GOQii, una startup californiana, trabaja en una plataforma que permitirá conectar a los usuarios de su banda para la muñeca con entrenadores en Mumbai.

 

Por Parmy Olson

 

Los fabricantes de wearables se enfrentan a un problema tan grave como simple: la gente compra sus relucientes monitores de actividad física, los muestran a sus amigos y los usan religiosamente durante tal vez un mes o dos. No mucho tiempo después, muchos se aburren y esos diminutos gadgets terminan arrumbados en un cajón. ¿Cómo motivar a los clientes a mantener el uso de los aparatos hasta el punto en el que incluso estén dispuestos a pagar por servicios futuros?

Fitbit cree que la respuesta está en compartir los datos, socializando las cifras sobre los kilómetros corridos o los pasos andados y avivando de paso los impulsos competitivos de la colectividad. Samsung ha incluido en su Gear Fit un sofisticado sensor de frecuencia cardiaca. Y, muy consciente de que la mayoría de los seguidores de fitness son feos, Jawbone ofrece una alternativa más elegante con su modelo UP.

Ninguno de estos enfoques implican conectar al usuario con otro ser humano.

GOQii, una empresa con sede en Menlo Park (San Francisco), cree que la respuesta está en el uso de entrenadores personales reales, en vivo, y lo más importante, puede conseguirlos a un precio muy bajo al subcontratarlos en  Mumbai, India.

GOQii regala sus monitores de actividad, y cobra 99 dólares por seis meses de mensajes de texto diarios con un entrenador que analiza los datos de los usuarios y los llama una vez al mes.

Vishal Gondal,  empresario del juego y fundador de GOQii, tuvo la idea hace dos años cuando su propio entrenador personal comenzó a mirar los datos generados por su Fitbit para ayudarle a establecer metas razonables y, finalmente, poner a Gondal en la ruta a correr un maratón.

Hoy Gondal muestra los mensajes de su nuevo entrenador personal, un entrenador de tiempo completo de GOQii en Mumbai llamado Swapnil. Esa mañana le envió un mensaje a Gondal a través de la aplicación GOQii en su teléfono preguntándole qué tal había dormido.

“Me siento cansado”, respondió Gondal. “¿Debo tomar un Red Bull?”

“No”, respondió Swapnil, sugiriendo a Gondal beber jugo de zanahoria natural con un poco de jengibre.

Hay un último mensaje del entrenador: “¿Tuviste tiempo de correr?” Swapnil no puede ver los datos del GPS de Gondal, pero sí puede ver que no ha dado muchos pasos ese día.

Gondal ahora luce tímido. “No he corrido, así que no he respondido al mensaje.” Se queda mirando el mensaje por un momento. “Ok, lo diré ahora.” Los pulgares de Gondal vuelan a través de su teléfono Nokia. “Sí, seguro mañana correré”, dice a Swapnil.

Podría decirse que es fácil sacudirse a un entrenador que está a miles de kilómetros de distancia, pero Gondal insiste en que sus entrenadores no utilizan secuencias de comandos o respuestas repetitivas, y se les anima a ser ellos mismos. La idea es crear un vínculo lo suficientemente fuerte con sus usuarios para jugar con su mente. Cada entrenador finalmente tendrá entre 100 y 150 clientes que cuidar.

El equipo de GOQii Mumbai, de aproximadamente 50 entrenadores, trabaja desde las 10:00 hasta las 18:00 en una oficina de planta abierta llena de equipo de gimnasio, alimentos orgánicos y espacio para hacer ejercicio de alta intensidad, pero pasa la mayor parte de su tiempo mirando números y gráficas de los pasos de los usuarios pasos y su consumo de calorías.

Cada entrenador tiene experiencia en fitness y ha pasado alrededor de dos meses estudiando un manual de 118 páginas con información sobre nutrición e incluso  terapia conductual cognitiva.

Desde este mes de abril empezarán a entrenar a unas 1,000 personas en India, todas, participantes en una fase beta de GOQii. La compañía planea comenzar a vender su servicio en Estados Unidos a finales de este año, probablemente por más de lo que cobra en la India y para entonces quiere tener cientos de entrenadores.

Los entrenador remotos no son nada nuevo. Sessions, que conecta a los usuarios con entrenadores individuales, recientemente fue adquirida por MyFitnessPal. RetroFit, con sede en Chicago, también vincula a expertos del acondicionamiento físico y la nutrición con sus clientes, pero cobra un mínimo de 250 dólares por mes. Gondal mantiene los costos bajos mediante la capitalización de la experiencia del personal local haciendo outsourcing de procesos de negocio, contratando a directores en India de IBM y Wipro.

“Es la combinación perfecta entre el hombre y la máquina”, dice. Otra parte interesante de GOQii es su labor  filantrópica. Los usuarios ganan un punto “karma” por cada 350 pasos dados, y cuando esos puntos son donados a una institución benéfica como Oxfam, los puntos se convierten en dinero en efectivo gracias a un grupo de donantes corporativos e individuales. “Cuando uno hace algo por los demás se siente mucho más satisfecho”, dice Gondal. “Es por eso que ves a la gente organizando maratones que apoyan la causa.”

GOQii ha recaudado “unos cuantos millones” en financiamiento ángel de nombres como Amit Singhal, director de búsqueda de Google, y Mike McNamara, director general de Flextronics, además, Gondal está trabajando sus conexiones en Silicon Valley para levantar una ronda serie A. “Nuestro reto no es el hardware sino el conseguir que los usuarios se enganchen con el entrenamiento.”

De hecho, el GOQii en sí es una banda de plástico relativamente normal con una pequeña pantalla que muestra un conteo de calorías y pasos, fabricada en Shenzen, China. Cuesta a Gondal mucho más entrenar a sus entrenadores que fabricar el dispositivo, el que parece actuar más como un escaparate para el sistema de entrenamiento. Finalmente, Gondal quiere que sus entrenadores monitoreen a sus clientes a través de Fitbits, Galaxy Fit y la banda para la muñeca que se espere Apple lance en los próximos meses.

“En el futuro vamos a ser testigos de un tsunami de datos personales”, dice Gondal. “Estamos creando una nueva generación de profesionales cuyo trabajo consiste en descifrar los datos humanos y guiar a la gente.”

 

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