Ante 40,000 espectadores y líderes de más de 40 países los Juegos Olímpicos de Invierno se inauguraron oficialmente en el nuevo Estadio Olímpico Fisht en Sochi; las Olimpiadas se desarrollarán hasta el 23 febrero y se estima que tuvieron un costo de 50,000 mdd.

 

Reuters

 

SOCHI, Rusia – Los Juegos Olímpicos de Invierno arrancaron oficialmente en el centro turístico de Sochi, con un gran despliegue de fuegos artificiales y una brillante ceremonia de inauguración con la que el presidente ruso Vladimir Putin espera despejar los temores de atentados y una disputa sobre derechos de los gays.

Putin ha apostado su reputación en la organización de unos Juegos seguros y exitosos en la localidad de Sochi, ubicada a orillas del Mar Negro, donde un espectáculo ante 40,000 espectadores en el nuevo Estadio Olímpico Fisht marcó el inicio del programa deportivo.

Los líderes de China, Japón y otros 40 países se unieron a Putin en un acto de apoyo, pese a las protestas internacionales por la ley rusa de «propaganda gay» aprobada el año pasado, que según los críticos restringe los derechos de los homosexuales.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama; el mandatario francés, Francois Hollande; el primer ministro británico, David Cameron, y el presidente alemán, Joachim Gauck, no asistieron a los Juegos, en un claro gesto de desaire hacia el líder ruso. La delegación estadounidense, además, incluye representantes abiertamente homosexuales.

A pesar de las quejas por la baja calidad del alojamiento y la fuerte seguridad, el ánimo de los competidores y los organizadores era optimista tras varias pruebas de clasificación en Sochi y en la montaña, 40 kilómetros al noreste.

«Las facilidades que se les han dado a los deportistas son asombrosas», dijo el presidente del Comité Olímpico Francés Denis Masseglia en un día claro y fresco.

Los Juegos tuvieron un inicio complicado, cuando uno de los cinco anillos olímpicos no se abrió al comienzo de la ceremonia, por lo que el símbolo deportivo no pudo ser iluminado por fuegos artificiales como estaba planeado.

En lo que pareció ser un problema técnico, las cinco estructuras gigantes suspendidas del techo del estadio no lograron desdoblarse, por lo que la secuencia tuvo que ser abandonada.

Pero el espectáculo siguió sin interrupciones, y el cosmonauta Sergei Krikalev, el hombre que ha pasado más días que nadie en el espacio, elevó la bandera rusa mientras los intérpretes vestidos con luces blancas, rojas y azules formaron una bandera.

 

Temores por seguridad

Alrededor de 37,000 agentes de seguridad destinados al evento están en alerta máxima tras las amenazas de grupos de militantes islámicos de la región del Cáucaso Norte, cercana a la cita deportiva que se desarrollará hasta el 23 febrero y que tuvo un costo estimado de 50,000 millones de dólares.

Guerrillas separatistas que buscan un estado islámico independiente en Chechenia y las regiones vecinas del sur de Rusia han prometido interrumpir los Juegos, ya que dicen que se llevarán a cabo en tierras confiscadas a las tribus del Cáucaso en el siglo XIX.

A pesar del «anillo de acero» impuesto por las autoridades en los alrededores de las sedes, las fuerzas rusas temen que una mujer sospechosa de planear un atentado suicida podría haber superado las barreras de seguridad.

Analistas de seguridad creen que un ataque en Rusia es más probable en otro lugar para humillar a Putin, quien lanzó una guerra para aplastar una rebelión chechena en 1999.

Dos atentados suicidas provocaron la muerte de al menos 34 personas en diciembre en Volgogrado, una ciudad ubicada a 700 kilómetros al noreste de Sochi.

El alcalde de Moscú, Sergei Sobyanin, llamó el viernes a través de Twitter a que las personas de la capital rusa estén «especialmente atentas y cuidadosas en el metro, en el transporte terrestre, en estaciones de tren, etc» ante el inicio de los Juegos.

Además Rusia, que alberga por primera vez unos Juegos de Invierno, ha recibido presión internacional desde que aprobó una ley que los críticos dicen que restringe los derechos de los homosexuales y los discrimina.

Putin ha defendido la ley diciendo que protege a los menores y dijo que los homosexuales no serían discriminados en Sochi.

Los organizadores y muchos deportistas esperan que la atención esté puesta en las pistas de hielo y nieve cuando los Juegos estén en pleno desarrollo el fin de semana.

Rusia, tradicional potencia en deportes de invierno, ganó sólo tres medallas hace cuatro años, frente a las 14 de Canadá, y espera hacer grandes avances en casa.

 

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