Rompiendo el mito de generación de ideas

Foto: Reuters

Innovar no es un ejercicio sin reglas y sin orden, sino al contrario: es una labor que requiere creatividad, pero también disciplina y un  método. 

 

Aún existen aquellos que creen que hacer innovación equivale a hacer una lluvia de ideas, utilizar muchos Post-its y dejar volar la imaginación en un ambiente divertido, sin reglas ni juicios de valor. Sin embargo, en Insitum, una consultora en innovación con más de diez años de experiencia, sabemos que las verdaderas buenas ideas surgen a partir de un proceso sistemático enfocado en comprender el problema original y el cómo afecta la experiencia con tu cliente. En pocas palabras, entender el problema desde el punto de vista del cliente, es la mitad de la solución.

 

¿A qué nos referimos con esto?

Pensemos por un momento en un ejemplo común: Mi producto, una bebida carbonatada, está perdiendo cuota de mercado debido a la agresiva campaña de comunicación de la competencia. El equipo de la marca sabe que tiene que innovar de alguna forma y partiendo de los hechos que suscitaron esta situación, se dispone a hacer una larga sesion de lluvia de ideas, cuyo resultado son 500 ideas novedosas, diferenciadas y muy creativas que intentan resolver el problema superficial: “¿Cómo contrarrestar la fuerza de comunicación de la competencia?”

Al final del día, ninguna de las nuevas ideas será realmente innovadora, puesto que todas ellas partieron de la base de una situación: La competencia invirtió agresivamente y ahora tenemos que encontrar una manera nueva de contrarrestar ese efecto. Por lo tanto, ninguna idea estará dirigida a satisfacer una necesidad real del consumidor.

 

¿Por qué sucede esto?

Nuestra mente es sumamente predecible y se predispone a seguir una misma línea de pensamiento que por más que intentemos desviar, suele girar en una órbita alrededor del mismo tema (en el ejemplo: ¿Cómo recuperar cuota de mercado?). Evelyn Roth, psicóloga de Insitum, dice que “a menos que nos alejemos lo suficiente del problema y nos volvamos a acercar repetidas veces, tratando de enfocar nuestra atención en distintos detalles cada vez, nunca lograremos entender a fondo el problema y, por lo mismo, nunca lograremos descifrarlo”.

 

¿Qué hacer entonces?

Si cambiamos nuestra forma de pensar al inicio de un problema, podemos tener mucho más éxito para resolverlo:

1)      Pasa tiempo redefiniendo el problema. Analiza si el problema es una consecuencia de algo más profundo o si es un subproblema de algo más grande. Realiza un mapa visual de los problemas y sus consecuencias para entender en qué nivel debes de enfocar tus soluciones. Muchas veces intentamos resolver un problema muy detallado sin entender su origen.

2)      Relájate. Muchas veces intentamos resolver un problema bajo presión o bajo un ambiente limitado (i.e. ‘tenemos que resolverlo hoy mismo’). Esta es la peor condición para hacer fluir las ideas. ¿Nuestra recomendación? Piensa en el problema muchas veces durante el día, sobre todo en momentos ajenos al problema: haciendo ejercicio, desayunando con la familia, manejando a casa, etc. Recuerda que si piensas en el problema suficiente tiempo, seguramente vas a encontrar la solución más apropiada.

3)      Invita a gente que no conoce el problema para que cuestione tu problema. Dos cabezas piensan mejor que una, sobre todo si una de esas cabezas no sabe lo que tú sabes. El ver el problema desde otro punto de vista (no experto en el tema) te puede ayudar a encontrar otros caminos para la generación de soluciones—sobretodo si esa persona (hijos, pareja, algún cliente) es más naive que tú en el tema.

4)      Busca inspiración en otros contextos no relacionadas con tu problema. Descubre como otras personas definen un problema parecido al tuyo—aunque tenga una escala diferente y su forma de resolverlo no sea aplicable, pero la idea es que te ayuden a entender mejor tu problema.

 

Estas recomendaciones pueden ser la diferencia entre gastar tu creatividad en un problema limitado y esporádico o invertir tu creatividad en generar innovación realmente sustentable. En las palabras de un cliente de Insitum:”primero debes de encontrar la brújula para después simplemente elegir la dirección”.

 

Contacto:

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  • Adriana

    Estoy de acuerdo con el autor, muchas veces nos cegamos por un problema. Muy buena la recomendación de tomar distancia y buscar gente que ha pasado por las mismas. Me gustarían más colaboraciones de Insitum. Muy interesante y prácticos sus consejos.

  • Enrique Rivera

    Estupendas ideas surgen de este artículo.
    Felicidades a Forbes por sus colaboradores

  • Leonor

    Excelente perspectiva! Felicidades.

  • Karen marrun

    Muy inspirador. Buenos puntos para aplicar, útiles para mi trabajo como empresaria.

  • María Name Sierra

    Se pueden discutir algunos puntos de vista del autor como el que alguien que no conozca el problema dé soluciones, (punto 4). El sentido común quizás sea la solución, pero conocer sobre lo que se habla es lo más importante

  • Maria fdz

    Interesante. Gracias por el articulo