Tener un préstamo o una tarjeta de crédito pre autorizados se parece al permiso que te daba tu mamá para comprar un dulce, sólo si terminabas la tarea, completa y antes de las 5. Es decir, tienes el sí, pero sujeto a términos que te dejan en la misma condición que al principio: con la incertidumbre de saber si realmente lo tendrás o no.

Es cierto que una de las funciones principales de los bancos y entidades financieras es ofrecer crédito a sus usuarios. No obstante, en ocasiones se exceden y otorgan créditos que los clientes nunca solicitaron. México ocupa el octavo lugar mundial en robo de identidad, según datos del Banco de México (Banxico), y la autorización de tarjetas de crédito tiene una estrecha relación con esto.

Por otro lado, la preautorización o preaprobación, no es más que una agresiva práctica de mercadotecnia, que “emociona” al usuario al decirle, por ejemplo, que tiene una tarjeta de crédito preautorizada, y que sólo basta acceder (incluso desde el mismo cajero automático) para obtenerla.

Entre los riesgos que conllevan los créditos y tarjetas preautorizados son:

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1) Que se autorice un crédito o una tarjeta sin tu consentimiento real

La autorización de créditos que no se solicitaron se da de formas distintas, las más comunes son mediante el robo de identidad y el fraude. Frecuentemente el cliente real ni siquiera se entera que se le autorizó un crédito y lo deja pasar. Este es sólo el primer problema en una larga serie.

Si tienes un crédito que no solicitaste se acumularán pagos, ya sea de comisiones o por gastos que alguien más ha hecho. Cuando realmente necesites solicitar uno, habrá información negativa en tu historial crediticio y la solicitud será negada.

2) Que tú mismo hayas accedido mediante formas poco claras

Si tu banco te busca mediante una llamada, un aviso en tu sesión de banca electrónica o mientras utilizas el cajero automático, para algún crédito sin que tú lo hayas pedido, es porque te reconoce como un cliente responsable; lo más probable es que no lo necesites no sea, por mucho, el mejor préstamo o tarjeta de crédito que se ajuste a tus condiciones.

Cuando ya somos clientes de un banco nuestra información personal forma parte de su base de datos. El procedimiento para que se nos apruebe un crédito es muy sencillo, basta confirmar que nuestra información sigue siendo la misma y, posteriormente, autorizar la solicitud del crédito.

Aparentemente podemos negarnos pero hay muchos trucos para hacer esto sin que el cliente lo note. Al ir al cajero aparecen muchos mensajes, la opción para solicitar un crédito es frecuente en algunos bancos y basta con dar clic en todos los mensajes que aparezcan para recibir uno. También hay ocasiones en que los promotores, presionados por cubrir las cuotas de ventas, piden a sus amigos que contesten a una grabación donde suplantan a un cliente para autorizar una solicitud de crédito.

¿Cómo te enteras si tienes un crédito que no pediste?

Uno de los grandes problemas en estos casos es que el cliente no se entera hasta que es demasiado tarde. En ocasiones se envían estados de cuenta y descubres que hay un crédito a tu nombre, en estos casos puedes actuar inmediatamente; sin embargo, no siempre es así. La forma más segura de enterarte si tienes un crédito que no pediste es mediante tu Reporte de Crédito Especial que otorga el Buró de Crédito, recuerda que tienes derecho a uno gratis por año.

El principal responsable de tus finanzas eres tú. El banco intentará persuadirte para darte más y mejores créditos, pero no olvides evaluar si realmente lo necesitas: si no lo habías pedido lo más probable es que la respuesta sea no.

 

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