Las voces que demandan la destitución, o impeachment, del presidente de Estados Unidos suenan cada vez más fuerte. Es muy complicado que Donald Trump deje la Casa Blanca, pero los diversos escándalos que actualmente lo envuelven han desatado una ola de inconformidades incluso en el lado republicano del Congreso.

Por ejemplo, el republicano Justin Amash se mostró a favor de abrir un proceso de destitución si se demuestra que presionó al exdirector del FBI, James Comey, para que abandonara la investigación contra uno de sus asesores por sus vínculos con Rusia.

“En este momento es difícil que llegue a eso, pero ciertamente la destitución está más cerca de ese punto desde que comenzó su administración”, comentó Benjamin Tenkin, catedrático de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

Llegar a una votación para decidir si se destituye a Donald Trump tomará un tiempo considerable, ya que la designación del Independent Counsel (Procurador Independiente) empezará la investigación desde un lugar que él elija, y a la gente que trabajará con el.

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El conflicto de Trump y James Comey no sería la única causa que llevaría a este Procurador Independiente a determinar que Trump cometió una falta que amerita su destitución, la causa puede ser cualquier otra que se sume al expediente mientras dura la investigación.

“Esta investigación, que hace el Independent Counsel, puede descubrir nuevas cosas que lleven más tiempo de investigación, ya que puede pedir cualquier documento a cualquier dependencia o persona del gobierno de Trump”, comentó Temkin.

Dada la reputación de Comey, que incluso Barack Obama le pidió que se quedará en el cargo y fue ratificado por ambos partidos en el Congreso, su investigación y conclusiones serán tomadas muy en cuenta.

Trump, según Temkin, sólo puede sentirse seguro en el corto plazo, pero en el largo su propia forma de ser podría traerle muchos más problemas.

 

Sucesor

El mandatario estadounidense aseguró a través de su cuenta oficial de Twitter, que esta ola de acusaciones y peticiones para su posible destitución, son la cacería de brujas más grande de la historia.

“Lo cual quiere decir que parece que teme algo y más después de que se supo que todo el equipo de transición de Trump sabia que el exconsejero de Seguridad Nacional, Michael Flynn, estaba siendo investigado antes de su nombramiento, eso es algo que podría acelerar una posible destitución”, comento Benjamín Temkin.

De darse una destitución, el principal sucesor de Donald Trump sería el vicepresidente Michael Pence, a pesar de que también está envuelto en sus propios escándalos.

Pence, como un republicano, también es conocido por ser un representante de la extrema derecha conservadora de su partido. Pero por otro lado es un personaje más tranquilo y que no generaría reacciones tan adversas con sus acciones.

“Sería un personaje más adecuado a las convenciones de lo que es un presidente, a pesar de lo que se podría pensar de su perfil, no creo que tenga las obsesiones de estas cosas migratorias y que hacen a Trump diferente. No lo considero una amenaza para México”, comento Temkin.

Incluso si existe una destitución de Trump, hay muchas de sus propuestas que no serían aceptadas. De hecho ya se esta viendo con la propuesta del muro que se dejó para una mejor ocasión.

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Repercusiones para México

Donald Trump poco a poco perdió esa fachada de líder fuerte y pierde apoyo mientras se enfrasca en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

“En el Congreso hay muchos aliados de grandes empresas transnacionales que no quieren ver afectado el comercio internacional. Yo creo que el gobierno no debe ya sentirse débil ante un personaje, que ya enfrentaba un problema que no cuenta con el apoyo necesario de un país para llevar a cabo sus planes como el muro”, platicó Temkin.

Para el catedrático de Flacso, cuando los norteamericanos tomen conciencia de los millones de empleos que dependen del comercio libre con Canadá y México, Trump ya no podrá ser el personaje que asustaba tanto. “Creo que el Ejecutivo y los negociadores del tratado, que México no es un factor débil y que se puede ser una renegociación moderada y que sea buena para los tres países”, destacó

“El problema que tiene Trump es tanta anarquía, tantas amenazas a la Casa Blanca, tantas investigaciones que se están gestando y su gente pensando como conseguir un mejor trabajo, no veo como imponga su voluntad en unas negociaciones. Creo que debemos ver más como nosotros podríamos hacer más por la economía mexicana”, concluyó Temkin.

 

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