Por Lourdes Berho*

El turismo de congresos y reuniones generó el año pasado una derrama económica para el país de 24.97 millones de dólares, lo que equivale a una contribución total de 1.50% del PIB nacional. De hecho, según datos de ICCA, el turista de reuniones gasta hasta 53% más que un turista de placer, lo que posiciona a esta actividad como relevante para nuestra economía.

México ha trabajado en temas de innovación, pero aún hay mucho por hacer para lograr que estos eventos sean sustentables, lo cual es una de las principales tendencias de esta industria a nivel global. En países como Canadá, Australia, Alemania y Tailandia, los congresos ya son paperless, y en vez de recibir un programa o folletos impresos, existe una aplicación a la que se puede acceder desde el celular o tableta para obtener toda la información; durante los coffe breaks ya no hay vasos desechables sino vajilla de cerámica que cada participante debe rellenar en los dispensadores; en vez de contar con estacionamiento hay autobuses disponibles para los traslados o incluso se regala a los asistentes un boleto de transporte público; la comida que se desperdicia es donada a la comunidad; se utilizan materiales reciclables. Estas son solo algunas de las acciones que hacen que un evento sea sustentable y que se han vuelto prácticas comunes en otros territorios. Además, por supuesto, de que se realizan en recintos que ya están certificados como ambientalmente responsables.

“En México estamos lejos de hacerlo como Europa o algunos otros lugares, pero sí hay una conciencia y la mira puesta a mejorar en este sentido. El tema de la sustentabilidad no puede ser blanco o negro, pero vamos avanzando por buen camino. Hay recintos como Centro Banamex que ya están certificados en esta materia, y lo mismo sucede en otros estados de la República”, asegura Eduardo Chaillo Ortiz, quien cuenta con un amplia experiencia en la industria y se ha desempeñado como Director Ejecutivo de Turismo de Reuniones del Consejo de Promoción Turística de México con sede en la Ciudad de Washington, DC, y actualmente es Director Regional para Latinoamérica de Martiz Global Events.

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El principal reto en temas de sustentabilidad y turismo de reuniones en nuestro país, además de romper el mito de que organizar este tipo de eventos aumenta los costos (cuando en realidad puede, incluso, ayudar a reducirlos si se ejecuta de la manera adecuada), es informar a las empresas sobre el retorno de inversión que esto puede generarles. “El desafío es convencer a los gestores de eventos que este es un valor agregado. Las organizaciones que apuestan por la sustentabilidad tienen un mejor posicionamiento que aquellas que no lo hacen; es un diferencial contra los competidores”, asegura Vicente Ferreyra, Director de Sustentur, una iniciativa de comunicación y asesoría especializada en temas de sustentabilidad.

El tener buenas prácticas no se limita a reducir la huella de carbono de un congreso, también tiene que ver con involucrarse con la comunidad sede del evento con acciones como incluir elementos que destaquen la cultura local en los giveaways, destinar donaciones u organizar actividades que retribuyan algo a la población. Y va más allá: Skift, una plataforma de información, análisis y marketing para la industria turística, asegura en el artículo The Manifesto for a New Generation of Meetings and Conventions que el futuro de las conferencias está en expandir las redes de la comunidad para generar un campo interdisciplinario de líderes de opinión; activar a la comunidad para colaborar de forma estratégica con los profesionales; y construir plataformas de contenido digital que eleven el conocimiento colectivo de todas las comunidades asociadas con un evento dado.

La clave para despertar el interés en las empresas y público en general sobre las reuniones sustentables está en comunicar adecuadamente estos temas e involucrar a los participantes. “Esto genera que los asistentes tengan una mayor vinculación con el evento y se vayan con una experiencia mejor”, asegura Ferreyra.

Los organizadores más jóvenes parecen tener una mayor conciencia al respecto. “Bahidorá es un festival de música que se hace en Las Estacas. Desde el primer momento nos invitaron para hacer su estrategia sostenible, y ya es el quinto año que trabajamos con ellos”, relata Roberto Pérez de Impact0, empresa que diseña soluciones para reducir la huella ecológica en el desarrollo de eventos. Otro caso de éxito que relata el Pérez es la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. “Telmex es de los principales patrocinadores y nos contactó. Hicimos varias FIL juntos y entendieron muy bien que la ganancia y los ahorros se ven reflejados a futuro. Es decir, el primer año generamos una estrategia y se hicieron todos los procesos desde cero. Sacamos un reporte y ese documento dictó las estrategias del siguiente año. Entonces si el primer año gastaste diez, por ejemplo, con este modelo gastas ocho en el siguiente año”, explica.

Para quienes no saben por dónde empezar en esta materia, existen varias herramientas al alcance de todos. Está el Meet Green Calculator, que se encuentra en línea, además del manual que publicó la Secretaría de Turismo para hacer eventos sustentables. Y, por supuesto, las empresas de consultoría especializada, como Impact0. También vale la pena que las compañías integren en los comités encargados de organizar un evento a personas orientadas a reducir el impacto ambiental y estar al pendiente de que los proveedores que se contraten sean locales y estén certificados en este sentido.

Enfocarnos en temas de sustentabilidad, no solo en el turismo de reuniones, sino también en las prácticas generales de una empresa, es una inversión que vale la pena explorar y poner en práctica. Después de todo, como decimos en nuestra empresa Alchemia, el único futuro es uno sustentable.

Por Lourdes Berho: President & Chief Catalyst en Alchemia Communications Group

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