Para entender a Donald Trump, hay que enten­der el momen­to que vive la economía de Estados Unidos, expone Alan Stoga, asesor princi­pal de Kissinger Associates. “Creo que necesitan entender a Donald Trump, y no me refiero a la persona ni a Trump el candidato. Tienen que entender qué es lo que está pasando con la economía estadounidense, lo que está pasando en Estados Unidos. Él es un reflejo de eso”.Alan Stoga pide poner atención: “Él no está causando eso, no lo está liderando en ese sentido, él es un seguidor, él ha descubierto hacia dónde se dirige este rompimiento y ha logrado ponerse a la cabeza. Él no causó este rompimiento”.

Lo que causó el rompimiento es que Estados Unidos está en un periodo de reajuste, lograron salir de una fuerte recesión con un ejército de personas permanentemente desem­pleadas y una clase media que ha sido genuinamente exprimida. El ingreso promedio real en Estados Unidos es de más o menos 55 mil dólares al año por familia.

“Si le pones precio al sueño ameri­cano, vivienda propia, dos carros, dos hijos y todo aquellos que usualmente el americano desea, hoy ello costaría probablemente el doble, aproxima­damente 110,000 o 120,000 dólares. La mayoría de los estadounidenses no puede pagar este sueño americano y no tiene proyecciones de lograr ese sueño”, interviene Stoga.

Además de ello, encuesta tras encuesta señalan que la mayoría de los estadunidenses, especialmente la ma­yoría que abarca a los blancos, piensa que el pasado era mejor de lo que el futuro podría llegar a ser, así que le temen al futuro.

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“Así que lo que tienes en Estados Unidos es el miedo que fácilmente se traduce en políticas estúpidas, en excesivo nacionalismo, en un retroce­so, en un deseo de volver a un pasado imaginario donde aparentemente era mejor”, continúa el estratega y creador de escenarios que sirven para darle claridad a los hombres de negocios alrededor del planeta.

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Alan Stoga está de visita en México, viene frecuentemente, aunque pre­fiere por lo general no hablar de sus clientes específicos o las razones de sus vuelos y encuentros con empresa­rios y políticos de alto nivel. Abunda en el tema Trump. Asegura que hoy los estadounidenses viven mejor que hace 50 años, pero si preguntan eso con una encuesta la mayoría dirá que no, que están peor ahora.

“Y lo que importa en la política es la percepción y no la realidad. Un de­tector de hechos señaló recientemente que ambos candidatos, Hillary Clinton y Donald Trump, usan hechos en sus discursos. Donald Trump concluyó que sólo 2% de los hechos que utiliza son enteramente verdaderos, pero el 75% de los otros hechos son mayor­mente falsos, completamente falsos o escandalosamente falsos.

“Por el lado de Hillary Clinton, quien es partidaria de una política real y de hechos, incluso en ella se encontró que el 35% de lo que ella llama hechos son, de acuerdo con la fuente, mayor­mente falsos, completamente falsos o escandalosamente falsos.”

Lo anterior nos dice que los políticos están haciendo lo que suelen hacer: intentar descubrir en qué situa­ción están las personas y responder. “Los estadounidenses están infelices, asustados, piensan que sus mejores días terminaron”, dice el hombre encargado de cazar oportunidades de negocios para sus clientes luego de profundos análisis de la realidad política y social de los mercados.

Eso que viven los estadounidenses, recordamos, es verdad casi en cual­quier ciudad del planeta, en Europa eso es verdadero, en Brasil, también aquí en México. Infelicidad y miedo se respira por todos lados. “Sí, es un fenómeno mundial”, reitera Stoga.

En este sentido, este hombre en quien deposita su confianza Henry Kissinger menciona que los estadou­nidenses en este momento quieren cambio, están votando por el cambio. “Creo que exactamente de la misma forma como votaron los mexicanos; por cierto, están votando en contra del status quo sólo porque es el status quo. Danos algo nuevo, algo diferente, no nos importa si es estúpidamente diferente o tontamente diferente o locamente diferente, sabemos que el status quo no está funcionando o pensamos que no está funcionando, somos los votantes y por ello quere­mos probar algo más”.

Hay una profunda falta de con­fianza en Estados Unidos hacia los políticos, insiste en el punto, en cada nivel de la política.

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En Estados Unidos y México actual­mente estamos inmersos en un ciclo político, ellos tendrán un nuevo pre­sidente en un par de meses, mientras que este país ya entró claramente en el ciclo presidencial, aunque suena muy temprano.

“Ambos países están cambiando, tanto para bien como para mal”, señala Stoga. “Es importante saber dónde es­tamos y mucho más importante hacia dónde vamos, porque esa evolución definirá las oportunidades y segura­mente definirá los retos que cualquiera que trabaje en la economía norteame­ricana tendrá que pasar”.

Para Estados Unidos, asegura, no hay relaciones económicas, financieras, políticas, del exterior y culturales, más importantes que las que existen con México.

