Por Lucas Delfino*

En la actualidad nueve de cada diez argentinos viven en ciudades, transformando a la Argentina en uno de los países más urbanizados del mundo. Esta concentración creciente de población, incrementa la exposición de los centros urbanos a desastres naturales, tales como: inundaciones, tormentas, incendios, sequías y aludes, entre otros. De acuerdo a la aseguradora global Swiss-Re, la Argentina se encuentra entre las 10 economías emergentes con mayor nivel de exposición a inundaciones, que podrían representar pérdidas potenciales mayores a los US$ 3 billones anuales. El “estado de emergencia hídrica” declarado por el Gobierno Nacional a partir de las inundaciones en las regiones del Noroeste y Litoral argentino en enero de 2019, es una muestra clara de la necesidad de trabajar fuertemente en políticas públicas de reducción de riesgos.

Tradicionalmente, la infraestructura urbana se abordaba con una visión unidimensional de los proyectos, pero teniendo en cuenta el contexto mencionado, el gobierno de la Argentina comenzó a construir una mirada alternativa que propone la articulación de proyectos y el diálogo como ejes de la transformación urbana. Para ello, en los últimos años se impulsó la inversión en infraestructura estratégica en las ciudades para fomentar el desarrollo económico y la inclusión, implementando una visión integrada y multisectorial de la realidad. En esencia, se buscó mejorar la resiliencia de las urbes para que puedan adaptarse, anticiparse y equiparse mejor ante los impactos agudos y tensiones crónicas que ponen en riesgo su supervivencia y viabilidad.

Una iniciativa muy importante en este sentido, fue la integración de las ciudades de Santa Fe y Buenos Aires a la red global 100 Ciudades Resilientes en 2013 y 2016 respectivamente. Con los recursos técnicos y financieros proporcionados por la red, estos importantes centros urbanos desarrollaron una estrategia de resiliencia en donde se identificaron proyectos concretos, se establecieron vínculos y colaboración con el sector privado y la academia, así como fuentes de financiamiento y cooperación internacional.

El impacto positivo de estos esfuerzos llevó a dar un paso más hacia la integración de la resiliencia urbana en las políticas nacionales, con la firma de un “Memorándum de Entendimiento” entre la Subsecretaría de Relaciones Municipales del Ministerio del Interior y el programa “100 Ciudades Resilientes”. En el marco de este acuerdo de colaboración, se evaluará la posibilidad de incorporar en dicha red a otras ciudades del país, de manera que puedan fortalecer sus capacidades para implementar nuevos instrumentos financieros, desarrollar herramientas para la gestión integral del riesgo de desastres y promover una renovación urbana que se adapte al impacto del cambio climático.

Para llevar a la práctica este compromiso, es clave que la Subsecretaría de Relaciones Municipales trabaje muy cerca de los gobiernos locales de la Argentina para difundir las mejores experiencias, y actuar de nexo entre las distintas necesidades técnicas y financieras de los municipios del país y las herramientas y líneas de acción disponibles.

Además de apoyar el desarrollo urbano ambiental, social y financiero, la firma del “Memorándum de Entendimiento” potenciará las oportunidades de los gobiernos locales de la Argentina, generando mayor sensibilidad sobre la importancia de impulsar la resiliencia; y creando nuevos enfoques de trabajo multisectorial e intergubernamental.

*Subsecretario de Relaciones Municipales del Ministerio del Interior de la Argentina.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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