Por Miguel Elizalde*

Esta administración tuvo en el autotransporte uno de sus logros más destacables. Se podría decir que, desde la apertura del autotransporte en la época del TLCAN, no se habían experimentado cambios tan benéficos para la industria. Todo inició en 2019 el día en que se presentó el Plan Nacional de Desarrollo, en el que, por primera vez, no sólo se incluyeron proyectos de infraestructura, sino también una solución integral para mejorar el autotransporte. Las autoridades tuvieron el acierto de comprender perfectamente que el medio de transporte que traslada el 56% del total de la carga, el 96% de los pasajeros en carreteras federales, el 50% de la población económicamente en las zonas urbanas, era crucial para el desempeño económico de país.

Robo de vehículos, incremento de los combustibles, tipo de cambio inestable, falta de operadores, financiamiento limitado, atomización del sector, vehículos en promedio con 18 años de antigüedad, los retos en 2019 eran complejos. No obstante, se estableció una coordinación integral desde la oficina de la Presidencia de la República de temas estratégicos para impulsar la economía y alcanzar el crecimiento del 4%, que derivó en la implementación del esquema VAMUS (Visión del Autotransporte Mexicano Unido Sostenible). Un eje estratégico innovador de planeación, que se tradujo en acciones inmediatas y definición simultánea de medidas a mediano y largo plazo.

Antes que de que se cumpliera un año, se inició en una primera etapa con esquemas de financiamiento para los transportistas con las flotas más antiguas, dotando a las Mipymes de facilidades administrativas y fiscales. La Secretearía de Economía y la banca de desarrollo trabajaron de la mano, supeditando los apoyos a la capacitación. Así se empezaron a aprovechar los esquemas de economías de escala y las empresas comenzaron a agruparse en esquemas similares a las cooperativas, pasando de una administración familiar informal, a una administración formal que permitió un crecimiento sostenible del negocio. De esta manera, se apoyó directamente al sector más vulnerable del autotransporte.

Al modernizar los vehículos más antiguos, se logró reducir las emisiones contaminantes, el consumo de combustible, mejorar la seguridad vial, y lo más destacable, incrementó la productividad del eslabón más importante de la cadena logística. El autotransporte se transformó en la base para poder hacer más competitivas todas las industrias en el movimiento de sus productos, impulsando directamente los objetivos planteados para fomentar la inversión, el empleo y el crecimiento económico.

El apoyo al hombre camión que se materializó a principios de sexenio, hizo a las empresas más rentables y generó una renovación vehicular sustentable, logrando que solo vehículos pesados en buenas condiciones circulen. En los siguientes cinco años, se logrará bajar la edad promedio de la flota a menos de 10 años, es la primera vez en la historia de México que esto sucederá. Finalmente, los análisis de medio ambiente y seguridad vial reflejan avances importantes en estadísticas de salud pública. Los accidentes viales, han dejado de ser la principal causa de muerte de niños y jóvenes. Los avances que se dieron en este sexenio nos dejan en una posición inmejorable para saltar hacia las nuevas tecnologías y recibir el futuro con una industria fuerte. Los beneficios no fueron únicamente para el transportista, sino para toda la sociedad, en particular para las nuevas generaciones. Enhorabuena.

*Presidente Ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

Se requieren entrepreneurs y muchísima data
Por

El ser humano siempre encuentra recursos, en este caso es la misma población que convierte al mercado en una fuente de d...