Por Dan Alexander

Como las hojas del otoño, en septiembre, los Cadillac, Ferrari y Maserati patrocinados recorren el Trump National Golf Club en Westchester County, Nueva York, para la invitación anual de la Fundación Eric Trump. Año tras año, la fórmula se mantiene: 18 hoyos de caminos perfectamente podados, con la jocosa dosis Trump, que incluye meseras de Hooters, pausas para fumar puro seguidas de una cena fastuosa, a la que también acude la pareja de cada invitado. La multitud incluye a los empresarios de bienes raíces, amigos de la familia y una lista VIP de celebridades, como el ex jugador de beisbol Darryl Strawberry y su esposa, la ex estrella del programa Reality Housewives (y presunta culpable de fraude de bancarrota), Teresa Giudice.

La verdadera estrella del día es Eric Trump, el segundo hijo del presidente y ahora co-dirigente de Trump Organization, quien ha organizado este evento por 10 años consecutivos a nombre del hospital St. Jude para niños de Memphis. Hasta la fecha, ha donado más de 11 millones de dólares (mdd) a esta institución, la gran mayoría a través de este evento anual de golf. También ha ayudado a recaudar otro 5 mdd gracias a eventos con diferentes organizaciones.

La mejor parte de todo, de acuerdo con Eric Trump, es la eficiencia de esa filantropía: dado que puede usar el campo de golf de su familia de manera gratuita y cubrir la mayoría de los gastos restantes con una parte de las donaciones, prácticamente todo el dinero donado contribuye a ayudar a los niños con cáncer. “Podemos usar nuestros activos 100% libres de cargos”, dice a Forbes.

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Ése no es el caso. Al revisar documentos de la Eric Trump Foundation y otras caridades, es claro que el uso del campo no fue gratuito y que la Trump Organization recibió pagos por su uso, poco más de 1.2 mdd sin recibos físicos más allá de la misma organización. Los expertos en golf caritativo dicen que la lista de gastos desafía cualquier justificación razonable para un día entero de torneo de golf.

Adicionalmente, la Donald J. Trump Foundation, la cual ha sido sometida a escrutinio previamente por fungir como su propia proveedora y promover los intereses de su homónimo en lugar de los de la caridad, aparentemente usó a la fundación de Eric Trump para desviar 100,000 dólares en donaciones y convertirlos en ingresos de la Organización Trump.

Y, mientras a los donadores de la Eric Trump Foundation se les decía que su dinero serviría para ayudar a niños enfermos, más de 500,000 dólares fueron re-donados a otras caridades, muchas de las cuales están conectadas con los miembros o los intereses de la familia Trump.

Para poder entender la Eric Trump Foundation, es necesario entender la Donald J. Trump Foundation.

Se sabía abiertamente que el presidente nunca fue un filántropo excepcionalmente generoso, y que, entre 2009 y 2014, no donó un solo centavo. A pesar de ello, otras personas seguían donando a la fundación, permitiendo que Trump distribuyera su dinero entre más de 200 caridades como si fuera suyo. Muchas de esas donaciones ayudaron a los intereses de su negocio.

Eric Trump se propuso hacer las cosas de forma diferente. Al salir de Georgetown, decidió que intentaría traducir la buena fortuna que había heredado, en apoyos a la investigación del cáncer infantil. ¿Por qué eligió esta causa alguien que ni siquiera tiene hijos? “Es una excelente pregunta, una que me han hecho muchas veces antes, y realmente no estoy muy seguro de la razón”, admite. “Creo que tiene que ver algo de su inocencia que siempre me ha afectado”. Después de visitar varios hospitales, eligió apoyar al St. Jude, el mejor a nivel mundial para el tratamiento de cáncer en niños.

Eric Trump creó su fundación como una caridad pública, lo que permite recaudar la mayor parte del dinero a través de donaciones externas. En 2007, cuando tenía 23 años, el primer torneo de golf de la Eric Trump Foundation recaudó 220,000 dólares.

