Por Fernanda Celis e Israel Pantaleón

Las largas filas en los estacio­namientos y el bullicio de los pasillos repletos de gente hacen lucir a los centros comerciales del país como el lugar obligado al que hay que correr cuan­do llega la quincena.

Se han dado factores tanto inter­nos como externos para el desarrollo de plazas, pues hay una clase media creciente y una pirámide demográfica muy favorable, en la que la mayoría de la población es gente joven que trabaja y consume y se acopla a las  nuevas tendencias del consumo mun­dial y de vida cosmopolita, explica Elías Mizrahi, director de Relación con Inversionistas de Fibra Danhos, que opera centros comerciales como Reforma 222 y Toreo Parque Central, en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM).

“El crecimiento poblacional con el que cuenta México es otro atractivo adicional para las empresas construc­toras de este nicho comercial”, cita un reporte de Grupo Frisa, desarrollador de fraccionamientos residenciales, parques industriales y centros comer­ciales, entre ellos Mundo E.

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Eso explica en parte por qué por todas las zonas de esta capital nos encontramos con centros comerciales en construcción o remodelación, gigantes creciendo por doquier, en busca de esos consumidores que no quieren perderse un fin de semana sin estar al tanto de lo que las tiendas tra­jeron, cambiaron o bajaron de precio.

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En 2015 abrieron 24 centros co­merciales en México y posiblemente este año entren en operación 38 más, dice Anuar Duayhe, director de Retail de Newmark Grubb.

Un ejemplo claro de este creci­miento es la capital del país, donde a junio de este año había 694 centros comerciales, de acuerdo con CBRE.

Luis Llaca, vicepresidente de Retail Latam de esta firma, indica que Plaza Satélite es el centro comercial con más visitantes de la ZMVM, debido a que ingresan alrededor de 30 millo­nes de personas al año, pero agrega que Perisur es el centro comercial con mejores ventas.

El shopping mexicano es un nego­cio que seguirá creciendo. Incluso, las marcas internacionales se han visto beneficiadas, encontrando mayor espacio en México, contrario a Es­tados Unidos, país que está cerca de llegar a su límite en la construcción de centros comerciales. El avance de los malls en México está a una décima parte de lo que están en el vecino país del norte.

Los aproximadamente 39 millones de mexicanos que pertenecen a la clase media en el país son el motivo y el principal motor de la proliferación de este negocio. A quién no le gusta aprovechar el tiempo en los cen­tros comerciales, incluso hay quien estando de vacaciones en algún punto del país no se pierde la costumbre de visitar la plaza más famosa del lugar.

La escritora argentina Beatriz Sarlo asegura que el “shopping es un artefacto perfectamente adecuado a la hipótesis del nomadismo con­temporáneo: cualquiera que haya usado alguna vez un shopping puede usar otro, en una ciudad diferente y extraña de la que ni siquiera conozca la lengua o las costumbres”.

Según la organización Interna­tional Council of Shopping Centers (ICSC), la industria de los centros comerciales representa 15% del Pro­ducto Interno Bruto (PIB) mundial.

Además, no se requiere de un estatus alto para disfrutar de esos espacios, pues ya no se centran sólo en el público de alto nivel adquisitivo. Así, la expansión económica en la sociedad mexicana ha permitido que la plaza también tenga artículos para las clases media.

corresponde un total de 0.2 m2 de centro comercial para com­prar, mientras que en Estados Unidos a cada persona le tocan 2 m2, por lo que aún hay oportunidad de satisfa­cer la demanda en nuestro país.

Anuar Duayhe admite que el arribo de marcas extranjeras ha contribuido al crecimiento, expansión y desarrollo de centros comerciales, al tiempo en que ha ocasionado una de­manda de espacios de mayor tamaño.

“Cada vez es más frecuente ver centros que superan los 50,000 m2 e inclusive desarrollos de 100,000 m2 como Vía Vallejo, con 130,000 m2, así como el Centro Comercial Santa Fe, con 120,000 m2”, comenta.

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Duayhe señala que hay tiendas que requieren de espacios más grandes de los que estábamos acostumbrados a ver antes en las plazas.

Por otra parte, marcas estadouni­denses como Forever 21, Old Navy, American Eagle, así como la cadena sueca H&M se han sumado a las empresas que tradicionalmente en­contramos en los centros comerciales como Liverpool, El Palacio de Hierro, Sanborns, Sears y Zara, entre otros.

Alsea, operador de Burger King, Domino’s Pizza y Starbucks; Grupo Axo, con Loft, Guess, Victoria’s Secret, Abercrombie & Fitch y otros, así como Grupo Inditex, dueño de mar­cas como Zara, Pull&Bear, Massimo Dutti, Oysho y Bershka, son firmas que acaparan, en su mayoría, los espa­cios de los centros comerciales.

De acuerdo con Llaca, la princi­pal característica del consumidor mexicano es que busca marcas y lugares aspiracionales, esto hace que el consumo sea un poco más alto de lo que podría ser normalmente.

“Incluso, si tú ves el centro co­mercial Las Américas, en Ecatepec, es un centro comercial típico de una zona C+, pero está ubicado en una zona E y D. Y es uno de los centros comerciales con los mejores resulta­dos que hay. Esto es de un tema aspiracional y de un consumidor exigente”, añade.

