Por Gerardo Brehm Sordo*

Actualmente, la sustentabilidad y seguridad alimentaria son dos temas que se discuten en la mesa de diversas naciones, compañías y organizaciones civiles, con el objetivo de garantizar la alimentación y bienestar de las casi siete mil 500 millones de personas que integran la población mundial, según datos de la Oficina del Censo de los Estados Unidos.

Por otra parte, compañías de alimentos y bebidas de todos los tamaños, se enfrentan día a día a un mercado voraz y cambiante, por lo que necesitan cumplir a nivel local y global con diversas regulaciones y requerimientos comerciales, así como tener la capacidad de recuperar y retirar las mercancías del punto de venta en caso de alguna contingencia.

Tan solo en 2017, Brasil (el país proveedor de pollo número uno del mundo) se enfrentó a una crisis de seguridad alimentaria, ya que se realizó la investigación “Carne Débil” contra algunas de las más grandes empresas de carne brasileñas como JBS y BRF (Brasil Foods) por vender producto adulterado y en mal estado, la cual llevó a naciones como China, Sudáfrica, Hong Kong, Japón y la Unión Europea a imponer restricciones a las importaciones de aves de corral del país sudamericano, así como pérdidas para el sector por mil 900 millones de dólares. Esto generó un vacío importante en el comercio mundial de pollo, ya que Brasil representa alrededor del 40% de las exportaciones globales del alimento.

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Ante este escenario, la trazabilidad cobra un papel clave para responder a las exigencias de los consumidores y proteger su salud, al trazar hacia adelante el movimiento de los productos a través de etapas específicas de la cadena de suministro extendida y rastrear hacia atrás la historia, aplicación o ubicación de las mercancías.

Un correcto sistema de trazabilidad considera cuatro elementos:

  1. Amplitud: Cantidad de información que el sistema registra.
  2. Profundidad: Alcance hacia delante y hacia atrás del sistema.
  3. Precisión: Grado de seguridad que puede entregar el sistema sobre las características y movimientos de cada producto trazado.
  4. Acceso: La velocidad con que los datos son obtenidos y comunicados a los miembros de la cadena de suministro.

Implementar la trazabilidad basada en estándares globales como códigos de barras lineales y bidimensionales (datamatrix), comunicaciones electrónicas y radiofrecuencia (RFID), permite incrementar la confianza del consumidor al estar mejor informado sobre el producto que consume, además de garantizar su calidad e inocuidad.

Respecto a las compañías, la trazabilidad ayuda a identificar de manera estándar y localizar los productos o materias primas a lo largo de la cadena; aumenta la garantía de calidad de la mercancía y facilita por medio de los registros generados la localización, inmovilización y retiro de artículos.

Para las autoridades, la trazabilidad mejora la relación y colaboración gobierno-iniciativa privada; incrementa la eficacia del sector público para gestionar crisis o alertas alimentarias, además de facilitar controles y auditorías.

No cabe duda que en la era de la Cuarta Revolución Industrial, tecnologías disruptivas como la nube, big data, analítica, Internet de las Cosas (IoT), inteligencia artificial (AI), entre otras, están revolucionando la forma de gestionar la cadena de suministro y mejorar la calidad de vida de la población.

Este cambio no es ajeno a la trazabilidad y un ejemplo es el blockchain, tecnología que tomará gran relevancia en el futuro cercano. Compañías como Walmart, IBM, Dole, Unilever, Golden State Foods, Kroger, Nestlé, Tyson, McLane y McCormick se están sumando a la iniciativa de implementar la cadena de bloques en el retail y la cadena alimentaria, con el objetivo de marcar un antes y un después en la producción y distribución de sus mercancías.

La doctora estadounidense Ann Wigmore mencionó que: “La comida que comes puede ser la más poderosa forma de medicina o la forma más lenta de veneno”. No contar con un sistema de trazabilidad basado en estándares para prever, reaccionar y/o minimizar los efectos de una crisis alimentaria, será la diferencia entre cuidar la vida del consumidor o enfrentar grandes pérdidas.

*Director de Relaciones Institucionales de GS1 México

 

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Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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