Por Javier Arreola y Carlos Grandet*

La respuesta a esta pregunta en el marco de la Cuarta Revolución Industrial (4RI) no es sencilla, pues tiene factores que pueden inclinar el veredicto a un lado u otro. Por un lado, México goza de grandes fuentes de ventaja competitiva: su ubicación geográfica, que disminuye costos de transporte, bajos costos de producción y la presencia de un capital humano cada vez más especializado: es el octavo mayor productor de ingenieros del mundo.

Sin embargo, estas características pueden resultar insuficientes si no existe un esfuerzo deliberado por aprovechar el talento y modernizar al sector empresarial. La 4RI (Cuarta Revolución Industrial) se caracteriza por un uso cada vez más intensivo para la producción industrial de Inteligencia Artificial (IA), aprovechamiento de datos, impresión 3D e Internet de las Cosas, entre otros. Estas tecnologías prometen cambiar el ecosistema de producción, y hay países donde ya está pasando.

Un ejemplo claro es China, que está al frente del remplazo de trabajadores por robots automatizados en muchas de sus plantas de producción. Este fenómeno puede tener implicaciones graves para las economías en vías de desarrollo, que le han apostado a la manufactura de ensamblaje para promover crecimiento económico, como México.  Las ventajas comparativas mexicanas que atrajeron a empresas para instalar sus plantas manufactureras se pueden diluir ante una perspectiva de mayor producción automatizada. Nuestro país no puede seguir dependiendo de la mano de obra barata y una ubicación estratégica como únicas fuentes de competitividad.

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Nuestro país es una de las economías que requieren un nivel significativo de inversión para poner su economía al día en términos de digitalización, producción y diversificación, además de formar y aprovechar mejor el talento mexicano. Algunas industrias, como la automotriz y aeronáutica, son de clase mundial, mientras que otras como la agroalimentaria, la de desarrollo tecnológico, y la logística, presentan rezagos significativos.

Hoy nos encontramos a medio camino en nuestra capacidad de triunfar en la 4RI:

  • Según la International Data Corporation, las empresas mexicanas tienen un nivel promedio de madurez del 57% con relación al Internet de las Cosas y 41% no tiene planes de recopilar datos mediante sensores.
  • México y Brasil contaban en 2017 con un total de 27,700 robots de servicio (2.1%) de un total de 1.3 millones que hay en el mundo. Pero también es el 8º país que más consume robots, cerca de Taiwán e Italia, aunque muy lejos de los punteros que dominan el 75% del mercado: China, Corea del Sur, Japón, Estados Unidos y Alemania.
  • De acuerdo con Manpower, México es uno de los países donde es más complicado llenar puestos de trabajo. Mientras el promedio de dificultad para cubrir un puesto de trabajo en el mundo es de 38%, nuestro país posee una tasa de 54%.
  • Santiago Levy refiere en su más reciente estudio que, en los últimos años, México ha colocado dinero y personas en empresas improductivas. Por ello tenemos un grave problema ‘básico’: el incentivo principal de la estructura económica hace casi imposible encontrar empresas que sean absolutamente formales, legales y productivas.
  • De acuerdo con José Franco, del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, “el talón de Aquiles del financiamiento en México ha sido la participación del sector privado… al tomar cualquiera de los países líderes, aproximadamente entre el 70% y el 80% para ciencia, tecnología e innovación viene del sector privado, y el resto viene del sector público, y en México está exactamente al revés; hoy, 20% del financiamiento viene del sector privado y 80% del sector público.”

A pesar de esto, existe potencial para México. Según Siemens, México es líder en América Latina en transformación digital y el Internet de las Cosas, con un crecimiento de entre 15 y 20% anual, y podría ubicarse como el quinto país más influyente del mundo en esta área. De acuerdo con la multinacional, 59% de 196 compañías estaban implementando estrategias de digitalización en el corto y largo plazo. De ellas, 35% tiene analizadas sus necesidades de optimización de procesos.

México se encuentra ante un punto de inflexión donde nuestra capacidad de modernizar nuestro sector productivo y aprovechar el talento serán claves para el futuro económico del país.

*Maestro en Análisis Computacional y Políticas Públicas por la Universidad de Chicago.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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