Por Ivan Pérez

Guillermo Zamarripa se miraba como “el rey de América Lati­na”. Se sentía invencible, soñado, poderoso. Era 2011 y despachaba desde su pequeño departamento en Hicksville, Nueva York, donde sólo tenía una computadora, cama y lo más básico para vivir.

En ese entonces había ayudado a cuatro atletas mexicanos a colo­carse en universidades de Estados Unidos, y una de las agencias más importantes del mundo en esto de colocar estudiantes lo buscó para formar una sociedad. No tenía ni idea de lo que le esperaba.

No era su imaginación: en efecto, Athletes USA se acercó a Guiller­mo. Esta empresa había gestionado 100 mdd en becas deportivas y ahora buscaba a un joven mexica­no para convencerle de trabajar juntos. ¿El sueño americano?

“Me cayó el veinte de que me había equivocado un día que platicaba por Skype con el CEO de la empresa… no tenían proce­sos, metodología, pensé que iba a tener a un equipo completo a mi disposición.”

No fue así, y la frustrada ‘so­ciedad’ con Athletes USA tuvo un costo: 10,000 dólares que invirtió y que jamás volvió a ver. “Eran todos mis ahorros, todo lo que había­mos obtenido en CMAS Athletes lo puse. Me lo vendieron como la compra de una franquicia en Amé­rica Latina y en mi mente imagi­naba contar con apoyo, soporte, desarrolladores, diseño… todo eso no existía.”

En la plática de Skype, Guiller­mo discutía sobre las cosas que no se podían hacer según las reglas de la NCAA (el organismo del deporte universitario de Estados Unidos y el más importante en su tipo en el planeta). “Prestigio tenía (Athle­tes USA), incluso había salido en publicaciones especializadas como Sport Business Journal, cobraban más que nosotros y ofrecían me­nos. Muchas cosas no sabía, no fui inteligente.”

Para 2011, cuando la empresa europea los buscó para ir de la mano, CMAS ya había colocado a cuatro atletas. “Nos fuimos a una junta a Miami…” y luego reconoció que lloró “de coraje”.

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Pensó en demandar pero le dije­ron que para recuperar sus 10,000 dólares tendría que invertir 8,000 en procesos y abogados. “Me men­talicé: ese dinero ya no existe.”

A CMAS Athletes le costó dos meses saber que se había equivo­cado, que todo el capital se había esfumado. ¿Valía la pena comenzar de nuevo?

La NCAA factura al año casi 1,000 mdd, según su último infor­me financiero. Si las instituciones académicas tienen a los mejores deportistas, eso les garantiza me­jores acuerdos comerciales. Es un gran negocio.

Ante eso, CMAS decidió no morir. Con la empresa desfalcada, Guillermo decidió que era mo­mento “de comenzar de nuevo”. Registró a CMAS como empresa en México y comenzó a sumar clien­tes, a colocar a estudiantes-depor­tistas en Estados Unidos.

La compañía de Zamarripa –que próximamente estrenará oficinas en Puebla– tardó año y medio en recuperarse después de aquel acuerdo fallido. “Algo que no recomendaría y que hicimos con mi socio (Héctor Bache), fue no te­ner salario por tres años y medio”, recuerda.

La crisis económica y la falta de pago a ellos mismos generó “estrés, preocupación, desánimo, dudas”.

La crisis que soportó CMAS le reveló cosas: “La más importante es saber que teníamos procesos mucho mejores que otra empresa que llevaba años en el mercado y era poderosa (Athletes USA); también nos dio la confianza de creer en que éramos capaces de nosotros ir solos y ganar mercado.”

Guillermo no se equi­vocó. Actualmente CMAS compite por el mercado con la compañía inglesa Athletes USA y los españoles AGM Sports. Entre las tres han ahorrado en becas casi 200 mdd entre 2010 y 2016. Rendirse nunca fue opción.

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Emprendedor de sí mismo

Guillermo fue futbolista profesio­nal, se formó en las fuerzas básicas de Pumas y emigró a algunos equi­pos de la Liga de Ascenso. Jugaba de medio ofensivo y se lesionó de los meniscos, lo que lo privó de seguir creciendo en su carrera.