Ilustración: Peter y Maria Hoey para Forbes

Para los primeros cuatro años del torneo, desde 2007 a 2010, los gastos totales promediaron cerca de 50,000, de acuerdo con los documentos presentados. No exactamente la ventaja gratuita que un donante espera, dado que el dueño del club es el organizador, pero al menos en línea con lo que otras organizaciones benéficas pagan por organizar torneos en los campos de golf de Trump, según una revisión de 10 declaraciones de impuestos de otras caridades.

Pero, en 2011, las cosas cambiaron por completo. Los costos del torneo de golf de Eric Trump saltaron de 46,000 a 142,000 dólares, de acuerdo con los documentos fiscales de la fundación. ¿Por qué el precio del torneo se triplicaría súbitamente en un año? “En los años anteriores, no se les había estado facturando [por el campo de golf]; las cuentas simplemente desaparecían”, afirma Ian Guíllale, quien trabajó como miembro y director de marketing para el Trump National Westchester durante dos periodos, entre 2006 y 2015, y fue testigo de cómo la economía de Trump fue reaccionando ante estos torneos. “El señor Trump tenía una vaca y luego enfureció. Él dijo: ‘¿Estamos donando todas estas cosas y no hay documentos que lo respalden?’ ¿No hay crédito? Y, de repente, enloqueció. ‘No me importa si es mi hijo o no, todos tienen que pagar’”.

La Trump Organization declinó responder una serie de preguntas detalladas sobre estos pagos. Pero parece que, para el actual presidente, cuya fortuna es calculada por Forbes en unos 3,500 mdd, una donación para ayudar a su hijo a luchar directamente contra el cáncer infantil ha pasado a segundo término ante la posibilidad de tener mayores ingresos.

“Vi que Eric estaba recibiendo facturas”, añade Gillule. “Siempre le decía: ‘No puedo creer que tu padre esté cobrándote por gastos de beneficencia’, pero eso era lo que querían”.

La Donald J. Trump Foundation actuó como el brazo derecho de todos los negocios en general, usando el dinero de la caridad para alcanzar un acuerdo en una demanda contra uno de los negocios de Trump, hacer una donación política e incluso comprar retratos al óleo de su homónimo. Mientras tanto, los negocios de Trump facturaban a su equipo de campaña, impulsada por pequeños donantes externos, más de 11 mdd por el uso de sus propiedades, chefs y avión privado.

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Al principio, las primeras facturas extras no le costaban ni un centavo a la Eric Trump Foundation. Poco después del repunte en costos, la Fundación Donald J. Trump donó 100,000 dólares a la Eric Trump Foundation, un regalo explícito, según Gillule, para compensar el aumento del presupuesto. De esta manera, los donadores de la fundación todavía podían ver cómo su dinero iba a los niños enfermos al igual que en los otros años.

La Eric Trump Foundation declinó la solicitud de comentarios.

No obstante, en la práctica, esta maniobra podría parecer tener más en común con el negocio de lavado de dinero de un cártel de drogas que con las mejores prácticas de una fundación benéfica. Esos 100,000 dólares en donaciones externas a la Donald J. Trump Foundation (recuerden: Trump no donaba dinero a su propia fundación en ese momento) pasaron por la Fundación Eric Trump y terminaron en las arcas de los negocios privados de Donald Trump.

Los torneos de golf de la Eric Trump Foundation dieron millones al hospital infantil St. Jude y a la Trump Organization. mayores ingresos. Foto: Grant Lamos IV/Getty Images.

Los costos para el torneo de golf de Eric escalaron rápidamente. Después de regresar, en 2012, a un presupuesto más modesto de 59,000 (mientras que el evento recaudaba 2 millones), los gastos en la lista explotaron a 230,000 dólares en 2013, 242,000 en 2014 y, finalmente, 322,000 dólares en 2015 (el más reciente registrado, el cual fue lanzado justo cuando Trump se estaba postulando como candidato presidencial), de acuerdo con documentos fiscales. Esto, a pesar del monto recaudado en este tipo de eventos; de hecho, nunca volvieron a alcanzar las cifras de 2012. Es difícil una explicación para este pico en costos.

En entrevista con Forbes, Eric Trump sostuvo:

“Nuestros gastos en el torneo, que recaudaba unos 2 millones cada año, estaban en algún punto cercano a los 100,000”, a pesar de que los registros fiscales de su fundación mostraban costos por encima de los 322,000 dólares. Cuando se le pidió a la Eric Trump Foundation una lista detallada de los gastos, se negó a responder.