El auge de plazas comerciales no es exclusivo de la Ciudad de México. De acuerdo con Gru­po Frisa, el actual consumidor cambia rápidamente de hábitos de compra, entretenimiento y vesti­menta, por lo que se ha convertido en un público muy amigable para los negocios de los centros comerciales.

Una familia mexicana gana en promedio 12,806 dólares al año, y destina el 14% a esparcimiento, indica la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

A su vez, el crecimiento del merca­do de lujo ha traído a diversas firmas interesadas en instalarse en el país.

Incluso, la empresaria María Asunción Aramburuzabala, una de las mujeres más poderosas según la lista de Forbes México, posee participación en el mundo de los centros comerciales a través de Abilia, que opera mediante Tresalia Capital, una empresa de capital privado y de riesgo que fue fundada hace 15 años; en negocios comerciales cuenta con tres desarrollos mixtos que combinan área residencial y centro comercial, a través de proyectos como Parques Polanco y Latitud Polanco, en la Ciudad de México, así como Pun­to La Victoria, en Querétaro.

Otras plazas ya conocidas son las de Grupo Frisa (Mundo E, Magnocentro y 38 Multiplazas en 14 ciudades de la República), Mexico Retail Properties (Patio Universidad, Patio Interlomas y Santa Fe), Grupo Inmobiliario Mon­terrey (Fashion Drive, Main Entran­ce, Magna Shops y Plaza La Joya) y Danhos (Reforma 222, Parque Delta, Parque Lindavista, Parque Tezontle y Toreo Parque Central).

A su vez, Fibra Uno, Fibra Shop, Acosta Verde, Plani Grupo y GFA son algunos de los desarrolladores y operadores con mayor presencia en el mercado, de acuerdo con Retail de Newmark Grubb.

Los centros comerciales en México están clasificados en tres tipos: súper regional, fashion mall y community center.

El primero es un centro comercial que tiene más de dos tiendas ancla, tipo Centro Santa Fe, mientras que el fashion mall cuenta con menos de dos tiendas ancla y se enfoca en departa­mentales y boutiques de ropa, como Las Américas, en Ecatepec, Estado de México.

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Asimismo, el community center es un centro comercial que tiene una tienda ancla de autoservicio, y posee restaurantes y tiendas, como Parque Delta y Plaza Sendero, del grupo Acosta Verde.“Creo que es importante diferen­ciar entre los centros comerciales. En el caso de Danhos, nos enfocamos en centros comerciales de calidad pre­mier, lo que significa que están en las vías principales de transporte, tanto público como privado, bien anclados y con (marcas) de tendencia. Cuando se habla de desarrollo de centros comerciales, es importante distinguir qué tipo es”, indica Elías Mizrahi, de Fibra Danhos.

En el caso de los fashion mall, estos son difíciles de construir, debido a que no hay muchos terrenos disponibles, sin embargo aún hay espacio en algunas zonas de la Ciudad de México, donde la tendencia a largo plazo es este tipo de centros de com­pra y entretenimiento.

Entre los desarrollos más impor­tantes que se encuentran en puerta están Torre Mítikah, de Fibra Uno, en la Ciudad de México; Miyana, de Grupo Gigante, también en la capital del país, así como Parque Puebla y Parque Las Antenas, de Fibra Danhos.

“Queremos estar en las ciu­dades que tengan al menos dos o tres millones de habitantes. Y ubicarnos en las cinco o 10 zonas metropolitanas más importantes. Nos seguiremos enfocando en la Ciudad de México, que continúa siendo el mercado inmobiliario más importante de la Repúbli­ca, y vemos oportunidades en Guadalajara, Monterrey e incluso en Puebla, también en Mérida, Tijuana y León. Estas ciudades tienen una capacidad de consu­mo importante y están creciendo constantemente”, afirma Elías Mizrahi, de Danhos.

El directivo de Relación con Inversionistas de Fibra Dan­hos explica que en el proyecto localizado en Puebla, entre las tiendas ancla se encuentran Liverpool y Sears. Añade que el desarrollo será inaugurado a principios de 2017, con una inversión de más de 3,000 millo­nes de pesos (mdp).

“Lo que buscamos hacer con ese centro comercial, que además está en una de las vialidades principales, es ofrecer una alternativa en la zona norte de Puebla, que aún no tiene una oferta comercial importante”, comenta.

A su vez, Frisa realiza la amplia­ción y remodelación de Mundo E, que estará listo para septiembre de 2016, el cual incluirá el hotel City Express y donde la afluen­cia aumentará de 1.6 millones de personas a 2.6, mientras que el área rentable pasará de 58,000 a 128,000 m2.

De igual manera, el número de locales pasará de 161 a 270, con más de 6,000 cajones de estacio­namiento, dos zonas nuevas de restaurantes, una pista de hielo y áreas al aire libre en dos niveles.

“Nosotros hemos crecido mucho en el sureste del país, en Cancún, en Puerto Morelos, Playa del Carmen, Puerto Aventuras y Chetumal”, expone Ana Paula Rivera, gerente comercial de Grupo Frisa.

Los diferentes tipos de malls se apoderan de las ciudades del país, teniendo como motor esa clase media y media alta que satura las plazas los fines de semana como si fueran los únicos lugares seguros que nos permiten hacer vida social. Y mientras tanto, por qué no, comprar todo eso que nos ofrecen al pasar por sus aparadores.

 

 

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