Pero intentar es probablemente una de sus cualidades: hizo un video que envió a 60 universida­des mostrando sus habilidades y recibió una propuesta formal de la Universidad Tecnológica de Nueva York en 2007. Estudió allí Nego­cios Internacionales por dos años, algo que, sin la beca, le hubiese costado 100,000 dólares.

El deporte en la cultura univer­sitaria de Estados Unidos es una prioridad. Las instituciones educativas firman contra­tos multimillonarios con televisoras, con empresas trasnacionales que los visten. Un par de ejemplos: de acuerdo con forbes, Lousiville Cardinals es el equipo más valioso del balon­cesto colegial cotizado en 45.5 mdd –en futbol americano son los Cuernos Largos de la Universidad de Texas con 129 mdd.

En el país del norte, el año pasado hubo 1.05 millones de es­tudiantes extranjeros, de acuerdo con el reporte Student and exchan­ge visitor information system.

El CEO de CMAS Athletes empezó a germinar la idea entre 2007 y 2008 y tardó 12 meses en cumplir su primera meta: llenar una hoja de cálculo de Excel con los datos de 30,000 coaches de los 23 deportes colegiales más importantes en Estados Unidos. “Trabajé diario todo ese tiempo, dos o tres horas por las noches.” A la par, casi desde que ingresó a la universidad empezó a trabajar con AGM Sports, la empresa española que hoy es su competencia.

“Ahí empiezo a ver cómo se contacta con los entrenadores y qué se dice.”

La idea de negocio surgió cuando algunos de sus amigos le preguntaron cómo llegar becado a una universidad de Estados Unidos. “Los empecé a apoyar y fue así como me empiezo a meter más al know-how.” Luego, Guillermo creó un sitio web “bastante feo, pero tenía video y la información académica de los candidatos”. Así comenzó su aventura.

Guillermo empezó a creer mu­cho más en él gracias a una clase en la universidad: Financial Cha­llenge. Allí estaban los alumnos más destacados de su generación y él fue uno de los mejores tras diseñar un plan para que Broadri­dge Financial Solutions comprara a Morning Star. “Al final no se hizo la adquisición, pero eso me dio para conseguir trabajo”, recuerda. No era una época cualquiera: el joven estudiante mexicano recibió una oferta laboral cuando corría la recesión más seria de Estados Unidos desde 1929. El empleo no sólo le dio la posibilidad de crecer como profesional, sino además fue el primer estandarte financiero para que CMAS viviera y tomara forma… ya luego llegó el “error” con Athletes USA y después empe­zó la remontada.

Hasta ahora, detalla Guiller­mo Zamarripa, han invertido más de 700,000 pesos en todo lo que representa la empresa y actualmente cobran 54,000 pesos (3,137 dólares) por todo el pro­ceso que implica colocar a los deportistas-estudiantes. Después del ‘accidente’ con la compañía británica, CMAS se registró en 2012 en México como SA de CV y desde ese momento han logrado ubicar a más de 166 atletas.

“Nunca hemos pedido présta­mos”, dice Guillermo.

Charlyn Corral es una de las de­portistas estrellas de la agencia. Considerada para ser una de las mejores jugadoras de futbol de todos los tiempos en México, pidió ayuda a CMAS y logró ubi­carse en Estados Unidos con el 100% de beca y sin hablar inglés. “Me abrieron las puertas y eso siempre se los voy a agradecer, me apoyaron mucho y no me dejaron en ningún momento en el proceso. Cuando vas a otro país, aprendes otra cultura y es­tudias, se te abre el mundo, eso me ocurrió”, recuerda la delantera mexicana.

Llegar a EU como deportista no es sencillo. No sólo tienes que demostrar que tienes calidad, nivel deportivo… sino además tener la paciencia de estar listo para hacer 60 trámites (al menos). Allí es cuando aparecen las agencias como CMAS Athletes, AGM Sports o Athletes USA que, con bases de datos y contactos, consiguen sí o sí ayudar a los atletas. Además –en términos de finanzas personales– es mejor pagar 3,000 dólares en el proceso con este tipo de compa­ñías que los más de 150,000 que cuesta la carrera sin una beca.

