Algo que pocos entrevistados saben es que un porcentaje muy alto de la decisión sobre un candidato a un puesto de trabajo se toma en los primeros segundos de interacción. Esta decisión, en ocasiones subconsciente, tiene que ver con la biología, la imagen, el lenguaje no verbal y el estado de ánimo.

Vamos a partir de la premisa de que el grupo de personas entrevistadas para un puesto de trabajo cumple con los requisitos mínimos para la posición: años de experiencia, idiomas, carrera universitaria, conocimiento de la función y edad. ¿Qué lleva al entrevistador a decidirse por uno u otro candidato?

Una vez que se cumple con estos requisitos mínimos, en cualquier proceso existirán factores de decisión objetivos: entrevistas en profundidad, dinámicas de grupo, exámenes psicológicos, etc., pero una gran parte de la decisión se basará en cuatro parámetros subjetivos:

1. Biología: Existe una clara relación entre los rasgos físicos y la retribución económica. Varios ejemplos:

— Científicos de la Universidad de Duke estudiaron los registros vocales de casi 800 directores generales en Estados Unidos para descubrir que aquellos con voces más graves dirigen empresas más grandes y tienen mayores salarios.
— Un sondeo de 2005 en Estados Unidos reveló que los consejeros delegados de las principales empresas medían casi 7 cm más que la media del país.
— La Universidad de Exeter en Reino Unido estudió a más de 100,000 personas para llegar a la conclusión de que cada centímetro de altura añadía, de media, 200 libras al salario anual de un británico.
— Un estudio de Wharton descubrió que los calvos tienen un aspecto más dominante y, por tanto, más posibilidades de obtener mejores puestos en una organización.
— Un estudio publicado en el Journal of Marketing and Communication destacaba que los consumidores confían más en los hombres con barba que en los afeitados.
— Un análisis de la Universidad de Nueva York relacionó peso y salario al ligar un aumento del 1% en la masa corporal con un descenso del 0.6% en los ingresos.
— Un estudio de Harvard demostró que el percentil de los más guapos ganan aproximadamente un 15% que el percentil de los más feos ante igualdad de habilidades.
— La Universidad de Queensland concluyó que las rubias ganan un 7% más que el resto.

2. Imagen: La vestimenta, higiene y cuidado personal también afectan nuestras ganancias y posibilidades de triunfar a la hora de un aumento o un ascenso. Un estudio que realizó la Universidad de Chicago durante 13 años con 14,000 personas, concluyó que quienes se ocupan de su imagen ganan un 20% más de sueldo.

3. Lenguaje no verbal: Según los expertos, más de 65% del lenguaje usado entre dos o más personas se realiza a través de gestos y movimientos, y el interlocutor es capaz de detectar en décimas de segundo los mensajes no verbales. Postura, mirada, rapidez o lentitud de movimientos, fuerza en el saludo o modo de caminar dicen mucho sobre un candidato y disminuyen o incrementan las posibilidades de conseguir un trabajo.

4. Estado de ánimo: Hay una frase de Albert Schweitzer que dice: “El éxito no es la clave de la felicidad. La felicidad es la clave del éxito.” Un empleado optimista, feliz y motivado rinde más y es más exitoso. Por lo tanto, se tiende a priorizar candidatos con estados de ánimo positivos.

En ninguna descripción de puesto aparecerán estos factores ni habrá empresa alguna que reconozca tenerlos en cuenta. Y seguramente así sea. Pero de manera consciente o inconsciente, estos parámetros influyen en decisiones relacionadas con una contratación, un aumento de sueldo o un incremento de responsabilidad.

En resumen, a igualdad de condiciones, cualquier persona, de manera premeditada o no, elegirá asociarse en más ocasiones y en mejores condiciones con los altos, guapos, delgados, con voz grave, buena imagen, posturas erguidas, confianza al saludar y al caminar, y con un estado de ánimo optimista mostrando motivación y felicidad.

 

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