Así que es difícil tratar de determinar qué pasó exactamente con el dinero. Todos los costos de la lista son gastos directos: partidas como gastos generales y sueldos aparecen en otra parte de los documentos fiscales. Aun si la fundación de Eric Trump tuviera que pagar honorarios completos por todo, Forbes no podría determinar un camino plausible a los 322,000, dados los parámetros del evento anual (un torneo de golf para 200 personas y una cena tal vez para 400 más).

Las cuentas opacas tampoco ayudan. Katrina Kaupp, quien trabajó en el Consejo Directivo de la Eric Trump Foundation entre 2010 y 2011, afirma que, cuando la Eric Trump Foundation empezó a organizar otros eventos de golf y de recaudación, algunos de éstos fueron agrupados en las cifras de costos del evento de Westchester en los documentos fiscales presentados. Cientos de miles de dólares durante este tiempo fueron a la Trump Organization, incluyendo un pago de 87,000 dólares por los campos de golf de Trump en Washington D.C., donde se organizó un evento por separado para el hospital St. Jude.

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Por su parte, Eric Trump no ofrece indicios de que su fundación esté pagando mucho más allá del día en Westchester. “Estoy seguro de que, si yo investigara, hallaría ejemplos de gastos asociados con la caridad que no están actualizados a las actividades del día de hoy”, dijo. “Pero, probablemente, tendría que tomarme mucho tiempo para pensar en eso”.

No parece una coincidencia que, al mismo tiempo que la Eric Trump Foundation haya pasado de lo que parecía ser una operación limpia y eficiente a un negocio aparentemente bizantino que de repente se encontró arrinconado por los costos, hubo un cambio claro en el control.

En 2010, el año en el que repentinamente los costos del torneo se dispararon, cuatro de los siete miembros originales del Consejo, quienes eran amigos personales de Eric, abandonaron la fundación.

Esos cuatro fueron reemplazados por 14 nuevos miembros, la mayoría de los cuales le debían todo o mucho de su forma de vida a la organización de Trump. Seis de ellos eran, efectivamente, empleados, incluyendo el abogado de Trump, Michael Cohen, y su vicepresidente ejecutivo, Dan Scavino Jr., ambos en servicio en el gabinete de Trump. Otro es dueño de una compañía que facturó la campaña de Trump de 16 mdd; además del mismo Eric, y su esposa Lara, y los nueve miembros del Consejo Directivo de la Fundación Eric Trump que tenían un interés personal en los ingresos del imperio Trump.

Ilustración: Peter y Maria Hoey para Forbes

La Fundación se había convertido en una especie de filial de la Organización Trump. “Estaban trabajando para dos bandos”, dice Patrick Langan, quien trabajó en el club de golf desde 2006 hasta 2015. Él afirma que, durante las juntas, no sabía distinguir en dónde se acababa el negocio y en dónde empezaba la caridad.

Hasta este cambio en el Consejo, la Fundación Eric Trump hizo lo que les decía a sus donantes que haría: mandar el dinero recaudado al St. Jude. Pero, al empezar 2011, más de 500,000 dólares fueron desviados a otras caridades, muchas de las cuales eran preferidas personalmente por los miembros de la familia Trump y muchas de las cuales no tenían nada que ver con el cáncer infantil, pero parecían ser clientes potenciales de los campos de golf de Trump.

En 2012, la Eric Trump Foundation envió 5,000 dólares a una caridad llamada Abilis, la cual ofrece servicios especiales a la gente discapacitada. Ese mismo año, el sobrino de Donald Trump, Fred Trump, cuyo hijo tiene parálisis cerebral, organizó un torneo de golf inaugural en el Trump National Westchester. Durante los siguientes cinco años, Abilis gastó un estimado de 240,000 dólares en la organización de eventos en esa misma propiedad.

En 2013 y 2014, la Eric Trump Foundation pagó 15,000 por tablets en una gala para la Fundación Little Baby Face, de acuerdo con el vocero de esa misma fundación. En los tres años siguientes, Little Baby Face gastó un estimado de 100,000 dólares en eventos de golf en los campos de Trump. La fundación niega que haya una relación directa entre ambas transacciones.

