Las nuevas normas contables siguen un enfoque de balance, requiriendo a los arrendatarios reconocer un pasivo en su estado de posición financiera por la mayoría de los arrendamientos. Se estima que esta norma resultará en el reconocimiento de 2 trillones de dólares de pasivos por arrendamientos en las empresas en el S&P 500. En México, según los reportes del primer trimestre del año de las entidades que conforman el Índice de Precios y Cotizaciones (exceptuando las del sector financiero) se reconocieron pasivos por más de 300 mil millones de pesos. De manera general, los sectores con un mayor impacto son las aerolíneas, detallistas y transportistas.

Bajo el nuevo modelo, el pasivo que reconoce el arrendatario, representa el valor presente de la obligación que tiene de hacer los pagos del arrendamiento; y, reconoce un activo, que representa el derecho que tiene de usar el activo arrendado. En el estado de resultados reconoce un gasto por la amortización del derecho de uso (o su deterioro) y un gasto financiero por el efecto del valor del dinero en el tiempo en el pasivo. Finalmente, en el estado de flujos de efectivo, los pagos los clasifica en principal, que se muestran en las actividades de financiamiento e intereses.

En contraste, bajo el modelo anterior, el arrendatario determinaba si el arrendamiento era clasificado como operativo, en cuyo caso no lo reconocía en el balance general y reflejaba en el estado de resultados el devengo lineal de la renta; o, como financiero, que reconocía como un pasivo y un activo, asimilando la transacción a la obtención de un préstamo para adquirir el activo arrendado.

La adopción de las normas impacta los estados financieros de los arrendatarios y las métricas que emanan de ellos, por ejemplo:

  • Incrementando sus activos y pasivos totales (con una reducción en los activos netos)
  • Disminuyendo sus costos operativos, pero incrementando gastos financieros (con un incremento en la utilidad antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización o EBITDA, por sus siglas en inglés)

Es importante reconocer que se trata de un cambio contable y, no por sí mismo, en los contratos o en el perfil de flujos de efectivo de una entidad. Aun así, las entidades pueden tener impactos colaterales comerciales y operacionales.

Las excepciones opcionales a este modelo son para arrendamientos de corto plazo (menos de 12 meses) y activos de bajo valor. El impacto para los arrendadores es limitado ya que no hubo cambios relevantes a la forma en que ellos contabilizan.

Autor: Omar Esquivel, Socio de Auditoría de Deloitte México.

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