Por Mercedes Fuguet y María Antih*

Empezaremos con la norma internacional de información financiera 16 (IFRS, por sus siglas en inglés), relativa a arrendamientos, la cual se asimila a la NIF D-5 y a la ASC 842 de US GAAP, y que entrará en vigor el 1 de enero de 2019.

Con base en lo estipulado, los arrendatarios tendrán que reconocer en el balance el derecho de uso de un activo y un pasivo derivado de la deuda que se tiene con el arrendador durante el plazo acordado. Las clasificaciones de arrendamientos entre operativos y financieros desaparecerán, y todos serán tratados similarmente a como hoy se reconocen los arrendamientos financieros.

En el estado de resultados deberá reconocerse un gasto de depreciación y un gasto de interés, es decir, el gasto no será lineal durante el plazo (será mayor en los primeros años) y la presentación cambiará. Las empresas también experimentarán impactos operativos y financieros importantes si tienen arrendamientos operativos, especialmente para el registro inicial de los mismos y el reconocimiento subsiguiente, que quizás implicará alguna solución tecnológica.

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Las empresas que reportan bajo US GAAP e IFRS, o NIF para efectos locales, tendrán un impacto aún mayor, ya que deberán seguir clasificando sus arrendamientos en operativos y financieros, y no obstante que el reconocimiento en el balance es similar a IFRS y NIF, en el estado de resultados se seguirá reconociendo un gasto lineal operativo y un gasto de depreciación e interés para los arrendamientos financieros.

Los efectos de la IFRS 16 pudieran ser positivos según las métricas por las que se mida la entidad y las limitaciones en contratos para adquirir deuda (covenants), ya que habrá una mejora en métricas como: ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización (EBITDA) y el flujo de efectivo operacional (NIF e IFRS). Sin embargo, se debe considerar también que habrá un incremento en la deuda (NIF, IFRS y US GAAP).

Las empresas deben crear nuevos procesos, controles e, incluso, la implementación de nuevos sistemas (dependiendo de la cantidad de arrendamientos que manejen). Muchos servicios pudieran tener implícitos arrendamientos si para prestarse es necesario del uso de un activo. En este tipo de contratos, un arrendamiento existirá cuando el cliente controle el activo que se identifique como específico al acuerdo, y se reconocerá como servicio cuando el proveedor sea quien controle el activo. Esto implica que se tenga que identificar qué contratos son, en sustancia, arrendamientos, y no contratos de servicio, lo cual cobra mayor relevancia debido a las diferencias significativas de registro entre servicio y arrendamiento.

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El entendimiento de los impactos y retos anteriores impulsará a las organizaciones a tomar decisiones estratégicas con respecto a sus necesidades de inversión, administración de liquidez y fuentes de financiamiento, provocando un cambio en la decisión para adquirir activos en lugar de rentar.

Las empresas requieren analizar su situación actual a través de un diagnóstico que identifique los efectos potenciales para su negocio, y determinar el plan de adopción. En muchos casos, este proceso es complejo dependiendo de la industria, cantidad y tipos de contratos que tenga la empresa, pero debe ser el primer paso antes de seleccionar una solución tecnológica y cuantificar los impactos.

IFRS 17, cambios en contratos para seguros

Esta norma internacional, vigente a partir del 1 de enero de 2021, tiene como antecedente la IFRS 4, que presentaba un modelo mucho más laxo y general en la presentación de los reportes financieros de entidades emisoras de contratos de seguros de los diferentes países.

La emisión de información consistente en el estado de resultados para el claro registro de ingresos de las compañías de seguros, hoy no se observa en los mercados, por lo que la nueva norma obligará a las entidades por primera vez a ceñirse a una nueva forma, aunque nada sencilla, de reportar los ingresos por cobertura de riesgos de todos sus contratos de seguros, y la misma será consistente en todos los países que apliquen IFRS.

Analizando el mercado mexicano, la IFRS 17 se aplicará a las subsidiarias de compañías europeas que reportan a su casa matriz bajo IFRS; en el mercado local no se espera la adopción de esta compleja norma a corto plazo, aunque sí a mediano plazo, por lo que algunas compañías mexicanas están decidiendo dar los primeros pasos para conocer y entender los principales impactos de su adopción.

Al generar certidumbre porque las compañías de seguros reportarán su información financiera bajo las mismas reglas, la comparación y la comprensión del desempeño de estas a través de sus estados de resultados serán más fáciles, mostrando el negocio, separando componentes y reconociendo las pérdidas inicialmente.

El primer gran desafío para las compañías es entender a qué nivel definirán su unidad de medida (componentes), hacer un diagnóstico profundo, entender los nuevos cálculos y cómo fluyen al estado financiero. Una vez definida la unidad de medida, en el diagnóstico inicial deberán establecer qué modelo utilizarán para los registros contables y cómo impactará en la generación de información financiera.

Es vital que den inicio los análisis de impacto para que se tomen las decisiones clave: qué información se necesitará, de dónde se obtendrá, qué sistema se usará, cómo se vinculará con la contabilidad, de qué forma se diseñarán los nuevos procesos y controles, y probar cómo fluirán los datos en este nuevo marco. Asimismo, será esencial definir un equipo de trabajo adecuado y su capacitación en IFRS 17.

Estas decisiones llevan tiempo. Un diagnóstico detallado, implementar el sistema adecuado y medir el impacto en sus procesos, controles y datos, serán pasos clave para la adopción exitosa de la nueva norma.

*Mercedes Fuguet y María Antih son socias de Capital Markets & Accounting Advisory Services, PwC México

 

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