Hace casi una década, la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos (ENIGH 2007) reportaba un gasto promedio en cirugías plásticas de 12.3 millones de pesos de República Dominicana (a un tipo de cambio de 46 pesos de RD por dólar) mensuales. El dato era llamativo, puesto que promediaba más que otros servicios médicos preventivos o diagnósticos como mamografías, sonografías o electrocardiogramas.

La Sociedad Dominicana de Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética (Sodocipre) desconoce el gasto promedio en la actualidad y cuánto mueve este mercado, pero algunos de sus miembros reconocen el salto exponencial que han dado estos procedimientos 10 años después de que la ENIGH señalara su tendencia al alza. Esto ha motivado, según dicen, la influencia de los medios de comunicación y la presión social cada vez más fuerte sobre temas de la imagen corporal.

“Los medios de comunicación han tenido un rol determinante en la promoción, legitimando e instaurando esas intervenciones quirúrgicas como una práctica social rutinaria, tomándose como elemento determinante para asegurar el triunfo en la época actual”, admite Otoniel Díaz, presidente de Sodocipre.

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Ese auge se evidencia también en el surgimiento de centros médicos especializados en cirugías plásticas, estéticas y reconstructivas. En la actualidad hay más de una docena de centros de salud con alta tecnología, dedicados a realizar exclusivamente cirugías plásticas, acota Díaz.

Según los cirujanos consultados, los procedimientos más solicitados son las de contorno corporal, especialmente la lipoescultura y el aumento de mamas. También de rejuvenecimiento facial, lifting y las rinoplastias. Los costos son variables y dependerán del centro hospitalario o el médico seleccionado, el tipo de paciente y de procedimiento; pero se encuentran entre los 60,000 y 200,000 pesos de República Dominicana, señala el cirujano plástico Luis López Tallaj (quien no pertenece a Sodocipre).

La República Dominicana se promociona en internet como un destino de cirugías plásticas de bajo costo en relación con otros países. En relación a Estados Unidos, por ejemplo, la diferencia de un procedimiento llega a ser entre 25 y 30%. La razón de estos precios, según López Tallaj, se debe a que los honorarios médicos están sujetos, en el caso de Estados Unidos, a seguros de mala práctica que son sumamente costosos, llevándose a menudo 35% de lo que cobra el cirujano. En el país los cirujanos también están sujetos a seguros de mala praxis, aclara, pero son mucho más económicos.

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Aporte al turismo de salud

De acuerdo con personas vinculadas al sector, la mayoría de estos procedimientos son más demandados por extranjeros y dominicanos residentes en el exterior que por pacientes locales. “Hoy día, 70% de nuestros pacientes son parte de la diáspora dominicana en los Estados Unidos. Un 20% son extranjeros de nacionalidades diversas, y sólo 10% de los pacientes son locales”, señala el doctor Guillermo Lorenzo López con relación a su consulta personal. Siendo así, el sector muestra su potencialidad para ayudar al desarrollar el turismo médico, renglón que mueve a unos 20,000 pacientes internacionales por año, según recoge una investigación del año 2015 del Observatorio Político Dominicano denominada Turismo y salud, contexto dominicano, a cargo de Juan Osorio.

La investigación revela los desafíos que tiene el país para lograr posicionarse en la región como uno de los principales destinos, frente a competidores como México, Colombia o Costa Rica. De hecho, el país se colocó como destino emergente durante el año 2015, ocupando el lugar número 18 de una lista de 25 países elaborada por el Medical Tourism Index Map, de la Asociación Mundial del Turismo.

Las cirugías plásticas no son el servicio más demandado por los extranjeros que visitan la República Dominicana, sino los servicios odontológicos, señala el estudio del OPD. No obstante, el sector intenta colocar en el mercado la idea de que el mismo tiene mucho por ofrecer al paciente en materia de calidad y precio, frente a los escándalos que de cuando en cuando amenazan con hacer fracasar esta empresa.

