El arquetipo de Joseph Campbell ya no es una fraternidad.  Rey le dio a mi pequeña hija la bienvenida a una galaxia de la que anteriormente se había sentido excluida.

 

Por Matthew Herper

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El domingo pasado, mi hija de 6 años despertó, recogió el sable de luz de juguete maltratado de su hermano, y oprimió el botón que hace que ese característico sonido de “shwooshh”.

Por fin, la Fuerza estaba con ella. La nueva película de Disney Star Wars, The Force Awakens, y su misterioso personaje principal, Rey, hicieron la magia: le dieron la bienvenida a una galaxia de la que anteriormente se había sentido excluida. Por fin tenemos a una mujer que emprende el mismo tipo de búsqueda que Luke Skywalker, por no hablar de blandir un sable de luz. El arquetipo de Joseph Campbell ya no es una fraternidad.

Cuando tenía la edad de mi hija, a principios de 1980, me aferré a Star Wars con religiosidad juvenil. Empecé a obsesionarme con Luke Skywalker en preescolar cuando oí su nombre en un comercial de juguetes en la televisión, y la primera vez que vi la película necesitaba desesperadamente ir al baño, pero me negaba a dejar mi asiento.

Star Wars no sólo fue emocionante. Fue un mapa a la edad adulta, una fantasía que le daba peso moral a los retos de crecer. Cuando tuve problemas con la tarea, mi padre citaba a Yoda, diciéndome: “Haz o no hagas, no lo intentes.” Y yo escuchaba. Y más de tres décadas después, las películas siguen siendo importantes para mí, están arraigadas profundamente en mi imaginación. Ingenuamente me robo sus estructuras narrativas cuando escribo. Y para los hombres de mi edad, se convirtieron en una piedra de Rosetta, un lenguaje que todos aprendimos en la infancia.

Al principio, mi hija se sintió tan atraída por esas películas como yo. Ella insistió en que le leyera las versiones de cuentos, que yo había guardado de mi infancia, una y otra vez. Pero poco a poco, cuando se había sumergido en el universo de George Lucas con mayor profundidad, se enteró de que no había lugar para ella, y entonces ella no tuvo lugar para él.

Imagen de ‘Star Wars: The Force Awakens’, cortesía de Disney.

Ella trató de arreglar las historias, exigiendo que le inventara cuentos antes de dormir sobre la hermana menor de la Princesa Leia, Violet, quien se metió en problemas tras descubrir sus propios poderes y ​​cabalgaba a Chewbacca como si fuera un perro lanudo gigante. Las historias llenaron en casa el vacío que dejó el universo de George Lucas. Se suponía que los Jedi estaban casi extintos; sin embargo, superaron a las mujeres en el número de diálogos en las cintas.

Por supuesto, estaba la princesa Leia, pero es casi la única mujer (¿Mon Mothma? ¿Tía Beru? Por favor). Y ella es puesta una y otra vez en situaciones pensadas para debilitar su feminidad: atrapada por Vader, golpeada por Lando y encadenada –y desvestida– a una gárgola por un asqueroso y maligno ser.

Las precuelas sólo empeoraron las cosas. Fueron las únicas películas de la historia en contratar a Natalie Portman y hacerla quedar mal. Curiosamente, todas las mujeres que van a la batalla en estas películas parecen desnudar sus vientres, como si poner al descubierto el ombligo hiciera que la Fuerza entrara en ellas.

Mi hija empezó a negarse a hablar de Star Wars y en su lugar empezó a leer los libros de Harry Potter de su hermano. Sí, los libros tenían un protagonista masculino, pero se movían en un mundo poblado por niñas, y las mujeres que eran más inteligentes que él, le salvaron el pellejo y lo sanaron cuando fue herido luchando contra una serpiente gigante. Además, Hermione Granger es increíblemente cool.

Pero allí estaba mi hija en un cine el sábado pasado. Ella realmente tenía que hacer pipí, pero se negó a levantarse hasta que la película terminó. Luego se fue a casa, y ella y su hermano juntaron dos sillas para poder pilotar un caza durante la batalla. Se turnaban la dirección de la nave y de las armas de fuego.

Ella sigue diciendo que le gusta más Harry Potter, pero mis dos hijos insisten en que ésta fue la mejor película de Star Wars en la historia. (La pongo en algún lugar cercano a Return of the Jedi.) Todavía no hay suficientes mujeres o diversidad étnica. ¡Y ni siquiera hay suficientes figuras de acción de Rey! ¡Hay una escasez! Las venden en Amazon por casi 50 dólares cada una. Pero tenemos tiempo, y éxitos de taquilla, para arreglar todo eso.

Hace mucho tiempo, la Star Wars original prometió la historia de “un niño, una niña y una galaxia”. Ya era hora de que llegáramos a la niña.

 

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