Por otro lado, Janet McHugh, la fundadora de una caridad pequeña llamada Julie’s Jungle, estuvo encantada de recibir 25,000 dólares en donaciones totales por parte de las fundaciones de Donald y Eric Trump en 2013 (ella pensaba que ese dinero era donado personalmente por Eric y por Donald). Dos años después, su caridad organizó un torneo de golf en el campo Trump National Hudson Valley.

McHugh dice que la decisión de organizar un torneo no tuvo relación alguna con la donación. “No me prestaron el campo gratis”, dice, “lo tuvimos que pagar.”

Existe otro gasto que sorprende. En 2013, por ejemplo, Eric Trump usó el dinero de su fundación, en lugar del suyo, para pagar 1,600 dólares a la Sociedad Americana de Enología y Viticultura por un vino de cobre sin espuma y una antigua lavadora de botellas, en un evento comercial y de recaudación que él estaba pautando. Eric está a cargo del viñedo familiar en Charlottesville, Virginia, un lugar aproximadamente a una hora de donde se realizó el evento. “No tengo idea de qué sea eso”, dice Eric respecto a este pago.

En 2012, la Eric Trump Foundation firmó un cheque por 25,000 a la Fundación de Artes George Rodrigue. Ese mismo año, George Rodrigue, quien había dicho que sus famosas pinturas “blue dog” a veces se vendían en 25,000 dólares, pintó un retrato de Donald Trump para una subasta durante el evento de Eric. Ese cuadro terminó colgado encima de un sillón en la casa de Eric Trump.

Tal vez Eric compró la pintura para sí mismo en la subasta o, después, en el mercado. Tal vez Rodrigue le dio o le vendió una copia.

Ilustración: Peter y Maria Hoey para Forbes

¿Qué dijo Eric acerca de esta donación? “¿Por qué mejor no seguimos después con la entrevista?”, nos dijo cuando se le preguntó en el teléfono antes de que colgara.

Al día siguiente, después de que se le informara que Forbes tenía muchas más preguntas, mandó extensos mensajes de texto, y en uno de ellos se leía: “Estuve reflexionando sobre esta entrevista anoche y tengo que decirles que estoy muy decepcionado de ustedes porque me dijeron que la historia sería ‘justa’ […] Parecería que tienen algo en mi contra o contra mi familia. Y si ese es el caso, simplemente me negaré a dar más declaraciones”.

La tragedia máxima aquí es que la Eric Trump Foundation ha hecho mucho bien. Sí, Eric ha sido bendecido con la vanidad de la familia, ha entregado muñecos de colección de Eric Trump en los torneos de golf y ha hecho declaraciones en las que deja la impresión de que está usando el dinero personalmente, a pesar de los registros de impuestos que sugieren que él ha donado cantidades de seis dígitos en total, a lo sumo.

Trump no quiso decir a Forbes cuánto ha donado su propia fundación.

Pero, en 2015, una nueva unidad de cuidado intensivo abrió en el St. Jude con el nombre de Eric Trump, y el dinero de la fundación ha ayudado a fondear la investigación de una rara forma de cáncer.

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Es difícil imaginar cómo la incipiente encarnación del torneo de golf (grandes eventos, costos comprensibles) tendría algún problema en continuar arrojando millones en los próximos años. El año pasado, la Eric Trump Foundation donó 2.9 millones, de acuerdo con lo dicho por el hospital St. Jude.

Pero, en diciembre, Eric Trump dijo que dejaría la recaudación de fondos. Dirigir un evento con un número creciente de negocios y la filantropía creó una especie de conflicto de interés (sin mencionar los de imagen) que similarmente plagó el intento de aborto de Ivanka Trump de subastar una cita para tomar un café por parte de la Eric Trump Foundation.

Más recientemente, la fundación se ha reinventado como Curetivity.

Una vocera externa afirmó que, durante la inauguración, la organización continuaría recaudando dinero y organizando torneos de golf para el St. Jude. Un evento de Curetivity se celebró este pasado mes de mayo fuera de Washington, D.C., con Eric Trump entre los asistentes, en el campo Trump National.

 

 

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