La nueva regulación desincentivará a las empresas estadounidenses de comprar unidades en el extranjero para después mudarse a otro país para reducir su carga fiscal.

 

Por Jeremy Bogaisky

 

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El Departamento del Tesoro emitió nuevas reglas para disuadir a las empresas con sede en Estados Unidos de trasladar sus oficinas centrales al extranjero con el fin de reducir sus obligaciones fiscales.

La revisión a cinco secciones del código fiscal está diseñada para que sea más difícil para las empresas conformar los llamados acuerdos de “inversión fiscal”, con los que una compañía estadounidense se muda a otro país extranjero tras la compra de un negocio en dicho país, reduciendo así sus obligaciones fiscales.

“Estos primeros pasos, específicamente dirigidos, hacen importantes progresos en la limitación de las técnicas creativas que se usan para evitar el pago de impuestos en Estados Unidos, tanto para la reducción significativa de los beneficios económicos de las inversiones, como para, cuando sea posible, detenerlas por completo”, dijo el secretario del Tesoro, Jacob J. Lew en un comunicado. “Si bien la reforma fiscal integral de negocios que incluye disposiciones específicas contra la inversión es la mejor manera de abordar el reciente aumento de las inversiones [en el extranjero], no podemos esperar para hacer frente a este problema.”

Entre las revisiones, que se aplicarán a las ofertas que se hagan después de este lunes 22 de septiembre, está la prohibición de los llamados préstamos “rayuela”, en donde las empresas tratan de evitar los impuestos estadounidenses sobre los ingresos extranjeros repatriados a través de la concesión de préstamos a una nueva empresa matriz extranjera creada en un acuerdo de inversión fiscal.

El Tesoro cerró una brecha que permitía la transferencia libre de impuestos de dinero en efectivo o bienes de una subsidiaria extranjera a la nueva matriz extranjera, y ahora ha impedido que las empresas reestructuren sus unidades extranjeras para acceder a las ganancias diferidas sin pagar impuestos.

También tomó medidas enérgicas contra las técnicas que las compañías estadounidenses han usado para cumplir con un requisito pre existente: que una empresa estadounidense puede invertir sólo si se crea un acuerdo que dé lugar a una nueva sociedad en la que la parte de la propiedad de la “adquirente” extranjera esté por encima de 20%. Las empresas estadounidenses ya no serán capaces de reducir su tamaño antes de completar un acuerdo mediante la emisión de grandes dividendos, y ya no podrán contar con activos pasivos para inflar el tamaño de la nueva matriz extranjera.

 

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