el principal problema no tiene que ver con desarrollo tecnológico, sino con las formas sociales y culturales con las que las mujeres han sido estereotipadas y cosificadas.

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Lurdes Barbosa, Directora del Observatorio Ciudadano por la Equidad de Género en los Medios de Comunicación, señalaba que los medios de comunicación siguen transmitiendo una idea reduccionista de lo que significa ser mujer. Y ello redunda claramente en la construcción de estereotipos que se reproducen una y otra vez en la narrativa de los medios de comunicación.

Y por desgracia, es verdad. Porque nos guste o no, los contenidos de los medios reflejan lo que como sociedad esperamos de las mujeres y no lo que realmente pueden hacer. Me preocupa que mi hija encuentre que la mayor parte de los contenidos y héroes y genios que ella ve en medios, videojuegos e Internet, sean hombres. Por supuesto que una niña puede ser lo que ella desee, sin importar más allá de los estereotipos de género. Sin embargo, no puede existir un cambio sin la participación masculina.

Y es ahí donde está el otro problema, pues precisamente los medios se han encargado de construir una falsa idea de competencia o guerra de sexos, que lo único que provoca es un demérito en la conceptualización de la lucha de las mujeres por sus derechos.

En ese sentido, la radiodifusión tiene una función social fundamental, ya que la ley señala que se debe cuidar y generar las condiciones para la igualdad de género, por ello, deben buscarse las formas adecuadas en que se regulen los contenidos sin afectar la libertad de expresión.

Aunque también se trata de un asunto de corresponsabilidad entre audiencias y medios, ya que son los usuarios los que deben exigir que los contenidos mejoren y tengan la posibilidad de romper estereotipos y maniqueísmos que no sólo afectan a las mujeres, sino a la sociedad en su conjunto.

 

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