Charla con Obama sobre emprendedores mexicanos

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Existe no sólo interés, sino también un plan de acción muy específico para impulsar el desarrollo tecnológico, a través del apoyo técnico y económico a emprendedores mexicanos.

 

 

Hace un par de semanas tuve la oportunidad de participar en una mesa redonda con el presidente Barack Obama, quien durante su viaje a México se tomó el tiempo de conversar con 15 emprendedores mexicanos de alto impacto. Del grupo que participamos, varios vivimos oficialmente fuera de México, aunque en todos los casos pasamos más tiempo en nuestro país que fuera de él. Había solamente cuatro mujeres, que desafortunadamente es representativo del ecosistema emprendedor mexicano. Las edades oscilaban entre 25 y 45 años de edad. En general, era un grupo representativo.

Antes de sentarnos a platicar con el presidente Obama, tuvimos la oportunidad de conversar con Valery Jarrett, Senior Advisor del presidente, así como con el embajador Anthony Wayne. Durante esta conversación, se discutieron aspectos relacionados con el acceso a capital, propiedad intelectual y desarrollo tecnológico. El último punto fue de particular interés para el embajador Wayne, quien mostró incluso sorpresa al escuchar el nivel de tecnología desarrollada en el país por las empresas representadas por el grupo de emprendedores que lo acompañaba. En particular, le pareció interesante que hubiera empresas financieras, de biotecnología, tecnología limpia, aeronáutica, transporte, software y servicios con modelos de negocio y tecnología altamente innovadora. Dado el giro de las empresas, fue natural hablar de propiedad intelectual y acceso a capital.

En lo referente a la propiedad intelectual, se comentó que en México no existe una cultura emprendedora alrededor de estos conceptos. Incluso, se mencionó que en la mayoría de los casos, los emprendedores mexicanos se concentran más en la recreación de modelos de negocio y la comercialización de tecnología, lo cual hace que la propiedad industrial sea en la gran mayoría de los casos un punto de menor importancia. Este punto era, por otro lado, contrastante con las empresas representadas en la mesa redonda que, en la mayoría de los casos, contaban con varias patentes e incluso modelos de negocio creados alrededor de modelos de propiedad industrial.

El acceso a capital fue el otro tema que se trató antes de la llegada del presidente Obama. Obviamente se habló de la dificultad de obtener apoyos económicos para el desarrollo de tecnología por parte de programas gubernamentales que, tal como he comentado en contribuciones previas, no discrimina a empresas de innovación y, por lo mismo, disminuye la probabilidad de éxito de obtener dicho recurso por la falta de rentabilidad inmediata que normalmente se asocia con empresas de innovación.

Sin embargo, se habló del ecosistema de inversión de riesgo que se ha desarrollado en México durante los últimos años. Los ahí presentes coincidimos que esta industria aun muestra demasiada resistencia al riesgo y que, por lo pronto, presentaba una opción un poco limitada para emprendedores de alto impacto, como los que estábamos ahí presentes.

 

Innovación social y ambiental

El presidente Obama llegó al punto de reunión en una sala especialmente preparada dentro del Museo de Antropología de la Ciudad de México. En este momento, la conversación tomó un tono distinto y el foco era simplemente conversar con el presidente sobre nuestra experiencia como emprendedores mexicanos. El presidente Obama conversó con cada uno de nosotros de manera individual, permitiendo que los emprendedores habláramos primero para que él pudiera posteriormente dar su opinión e incluso hacer algunas preguntas muy específicas.

Cuando llegó mi oportunidad, le comenté al presidente que gracias al apoyo del gobierno de Estados Unidos, habíamos logrado desarrollar un ecosistema de innovación para nuevos emprendedores en tecnología limpia. Mencioné que gracias al apoyo económico que el gobierno de Estados Unidos asigna anualmente para la implementación de programas de competitividad en México, administrados por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, el Cleantech Challenge México había logrado de manera efectiva contribuir a la competitividad del país. Esto, durante la conversación, fue justificado al hablar del número de empleos, empresas y patentes de tecnología que se habían desarrollado durante los últimos años a través de este programa, y que hoy en día rebasaba ya los más de mil empleos verdes creados en nuestro país.

El presidente, quien en julio pasado había identificado este programa como altamente innovador desde el punto de vista social y ambiental, al otorgarnos el reconocimiento de Champions of Change, mencionó que era precisamente este tipo de programas los que el gobierno de Estados Unidos estaba interesado en continuar apoyando. Este comentario por parte del presidente Obama fue consistente con los comentarios hechos durante la conferencia de prensa que ofreciera la noche anterior junto con el presidente Peña Nieto, donde indicó que la creación de nuevas oportunidades de empleo en México era prioridad para el gobierno de ambos países.

El presidente Obama escuchó a cada uno de nosotros ofreciendo su opinión sobre lo expuesto, pero siempre indicando la disposición de Estados Unidos para continuar el apoyo económico y técnico para el desarrollo del ecosistema emprendedor en México. Dijo que su administración continuaría buscando formas de facilitar la entrada de productos de alta tecnología a Estados Unidos y la forma de reducir tarifas y ofrecer incluso incentivos en ambos lados de la frontera para el desarrollo de tecnología nacional.

Quizá lo más importante fue escuchar la visión del presidente cuando mencionó que México era, sin lugar a dudas, uno de los aliados más importantes y con mayor potencial no sólo en la región latinoamericana, sino en todo el mundo. El presidente concluyó la reunión dándonos las gracias por compartir nuestra experiencia, al mismo tiempo que indicaba que se iba con un alto grado de satisfacción por haber escuchado las diversas historias de lo que él mismo llamó emprendedores de alto impacto mexicanos.

Me queda claro que el gobierno de Estados Unidos tiene un interés especial en desarrollar un nuevo ecosistema emprendedor en México. Este interés se alinea con el plan del gobierno del presidente Peña Nieto y, en particular, con la misión del Instituto Nacional del Emprendedor, encabezado por Enrique Jacob.

Juzgando por la conversación con el embajador Wayne, el presidente Obama, y considerando los cambios estructurales por el que el país actualmente atraviesa, existe no sólo interés, sino también un plan de acción muy específico para impulsar el desarrollo tecnológico a través del apoyo técnico y económico a emprendedores mexicanos.

Ejemplos de esto es el Fondo de Innovación para las Américas, creado como un mecanismo para identificar, evaluar y llevar a escala nacional proyectos que puedan significativamente mejorar el desarrollo, teniendo como base la innovación y el emprendimiento.

¿Por qué Estados Unidos?  La respuesta es simple: si logramos avances importantes en términos de desarrollo económico, social y ambiental, lograremos también mejorar la competitividad del país, su productividad y, en el largo plazo, alcanzar un nivel de prosperidad sostenible característico de países desarrollados. Esto beneficiaría la relación comercial entre ambos países y, de manera definitiva, contribuiría de alguna manera a reducir algunos de los problemas de violencia y migración que afectan a ambos países.

 

 

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