Él tiene clientes en México y Estados Unidos, grandes clien­tes, interesados en invertir en donde la mejor oportunidad se presente. Así que entiende muy bien cómo evolucionan los dos paí­ses y cómo las relaciones entre am­bas naciones podrían evolucionar en los siguientes años. Stoga vende consejos, y los vende muy caros.

Le recordamos que hoy parece que el mundo vive en caos, en medio de violencia y falta de explicaciones, con falta de autoridad política, con líderes débiles u otros que parecen locos, como Donald Trump. “Una de las cosas que me sorprende, y me alegra que hayas preguntado, es que esta molestia que te he descrito que se vive en Estados Unidos existe también de igual forma en Europa. Dado esto, esperarías que fuera el mismo tipo de violencia, si piensas en los 60, pero una de las preguntas es que si esta molestia ha estado por un tiempo, ¿por qué no hay más vio­lencia? Si estos americanos están tan enojados como las encuestas dicen que están, por qué no están reaccio­nando, por qué no hay más tensión. Si las personas negras, por los problemas que producen los asuntos raciales, están frustradas y furiosas, ¿por qué no hay violencia?

“Y no hay violencia, hacemos que pequeñas cosas luzcan grandes pero no es la clase de violencia que vimos. No tengo una respuesta para la pregunta; gracias a Dios que no hay violencia, pero creo que el potencial está ahí, creo que el potencial para la violencia está ahí a menos que los líderes en los países, los líderes en Europa y los líderes fuera de los países industrializados, empiecen a pensar diferente sobre los retos.”

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Ahí parece estar el problema, como frase gastada, falta de líde­res. Hoy, coincide Stoga, hay una dramática falta de innovación en el campo del liderazgo, en el sector público y en todos lados. No puede nombrar un solo pre­sidente, primer ministro o algún político de algún país grande que esté despuntando en sus formas y artes. Nadie resalta por la for­ma en que están pensando el futuro, cómo están tratando de cambiar su país o de abrazar la innovación.

“Así que tienes un enorme proble­ma de liderazgo, que sucede también en el sector de los negocios, hay algo en el momento que no está pro­duciendo líderes que respondan a los retos que tenemos”, lamenta. A eso le agrega que la mayoría de los princi­pios bajo los que estamos organizados y solían organizarse hace 50 años, se están cayendo.

“Alguien me preguntó en una cena anoche, cuál pensaba que era la posibilidad de liderazgo mundial para problemas mundiales. Y dije cero, cero”, confiesa Stoga. “Cambio climático, migración masiva, crimen transnacional que está empeorando y no mejorando –y que toca a México en el proceso–. Constantemente estamos demostrando que a todos los niveles, mundial, regional y nacional, tenemos capacidad nula para lidiar con estos problemas”.

Stoga recuerda que recientemente estuvo en Grecia, en Lesbos espe­cíficamente, la isla griega que está cerca de Turquía y que desde que arrancó este año ha estado en la mira por la situación de los migrantes que tratan de llegar a Europa. Estuvo en un campo de refugiados, más de 300 personas y nadie de la UE, de la ONU, del gobierno local o alguna autoridad. Nada. Nada. Solamente había volun­tarios alimentando a esas personas, organizando a la gente.

“Me dije a mí mismo: pero estoy en Grecia, en Europa, estoy el siglo XXI, ¿dónde está el gobierno? El punto es que problema tras pro­blema, el gran problema es que el gobierno está fallando.”

Luego de esto ejemplos, lanza: “no es sólo Donald Trump diciendo: ‘ha­gamos a América grandiosa de nuevo’; es la ONU diciendo ‘hagamos la ONU grandiosa de nuevo’; es el gobierno mexicano diciendo ‘hagamos a Méxi­co grandioso de nuevo’”.

Alan Stoga señala que podemos seguir haciendo lo que sabemos que no funciona y esperar que sí funcione en algún momento.

Eso cree él, es lo que está produ­ciendo en todos los países ciudadanos votando escandalosamente.

“Muchos piensan que los votantes son estúpidos y no, es exactamente lo opuesto; los votantes entienden que las respuestas que políticos tradicionales a través de políticas tradicionales están ofreciendo, no están funcionando.”

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Stoga asegura que lo que pasa en Mé­xico es parte de la misma fotografía global, hay años de rechazo al status quo, así que cualquiera que esté aden­tro debe ser expulsado y quien esté afuera tiene una oportunidad de ser incluido. Eso lo huelen los políticos.

Comenta que ha notado que algunos mexicanos creen que Morena lo está haciendo muy bien, espectacu­larmente bien al momento de captar adeptos, mientras que otros piensan que hay necesidad de sacar a la gente de Los Pinos y que eso es el resultado.

