Hemos oído mucho de “Pepe y Toño”, pero por experiencia he notado que en el mundo laboral hay muchos Juanes Antonios…  ¿Que hay en la cabeza de un Juan Antonio?

 

 

 

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Veamos la mente de Juan a través de los “Rayos X”:

Juan es un empleado de clase media. Ha olvidado algunos sueños de la infancia, pero cuando ve un Ferrari rojo se emociona mucho. Sólo el conoce su segundo nombre y nadie le dice “Toño”, aunque le gustaría que así fuera. A veces y para no alejarse de la costumbre o sonar descabellado, le pide a sus cuates que le digan “Johnny”, lo que le hace sentirse diferente al resto.

Él no le exige nada a su superior porque piensa que puede perder su trabajo si lo agarra en un mal día. En ocasiones se le llenan los ojos de lágrimas, pero prefiere no decir nada. Su mayor esperanza es el creer que esa actitud algún día lo hará subir en el organigrama.

Aunque se queja de no tener dinero, no hay partido de sus “Chivas” al que no vaya. Está cansado de comer lo mismo todos los días, pero por alguna razón no se anima a cambiar ni a dejar las mismas compras de siempre.

Cada vez que oye la palabra dinero siente una leve inseguridad, que no sabe de dónde viene. Por los “Rayos X” nosotros sabemos que la raíz de su miedo está atrapada en la creencia de ganarse el dinero “con el sudor de su frente y la friega diaria que conlleva”.

Su límite mental se ha colocado, aún sin saberlo, en la barrera de los 32,000 pesos: La mayor cantidad facturada por él en el plazo de un mes, aquella vez que sumó los bonos de productividad, con el aguinaldo dividido entre doce y su sueldo.

Su mamá le repetía que podía ser feliz “Sólo si quería”. Pero ella sólo pudo repetírselo sus primeros cinco años de vida y esta frase se ha ido perdiendo en la mente de Juan. Cuando se siente solo, cierra los ojos, aprieta lágrimas y puños y se repite a sí mismo: “Juan: Debes de ser fuerte”, consejo con el que vincula el amor de su abuelo. Aunque en el fondo prefiere el consejo de su padre: “Juan: Mejor vete a la segura”.

 

Veamos la mente de Toño a través de los “Rayos X”:

Toño es  un emprendedor encerrado en el cuerpo de Juan. Al que le gusta mucho su nombre. En Toño hay algo de niño y algo de scout. Siempre le gustaron los caballitos de la feria y el color rojo, aunque soñaba con que dejaran de dar vueltas en círculos y salieran a la carretera. Él no sabe de marcas. Ama la libertad como principio de vida y no pierde oportunidad de generar estrategias arriesgadas que le dice a Juan en el oído, pero él le calla, justificando la imposibilidad de la vida aprendida. A Toño no le importa y lo sigue haciendo.

Toño se despierta temprano pero tiene que esperar a que Juan mueva el cuerpo, cosa que le impacienta.  Prefiere el americano al soccer pues considera que hay más estrategia y le encantaría poder dedicar un “No, porque quiero algo distinto en mi vida” al jefe de Juan. Cuando se aburre en el trabajo, lo cual es mucho y seguido, siempre logra que el otro abra sus páginas preferidas: aquellas con promociones para vacacionar y viajar donde siempre salen fotos increíbles.

En la cotidianidad y siempre que puede, distrae a Juan con el fin de llamar su atención cuando ubica una imagen que remite a sus sueños de niño, aquellos que sentían juntos como verdaderos amigos y cómplices. Siente que ese tiempo se ha ido, pero sabe que en el fondo, Juan sigue siendo su mejor amigo aunque “no lo pele”.

No le tiene miedo a la palabra “Dinero” pero igual le da lo mismo. Sabe que los números se pueden unir unos con otros para hacer grandes cifras, y como el cero no vale nada, siempre goza de ponerlo muchas veces, después del uno, del lado derecho del punto. Ama la palabra “Recursos” pues siente que lo empodera y respeta al papá de Juan porque sabe que Juan lo quiere mucho, pero él siempre le pasó filtros a sus comentarios, sabiendo que era humano y podía errar.

Cuando se siente sólo llora, alzando los brazos y la vista al cielo con los puños abiertos. Pues sabe que con las manos abiertas siempre podrá conseguir mucho más que con los puños cerrados. El ama su propia  frase: “Yo puedo hacerlo, porque tengo las manos abiertas y porque mientras haya vida hay oportunidad”

… ¿Y tú qué tienes de Juan y qué tienes de Toño?…

 

 

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