Sería extraordinario que los candidatos divulgaran su situación patrimonial, que demostraran si pagan impuestos y cuánto, que legalmente fuera posible que comprobaran su salud mental o al menos su salud física.

 

¿Qué tanto deben transparentar los candidatos a la Presidencia de la República? Estamos en tiempo para modificar la ley electoral para que los que busquen ser presidentes de México tengan la obligación de hacer pública la información relevante para la toma de decisiones del electorado, antes, y no después, de las elecciones ¿Qué tipo de información podría ser relevante para que los electores tomen una mejor decisión? Sería extraordinario que divulgaran su situación patrimonial o por lo menos certificar si pagan impuestos y cuánto.

Ninguna información proporcionada por los candidatos sería motivo para incapacitarlos como candidatos, pero mentir al proporcionar la información sí. En muchos países, los candidatos automáticamente proporcionan la información como parte de la cultura electoral. No transparentarla crea suspicacia y desconfianza, así que no votan por ellos. Especialmente si se comprueba que mienten.

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En las elecciones intermedias de 2015 se hizo un gran esfuerzo con el programa “3 de 3” para transparentar información relevante de los candidatos a fin que los electores tomaran decisiones informadas, exigiendo que publicaran su declaración patrimonial, declaración de impuestos y conflicto de interés. De los 378 candidatos “transparentes”, 24 aspiraban a una gubernatura. Alejandro Moreno Cárdenas, quien ganó las elecciones al gobierno de Campeche, es el único que no hizo público su 3 de 3, ni se comprometió a transparentar sus bienes en caso de ganar la elección.

En total, en el portal candidatotransparente.mx se registran 101 funcionarios electos “transparentes”; de éstos, ocho de los nueve gobernadores presentaron su 3 de 3, así como 17 presidentes municipales de un total de 78, seis jefes delegacionales de 16, 52 diputados federales y 18 diputados locales.

En México se requiere legislar los requisitos para transparentar la información y con castigos por mentir, inclusive perder la candidatura.

También es importante saber si tienen antecedentes penales en México o en cualquier parte del mundo; además, deberían tener un certificado médico detallando su situación de salud.

Enrique Peña Nieto lleva dos intervenciones quirúrgicas desde que asumió su cargo: en julio de 2013 le extrajeron un nódulo tiroideo y en julio de 2015 le extirparon la vesícula biliar. No fueron operaciones altamente peligrosas, pero este hecho nos lleva a considerar la importancia de la salud de los mandatarios, por lo que deberíamos exigir que los candidatos a las elecciones presidenciales de 2018 demuestren su plena capacidad física y que se encuentran en relativamente buen estado de salud.

Dos posibles candidatos a la Presidencia para 2018 han tenido problemas en el corazón que han requerido de atención médica de emergencia –en situaciones distintas, pero de emergencia al fin: Andrés Manuel López Obrador y Miguel Ángel Mancera.

En Estados Unidos es tan importante este tema que desde 2011 los candidatos a la Presidencia son objeto de una nueva política de transparencia sobre “asuntos de salud presidencial”, que hasta la contienda presidencial de 2008 eran protegidos como datos personales que no tenían que divulgarse.

Un ejemplo: el senador Paul Tsongas tenía un secreto cuando se postuló en las elecciones primarias de 1992: su linfoma no-Hodgkin había vuelto a crecer a pesar de habérsele realizado un trasplante de médula ósea, y sus doctores decían que el candidato no tenía cáncer. Si los votantes lo hubieran elegido en vez de Bill Clinton, Tsongas hubiera tenido que soportar incapacitantes tratamientos o fallecer durante su mandato, lo cual hubiera sido un desastre para las políticas públicas estadounidenses. Tsongas murió en 1997 a los 55 años.

Por este motivo es importante legislar la obligación de hacer transparente cualquier problema relevante de la salud de los candidatos a la Presidencia en México. Esto no los pondría fuera de la contienda electoral, pero sí de la contienda presidencial.

En 2012, el consejero del entonces Instituto Federal Electoral, Alfredo Figueroa, admitió que transparentar o hacer público el estado de salud de los candidatos presidenciales no estaba contemplado en las leyes electorales ni en la Constitución. A la fecha no se contempla tomar medidas.

Además de los problemas de salud física, ¿cómo comprobar la salud mental de los candidatos? Legalmente imposible. Por eso es importante escuchar y observar a los candidatos detalladamente y con mucho, mucho cuidado.

 

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