• 4. Enojo– situaciones como la inseguridad, pobreza, desigualdad y corrupción han sido la fuente de inspiración de grandes cambios. Solo es necesario hacer que los votantes expresen lo que sienten sobre las promesas incumplidas, los resultados negativos y los costos de un mal gobierno. Ante el descredito de los políticos y la política, el resto es sencillo, pasarán las facturas a la hora de votar; harán sentir el peso de sus frustraciones, críticas y oportunidades perdidas en las urnas.

Los candidatos y partidos que usan esta herramienta se concentran en actuar como los representantes exclusivos de los reclamos de los marginados, la voz de la ira popular, buscan avivar la molestia, transmitir en sus discursos las inconformidades y demandas; asumiéndose como la única solución a los problemas; recriminando y culpando a sus adversarios de todos los problemas.

  • 5. Interés Humano– la sensibilidad y la solidaridad son argumentos de comunicación muy convincentes y efectivos. Situaciones en las que se hace patente una cierta cantidad de buena voluntad, donaciones, trabajo comunitario y hasta casos de heroísmo civil contribuyen a mejorar la percepción de las organizaciones políticas, particularmente ante acontecimientos imprevistos.

Los desastres naturales, sismos, epidemias o situaciones emergentes son detonadores de emociones entre la población. En los momentos en que toda la ayuda es bienvenida y que nadie puede objetar lo que se ofrezca a las víctimas; los actores políticos aprovechan la escena para hacerse presentes y subirse a la ola de alivio, ayuda y buenas intenciones, pero también de oportunismo electoral. Una muestra de unidad por un voto de gratitud, todo sea por un poco de credibilidad.

  • 6. Arraigo– revitalizar el sentido de identidad, pertenencia y orgullo por los colores, valores, y tradiciones que nos unen, es otro recurso muy emotivo. La comunicación de campaña se alinea para exaltar lo nuestro e identificarse con los símbolos y representaciones del imaginario social.

En estos casos, los candidatos aprovechan los torneos deportivos, bailes, desfiles, carnavales y cualquier evento que puedan capitalizar para reforzar su cercanía con la población y expresar su sentido nacionalista.

Nada como ir al (super) mercado, comer tacos, hacerse una limpia, danzar, bailar al estilo pachuco o ver el futbol (con unas buenas chelas); celebremos a los héroes nacionales que nos dieron un 5º partido. Candidato, compañero, amigo, hermano¡¡ ¿quién dijo ridículo?, simplemente original.

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Tomemos la bandera de Cantinflas; echemos mano de chistes, albures y no olvidemos el guardarropa de trajes típicos, bastones, flores, botas, cintas, moños, huaraches, chamarritas, guayaberas, sombreros y chalecos para hacer sentir al pueblo que sus candidatos son gente normal que vive con pasión por lo nuestro.

  • 7. Esperanza– ¿quién no desea un mejor futuro?; ¿Quién puede negarse a un sacrificio en el presente con tal de que sus hijos tengan mayores oportunidades? El objetivo de esta estrategia es hacer sentir al elector que su voto es una especie de inversión que puede ayudar a hacer realidad sus sueños.

Al analizar las estadísticas sociales, económicas y demográficas, se define una serie de propuestas, contenidos y promesas que incluyen las aspiraciones más extendidas entre la población objetivo. Se establece un intercambio de votos por el compromiso justiciero de alcanzar mejores condiciones de vida, desarrollo, bienestar, satisfactores y beneficios (materiales o subjetivos) y dejar atrás el pasado de inequidad.

  • 8.Felicidad– sin duda la democracia puede hacer feliz a la gente, eso no lo han repetido miles de veces. El ideal ceniciento de votar y ser felices todo el sexenio llena las expectativas de todos. Hacer posible que la sociedad pase a un estado de optimismo, sanación y armonía con un gobierno confiable, eficaz, incluyente, participativo y satisfactorio donde el ciudadano es el centro de la atención y servicio al cliente, seduce, encanta, hace feliz.

Corporaciones policiacas científicas, modernas, impecables, bien equipadas, mejor pagadas, honestas; internet, agua, drenaje, electricidad, vivienda, escuelas, hospitales, caminos, médicos y enfermeras en todos los rincones del país; mares, suelos y cielos plenos de abundancia y recursos inagotables; un país boyante, pujante, pleno, ganador; vacaciones pagadas de 90 días y salarios mejores que en Suiza; todo es posible, está al alcance de tu mano. Para de sufrir, sal de la depresión, sonríe, ya no te preocupes, tu voto puede borrar la contaminación, el deterioro ambiental, la corrupción, la inseguridad y la pobreza nuestro asesor de campaña Harry Potter es infalible.

En conclusión, basar la estrategia de campaña en las emociones humanas es más sencillo, lo emocional es un razonamiento inconsciente, implícito, simple, de bajo esfuerzo, es inmediato y se radica en las respuestas de nuestra naturaleza humana.

Un candidato debe ser el centro emocional de la campaña, un transmisor de vitalidad, expresividad, un idealista comprometido que sea detonador de la energía social, un líder que desencadene la fuerza de la participación para construir un gobierno funcional.

Llevar acarreados cuesta un billete, lo invaluable, lo que no tiene precio es que después de ver, sentir el carisma, escuchar una entrevista, asistir a un evento, las masas, los ciudadanos deben salir conmovidos, emocionados, dispuestos a actuar, votar, organizar participar, dar todo por una meta común.

 

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