El futuro del coaching

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En el siglo XXI, los retos del coaching tienen su origen en la sociedad digital, el cambio en los valores y en la forma de pensar, así como en el equilibrio personal.

 

Es inspirador saber que algunos de nosotros, profesionales dedicados a esta actividad, vislumbramos un futuro radiante, más no fácil en pleno siglo XXI.

El coaching tiene diversas vertientes: el de vida, el de wellness (bienestar), el profesional y el de salud. Todos éstos se enfrentarán a retos similares y que tienen su origen en la sociedad digital, el cambio en los valores y en la forma de pensar, así como en el equilibrio personal.

En todos los casos estamos entrando en una era en que los sistemas de valor han experimentado un cambio cognitivo con el surgimiento de nuevas opciones de estilo de vida y modelos de negocio, en el cual ya sabemos que el dinero por sí solo no puede comprar felicidad; que existe una búsqueda de mayor significado en todos los aspectos de la vida y bienestar emocional. Por algo han proliferado las escuelas de yoga, la meditación, la comida orgánica y vegetariana, etcétera, lo que genera enormes oportunidades de ayudar a las personas a alcanzar niveles más altos de realización personal, pero también desafía nuestro universo y los valores de la sociedad.

El coaching tendrá que empatizar con los individuos que quieren poder y al mismo tiempo bienestar personal, pues de lo contrario desafiará y redefinirá los estilos de vida, pero también será necesario equilibrar la rapidez con la que deseamos alcanzar la realización material y la eficiencia, por un lado, y la calidad de la vida y su significado, por el otro, a un paso más lento, ambos en un contraste de velocidad antagónico.

Los coaches deberemos impulsar a los individuos a utilizar el cerebro en su conjunto, pues no serán suficientes los datos cuantificables (hemisferio izquierdo), así que tendrán que echar mano de la intuición, la creatividad y la imaginación (hemisferio derecho) para entender los contextos culturales de las sociedades. Tendremos que examinar los problemas y las oportunidades con este cerebro entero y muy probablemente apoyaremos a las personas a empoderarse en la toma de decisiones con esta visión más completa.

De acuerdo con la futurista Anne Lise Kjaer, fundadora de global- Influences, el coaching del siglo XXI deberá conocer y adaptarse a las tendencias que cambian los comportamientos sociales de los individuos y las empresas; por ejemplo, la influencia de la tecnología inteligente que nos permite trabajar en cualquier lugar, relacionarnos con gente en tiempo real. Otra es el poder trabajar en causas sociales e involucrarnos con éstas de diferentes maneras para alcanzar mayor significado en nuestras vidas, tener el poder de la gente e influenciar a legislaciones y cambios políticos como los que observamos en Guatemala en los últimos meses, que obedecen a la tendencia social de la necesidad de la transparencia.

No menos importante, y quizá la más trascendente, es la insaciable búsqueda de la felicidad que conjunta algunos de los temas mencionados y que, sin duda, incluye a la familia, las actividades y los tiempos que las personas dedican a éstas.

Dentro de las tendencias en coaching veremos el de “nicho”, que puede ser de industria o por ejemplo de mujeres.

Según Lise Kjaer, también miembro de la International Coaching Federation, los estilos del coaching del mañana serán los siguientes:

  • Coach del poder: El que sabe que la excelencia es el resultado gradual de siempre tratar de hacerlo mejor.
  • Coach creativo: El profesor y alumno se encuentran en el mismo individuo.
  • Coach gentil: Sabe que caminando juntos, el éxito se hace cargo de sí mismo.
  • Entrenador de karma: Entiende que gente feliz es exitosa, más sana y que vive más tiempo.

Según Chaten Parmar, de la empresa Conceptstore, en tendencias del coaching en 2014 se enfrentaron a un coaching de jóvenes, los llamados millennials, y dentro de éstos la Generación Z, que los obligaron a reinventarse para entender sus objetivos y metas, para lo que tuvieron que ser creativos, adaptables y muy flexibles.

Incluso se espera que los coaches actúen dentro de consultoras asociándose con talentos con diferentes experiencias.

El XXI será el siglo del empoderamiento, el balance y la felicidad, ¿buscará hoy un coach del futuro?

 

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