Por Jordi Greenham*

Pagos por Paypal, Mercadopago o Ali Babá, ahorros a través de inversiones como Forex o eToro, y fondeo de proyectos e inversión en créditos o capital a través de crowdfunding… todas disponibles desde cualquier computadora o incluso cualquier teléfono inteligente. Pero ¿quién protege mi dinero cuando obtengo servicios financieros a través de esas plataformas?

En México, la respuesta corta era: “antes de Marzo de 2018, nadie”.

Es por eso que el gobierno, colaborando con los bancos, las casas de bolsa, y las nacientes crowdfunderas y procesadores de pago, se han dado a la tarea de regular al menos parte de este creciente ecosistema conocido como “fintech”.

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Ahora bien, ¿qué y a quiénes regula la nueva ley?

El objeto de la nueva regulación son tres nuevos tipos de empresas:

  • Las instituciones de financiamiento colectivo, o crowdfunderas, son empresas que ofrecen plataformas por medio de las cuales se pone en contacto a una persona con una multitud de backers o inversionistas que invierten en su proyecto. La nueva ley no regula otras dos formas de crowdfunding que son comunes en el ecosistema, como el crowdfunding de donación y el crowdfunding de recompensas o regalos, ya que éstas no son una prestación de servicios financieros.
  • Las instituciones de fondos de pago electrónico, son empresas que desarrollan sistemas electrónicos que permiten crear un registro o cuenta de orden electrónica a nombre de sus clientes en las que se reconoce el dinero que los propios clientes depositen o reciban de terceros y actualizar en tiempo real esas cuentas para reconocer los cargos, abonos, e inclusive cambios de divisas o criptodivisas que el cliente haya autorizado a las mismas.
  • Por último, la ley prevé la oportunidad a las empresas que quieran ofrecer servicios financieros que requieran autorización cuando se ofrezcan a través de nuevas tecnologías, le presenten a las autoridades financieras mexicanas su modelo de negocio, incluyendo una lista de las reglas propias del sector financiero tradicional que le dificultan al nuevo organismo ofrecer esos servicios. En ese caso, la autoridad financiera que supervise el tipo de servicio que ofrezcan, podrá autorizar temporalmente la operación de este “Modelo Novedoso”, esto hasta por dos años con la posibilidad de pedir una prórroga de un año más.

¿Qué pasa con las Fintech que ya vienen operando?

La ley autoriza que las empresas que venían ofreciendo servicios como crowdfunderas o como instituciones de fondos de pago electrónico, lo sigan haciendo; siempre y cuándo publiquen en su página de internet una notificación en el sentido de que están en proceso de autorización. Hasta que no la obtengan, el servicio que prestan no estará supervisado por cualquier institución gubernamental. Por otro lado, las que no venían operando con el público a la entrada en vigor de la ley, deben dejar de hacerlo, hasta obtener una autorización de la autoridad correspondiente.

¿Qué sigue?

La ley establece un comité interinstitucional de innovación financiera, en el cual la CNBV, el Banco de México y la Secretaría de Hacienda aprobarán ciertas reglas comunes al sector y algunas de las solicitudes de autorización como empresa Fintech. Este comité está en proceso de aprobar reglas secundarias que las nuevas empresas deberán cumplir, por lo que las industrias Fintech deberán estar al pendiente de los requisitos como capitales mínimos, reglas de identificación al cliente y prevención de lavado de dinero, entre otras, que se derivarán de la próxima legislación que está en curso.

Es responsabilidad de cada empresa compartir información financiera en tiempo y forma, ya sea con sus clientes o autoridades pertinentes, esto apoyándose en lo publicado en el Diario Oficial de la Federación. En teoría esta legislación en curso beneficia a las startups y negocios basados en tecnología, sin embargo, la rigidez que existe en el proceso de entrega de información complica en sobre manera la operación de la empresa teniendo que enfocarse en otros aspectos y dejando a un lado la consolidación y crecimiento de la misma.

Actualmente tenemos un avance importante en la legislación actual, sin embargo, se tienen que dar pasos firmes y cada vez más constantes para poder mitigar cualquier mal interpretación de la ley. Hay muchas regulaciones pendientes, sin embargo solo nos queda trabajar e impulsar el cabildeo para tener una estructura legal para todas las empresas que se encuentran disrumpiendo e innovando a través de tecnología en nuestro país.

*Fundador y CEO de Homie.mx

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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