La marca Plexiglás se convirtió en nombre genérico del material, como Tesa (o Diurex) para la cinta adhesiva o Tempo (o Kleenex) para los pañuelos de papel. Solo una empresa está autorizada a producir el famoso plexiglás bajo este nombre desde 1933, cuando el químico Otto Röhm inventó el vidrio acrílico transparente. Ya había fundado su empresa en Darmstadt en 1905 y Röhm GmbH sigue produciendo plexiglás en su fábrica cercana de Weiterstadt.

La demanda del transparente producto se disparó en Europa desde hace poco menos de dos meses, tanto que Röhm se ha visto abrumado por montañas de pedidos. “Con el estallido de la pandemia en Alemania, nos vimos literalmente invadidos por los pedidos de nuestras láminas de plexiglás”, dice el gerente general Michael Pack. Desde entonces, Röhm ha estado produciendo plexiglás prácticamente las 24 horas del día para satisfacer la enorme demanda: “Producimos lo que es posible. En general, el volumen ha aumentado de cinco a diez veces, dependiendo del tipo”.

De uso muy versátil

Con alrededor de 4.000 empleados y 15 centros de producción en todo el mundo, Röhm es uno de los principales fabricantes del mundo en el negocio del polimetilmetacrilato, como se llama químicamente al plexiglás, y tiene centros en Alemania, China, EU, Rusia y Sudáfrica. Aunque el plexiglás representa menos del 10% de las ventas de la compañía de dos mil millones de euros (2018). Incluso antes de la crisis de coronavirus, el negocio del plástico transparente ya iba bien.

El plexiglás se utiliza en automóviles, ventanas de aviones, pantallas o displays, como acristalamiento de construcciones, protección contra el ruido o en la industria publicitaria. En numerosos mega-acuarios de Europa y el resto del mundo paneles de plexiglás de un metro de altura separan enormes vitrinas de exhibición con tiburones o pirañas de los sorprendidos visitantes. Las luces traseras de los coches con la bandera británica en el Mini también provienen de la fábrica de plexiglás de Röhm, al igual que las instalaciones de luz transparente del estadio del club de la Bundesliga FC Augsburg.

Cadenas de suministro cortas

Mientras muchas empresas alemanas con largas cadenas de suministro internacionales al comienzo de la cuarentena y los cierres de fronteras se quedaron sin partes y materias primas de proveedores, Röhm simplemente aceleró la producción de su precursor metacrilato de metilo en su propia planta a unos 50 kilómetros de distancia: “La materia prima la traemos de Worms, nuestro mayor centro de producción, hasta Weiterstadt, cerca de Darmstadt, donde producimos los paneles: las distancias son cortas y rápidas, y nuestra huella de CO2 en la logística es muy baja. Esto nos da ciertamente una ventaja sobre algunos fabricantes que tienen que abastecerse de sus productos preliminares en el extranjero”, explica Michael Pack.

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El metacrilato de metilo también se utiliza en la producción de pinturas, revestimientos de suelos, adhesivos y productos dentales. La resina de metacrilato se utiliza para producir pavimentos industriales y marcas viales o cianuros, que se emplean para extraer metales preciosos en la industria minera.

Se avizora un largo auge

Las perspectivas del negocio mundial del vidrio acrílico siguen siendo buenas. A finales de abril, los analistas de la empresa estadounidense de investigación de mercados Adroit Market Research predijeron un crecimiento del 6% anual hasta 2025. Ahora, la crisis de la pandemia está dando un nuevo impulso, incluso para el producto de marca más conocido entre los vidrios acrílicos. Según Röhm, el plexiglás es particularmente duradero, extremadamente resistente e irrompible, y no se pone amarillo.

“Estamos solo al comienzo y esperamos que la demanda se mantenga alta durante mucho tiempo. Ahora que las restricciones se están relajando cuidadosamente y se permite la apertura de más y más tiendas, esperamos una segunda ola importante de pedidos”, dice Michael Pack.

En el futuro, es probable que se encuentren muros protectores en todos los ámbitos de la vida y en todas las industrias, en escuelas, bancos, peluquerías y restaurantes o en autobuses y taxis. Pack está convencido de que el coronavirus ha cambiado para siempre la conciencia de la gente sobre la higiene.

Röhm produce actualmente la mayor cantidad posible de plexiglás en Estados Unidos, así como en Sudáfrica y China. “En EU también nos beneficiamos de nuestra estructura local: fabricamos todas las materias primas y precursores que necesitamos para la producción de las láminas protectoras exclusivamente en nuestras propias plantas. La cadena de suministro está intacta, con distancias cortas y sin cruces de frontera”.

Muchas empresas alemanas probablemente comenzarán ahora a revisar sus cadenas de suministro.

Otros que prefieren no utilizar plásticos optan por mandar a construir las barreras higiénicas de vidrio. 

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