“Antes de iniciar todo, nos aseguramos con que cumplan (los atletas) con el perfil de capaci­dades y calidad para poder ser seleccionables, luego ya sólo de­pende de las ofertas y lo que quiera el chico”, detalló el ceo de AGM Sports, Gonzalo Corrales, en una entrevista con la cadena CNN.

Uno de los movimientos clave que ayudó a CMAS Athletes a creer que era posible emprender un negocio fue cuando buscaron a Natalia Gómez Junco (en 2011), quien ya era seleccionada nacional, con un nombre y cuando varias universidades en EU ya la habían visoreado.

“Nosotros fuimos a tocarle la puerta, nos encontramos un video en Youtube donde ella decía que quería ir a EU y empezamos el contacto primero en Twitter”, recuerda.

En ese momento reconoció que lograron ‘ficharla’ más por “labia” que por otra cosa, pero fue un éxito muy grande para ellos que lograran confiar en chicos que apenas rebasaban los 22 años. “Que los padres de alguien te confíen el futuro de su hija… no es cualquier cosa”. Natalia se fue a Memphis University para jugar futbol y estudiar ingeniería. Próxi­mamente la mexicana participará profesionalmente en el futbol de Islandia.

Otro de los pasos clave fue dejar Nueva York e instalarse en Dallas (en 2012), convencer a Héctor, su socio, que dejara su trabajo y se dedicara full time a CMAS. No ten­dría salario, pero sí el departamen­to de Guillermo donde no pagaría alimentos, agua, luz, servicios, acceso a internet. Con el registro como empresa y el compromiso to­tal de ambos, empezó a crecer.

¿Cuál es el éxito de la empresa?, Guillermo asegura que “el tacto, la relación con los entrenadores lo es todo”. Para este 2016 esperan crecer su negocio sustancialmen­te y llegar a 180 atletas colocados (en lo que va de su trayectoria) al cerrar junio de este año.

 

Competidores y detractores

La competencia no es sencilla. AGM Sports es una compañía española que nació luego de la experiencia de Gonzalo Corrales, un ex tenista, que fue a Estados Unidos becado –casi la misma his­toria de Guillermo– y dimensionó el negocio de la colocación de deportistas. En total han ayudado a más de 1,200 atletas, ahorrado 57 mdd en becas y colocado deportis­tas de 40 países.

Tienen a 31 personas traba­jando, contra sólo 13 de CMAS. “Vamos creciendo y abriendo mer­cado”, afirma Guillermo. Por su parte, Athletes USA nació en 2008 y hace un par de meses anunció que abrirá su segunda oficina de reclutamiento en Estados Uni­dos, en Los Ángeles. Presumen tener presencia en 30 países y por supuesto que no cuentan su lío con su par mexicana en 2011.

Entre los oponentes de la empresa –además de la compe­tencia de la industria– está el sistema deportivo mexicano.

CMAS detalla que ha tenido conflictos o desencuentros con la Federación Mexicana de Atletismo “porque nos llevamos a sus deportistas, nos acusan, como si lo que noso­tros hiciéramos está mal”.

Según un cálculo realizado por Forbes México con los datos dis­ponibles, la industria ha ingresado tan sólo por el tema de los más de 2,000 deportistas colocados entre las tres empresas una cifra que oscila entre los 6 y 10 mdd y han ahorrado en becas casi 200 mdd. “Por cada peso gastado, nosotros le damos de retorno 30 pesos, ningún banco te da ese rendimien­to”, explica Guillermo Zamarripa cuando habla de lo que invierten por contratar sus servicios y lo que se ahorran las familias y los atletas-estudiantes si tuvieran que costearse la carrera en EU.

La apuesta de CMAS es am­biciosa: “cambiar la educación y deporte en México, nadie apuesta por el sistema mexicano y nosotros queremos ser incubadora de pro­yectos maravillosos”. ¿Es posible confiar tu futuro en desconocidos?, al menos 166 dirán sí. A los chicos que fueron a la quiebra, que se levantaron y que compiten ante dos monstruos… quizá valga la pena darles una oportunidad.

 

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