Lorenzo opina que la cirugía plástica ha sido propulsora del turismo de salud desde que ha tenido incidencia en el país y que ha sido la única especialidad médica que expone su trabajo al mercado internacional. Justo el año pasado, durante el Congreso Mundial de Turismo Médico, y en un esfuerzo por lograr visibilidad en el mercado internacional, la Asociación Dominicana de Turismo de Salud (ADTS), el Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (CEI-RD) y representantes de importantes centros médicos del país lanzaron la Guía de Destino de Turismo de Salud de la República Dominicana.

La publicación recoge todo lo que un paciente debería saber del país y cuáles son sus opciones si desea viajar con el fin de operarse. La ADTS informó que trabaja en una segunda edición de la guía.

Alejandro Cambiaso, presidente de la ADTS, destaca que en Quisqueya hay excelentes cirujanos plásticos que exhiben resultados muy favorables para el sector, pero que se han visto opacados por unos pocos que sin los debidos avales practican esta especialidad. “El intrusismo (médicos sin los entrenamientos requeridos o de otras especialidades ejerciendo la profesión), centros de salud no habilitados por el Ministerio de salud prestando servicios o centros que no cuentan con capacidad resolutiva para afrontar una complicación médica, son situaciones que requieren de acciones correctivas concretas”, reconoce Cambiaso.

Algunas personas también ofrecen sus casas como lugares de recuperación para pacientes, algo que no cuenta con el aval de la ADTS.

“Existen casas de salud que de manera clandestina sirven de centros de recuperación y esto representa una amenaza para el sector ya que no están reguladas y no cuentan con los mecanismos necesarios para garantizar la calidad y seguridad de sus servicios”, indica Cambiaso.

El llamado “intrusismo” es un hándicap que actualmente preocupa a instituciones como la Sodocipre, que actualmente agrupa 147 cirujanos plásticos, reconstructivos y estéticos, muchos de los cuales se han entrenado en el extranjero y que trabaja activamente en la certificación de sus miembros y en denunciar galenos que ejercen la especialidad sin estar calificados.

“Hemos trabajado arduamente en la elaboración de los documentos de consenso de la especialidad, los cuales servirán de herramienta para estandarizar el accionar profesional en los procedimientos de cirugía plástica aumentando la seguridad de los mismos”, puntualiza.

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Avances médicos

El informe del Observatorio Político Dominicano señala la capacidad tecnológica y de infraestructura que posee el país para la realización de procedimientos quirúrgicos. Mientras que los propios cirujanos se ufanan que el país se mantiene al día en el campo médico, introduciendo nuevas tecnologías para la satisfacción de los y las pacientes, por ejemplo, con la implementación de herramientas láser y ultrasonido para diversos procesos de rejuvenecimiento y revitalización.

Lorenzo especifica entre los últimos adelantos la Liposucción Vaser. Lo innovador de ese procedimiento es que, a diferencia de la liposucción tradicional, el área a aspirar se trata previamente con ondas de ultrasonido para ablandar las células grasas, permitiendo una aspiración más sutil.

“Esto minimiza el daño al tejido colindante, siendo un proceso que minimiza la pérdida de sangre y que promueve una retracción más completa de la piel, dotando así al paciente de un resultado más artesanal”, explica Lorenzo, quien próximamente estará inaugurando un centro médico especializado en cirugías estéticas (el Centro de Investigación Global Médica).

La institución médica se emplaza en una edificación inteligente de 10 niveles. El centro posee ocho quirófanos de última generación, con más de una docena de espacios de recuperación, apoyados en 20 suites boutique de cuidado postoperatorio, explica Lorenzo.

“Nos hemos enfocado en trabajar por conseguir certificaciones como las de la Joint Comission International y Accreditation Canadá, siendo parte de nuestra visión internacional que acoge el turismo médico como meta final”, indica.

Su centro médico, como muchos otros, trata de beneficiarse de un mercado que mueve más de 100,000 millones de dólares a nivel global.

 

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