Él cree que todos están equivoca­dos, porque no importa quién esté en el poder, en este momento hay una búsqueda por nuevas soluciones. “Es el principio del rechazo de la corrup­ción que no es sólo la avaricia de los políticos mexicanos, sino también la sangre de los políticos mexicanos y siempre ha sido así”.

Recuerda que los cambios que ini­ciaron con Carlos Salinas de Gortari se aceleraron con Vicente Fox, y que la Constitución realmente empezó a cambiar con Enrique Peña Nieto. Fue­ron importantes cambios, reconoce, pero de alguna manera superficiales.

“¿Es el país más democrático hoy que lo que era hace 40 años? Absolu­tamente no. ¿El sistema tradicional de este país funciona mejor que hace 40 años? Absolutamente no. ¿Es la economía mejor que hace 40 años? Sí. ¿Está a su máximo potencial? Absolu­tamente no”, suelta en un monólogo Alan Stoga.

Expone que no conoce un líder mexicano que tenga visión a futu­ro. En ese sentido vuelve a Donald Trump y las elecciones de Estados Unidos. Es un buen pretexto para retomar el caso.

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Dice que si fuera presidente el republicano, tendría algunas herra­mientas para afectar el comercio con México, pero seguiría al margen, pues no puede tomar a toda la industria y modificarla. “No puedes tomar la industria aérea y automo­triz y cambiar todo, no puedes tomar la industria del acero y negociar, eso ya está todo hecho. No tengo idea de si Donald Trump lo entienda o no, no tengo idea de si Hillary Clinton lo entienda; por cierto, ambos candida­tos son anticomercio”.

Pedimos que abunde en este pun­to, pues Hillary Clinton es vista como una demócrata amiga de México y de los negocios entre ambas naciones. Stoga aclara para los que tienen dudas de este lado de la frontera: “Trump es cruelmente anticomercio, Clinton es un poco más sofisticada en su política anticomercio”.

Y deja la pregunta en el aire: “¿Alguno de estos políticos descubrirá que vender la vieja historia, o gritar contra Trump, recompensará por el gobierno fallido? Porque tenemos un gobierno fallido, es verdad en mi país, es verdad en tu país; los gobiernos no están gobernando”.

Todo está cambiando, reitera Stoga. Todo lo que conocemos está cambiando y nadie está pensando sistemáticamente en ello, ninguno de los líderes, ellos están huyendo en lugar de afrontar los retos y descubrir qué harán.

“Todo lo que conoces será erróneo mañana, ese es el verda­dero punto, es correcto hoy, pero sabemos que será erróneo mañana. Estamos basando las decisiones en el ahora y en lo que conocemos.”

Además, indica que la clase política no reconoce que tiene problemas. No entiende que la gente está votando en contra de los políticos, no están votando en contra del PRI, del PAN, del PRD, están votando en contra de una clase. “Estamos viendo en Brasil cómo una clase política completa está siendo arrojada de las oficinas, eso podría pasar aquí y eso es lo que las personas deberían empezar a imaginarse que podría pasar. Y ya sea El Bronco en Nuevo León, no soy un gran fan, pero refleja exactamente la misma cosa, él se redefine como un outsider y dice: Soy un outsider. Y la gente responde: seguro. Y él es un outsider tanto como Donald Trump lo es”.

Regresando al punto del político que sigue ganando fuerza con sus declaraciones contra los mexicanos, contra el comercio y contra todo lo es­tablecido, Stoga interpreta: “Donald Trump nació rico y se hizo más rico, no es un outsider. Es un político outsi­der y eso es lo que la gente quiere”.

Esta conciencia entre políticos profesionales, asegura, ha desapa­recido. Así se creó esta búsqueda de alternativas y a corto plazo es un gran riesgo, se llame Donald Trump, Pode­mos o Movimiento 5 Estrellas.

“Puede ser cualquier candidato, independiente, que no refleje a la población, pero que dice: Voten por mí, yo no soy ellos. Ese es el eslogan: ‘Voten por mí porque yo no soy ellos’, y es un eslogan que está en casi todos lados, pero eso produce más ruido y menos gobernabilidad y hace que la gente esté más furiosa, porque al haber menos gobernabilidad habrá menos progreso. Ese es un círculo vicioso que puede matarnos a todos y ese es el mayor riesgo a corto y mediano plazos.”

Los inversionistas, por su parte, se están poniendo nerviosos. Están reteniendo su dinero y no están invirtiendo. “¿Están invirtiendo en el futuro de los países? No. ¿Por qué? Porque están viendo todo eso de lo que hemos estado hablando. Y eso se vuelve una profecía muy negati­va, porque la economía global que se recuperó de la recesión, pero sólo apenas, está yendo hacia abajo nueva­mente, muy claramente. Tenemos un increíble número de gobiernos pagan­do intereses negativos, que no podría ser peor condena, te están diciendo lo que piensan del futuro los inversionis­tas, ellos piensan que el futuro, ellos, los inversionistas mundiales, piensan que asusta como el infierno”.

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