Por Edgar López Pimentel*

La diabetes es una de las cuatro enfermedades no transmisibles de acción prioritaria para líderes mundiales. Sufrir de diabetes triplica el riesgo de un ataque cardíaco y aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular, insuficiencia renal, ceguera y complicaciones en el embarazo. Desafortunadamente, la oferta de tratamiento para la diabetes supera la demanda en muchos países de mercados emergentes. Quizás más problemático es que las personas se presentan tarde con enfermedades provocadas por la diabetes, que luego pueden requerir cuidados más intensos y complicados. Muchos gobiernos se dan cuenta de que tienen un gran problema en sus manos, y uno que hasta el momento han sido demasiado lentos para abordar, ya que han invertido poco en diagnósticos, profesionales de la salud, infraestructura, promoción de la salud y equipamiento adecuado. Sin embargo, hay un creciente reconocimiento del problema con un número cada vez mayor de programas dedicados públicos y privados para una gama de enfermedades no transmisibles.

México es de los países con peores hábitos alimenticios, mayor sobrepeso, obesidad y diabetes de la región, según el estudio Panorama de la Salud 2017, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Lamentablemente, las cifras de la enfermedad van en aumento y actualmente encabezamos la lista de los países de la OCDE en este tema en particular. En México, aproximadamente 25% de los adultos mayores sufren de malnutrición, 32% de los jóvenes de sobrepeso u obesidad y 30% de los adultos están propensos a sufrir diabetes o hipertensión. No es necesario tener el diagnóstico de alguna de estas enfermedades para cuidarnos y comenzar a tomar medidas de precaución: aumentar la actividad física en la rutina diaria, reducir la ingesta de azúcar, comer saludable o beber de dos a tres litros de agua pura al día.

A nivel mundial, se le exige cada vez más al sector privado que desempeñe un papel más activo en la prevención de este mal. México no debería ser la excepción. La acción del Estado, al igual que sucede con muchos otros temas relacionados con políticas públicas, es claramente insuficiente. Es hora de que el sector privado mexicano se enfoque a combatir la diabetes, tanto en el área de prevención como en la del tratamiento de un flagelo que, sin exageraciones, constituye una amenaza de alta prioridad para la nación.

En el campo de la prevención y calidad de vida, las empresas de alimentos son las que deberían de llevar la batuta, sobre todo aquellas que producen productos altos en azúcar. Algunos ejemplos encomiables ya están a la vista.  Nestlé Health Science ha lanzado recientemente suplementos bajos en azúcar que pueden ser incluidos en una dieta equilibrada y consumidos por personas con diabetes, intolerantes a la glucosa bajo la supervisión de un especialista, o bien, aquellas personas que deseen cuidar su ingesta calórica. Nestlé Health Science es una empresa de ciencias de la salud de Nestlé creada con el propósito de edificar una nueva industria entre la nutrición tradicional y la esfera farmacéutica. Esta organización se dedica al desarrollo e investigación de soluciones nutricionales personalizadas basadas en la ciencia; moldeando un nuevo enfoque hacia la prevención y el tratamiento de enfermedades. Grupo Bimbo, por su parte, ya cuenta con toda una política integral desdoblada en su rama de Nutrición que le permite al consumidor llevar un control de su peso y diseñar una dieta saludable que le permita controlar su ingesta de calorías e incluso acceder al consejo de especialistas en nutrición.

En el campo del combate frontal a la enfermedad, cada día surgen esfuerzos más innovadores y accesibles en el sector privado. Un botón de muestra es Clínicas del Azúcar, la red de clínicas especializadas en diabetes más grande de México. Con el objetivo de sustentar el lanzamiento de clínicas nuevas y desarrollar de su estrategia digital, Clínicas del Azúcar ha recibido el apoyo de la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés), miembro del Grupo del Banco Mundial, institución que la ha auxiliado a capturar inversiones que también incluyen la participación de Promotora Social México y de The Social Entrepreneurs Fund (TSEF).

De acuerdo con Nikunj Jinsi, Director Global del Grupo de Capital de Riesgo de IFC, la inversión en ese tipo de clínicas es una adición más a la cartera tecnológica de salud de IFC, que ha invertido decenas de millones de dólares a escala mundial en los últimos años para financiar a empresas innovadoras que se valen de la tecnología para mejorar el acceso a la salud y reducir costos. México presenta una de las mayores cargas de enfermedades asociadas a la diabetes en el mundo y la epidemia ha sido declarada emergencia nacional por el Gobierno de México. Actualmente se estima que la diabetes es causa de más de 80,000 muertes por año en el país. La falta de un manejo efectivo de la enfermedad contribuye al creciente grupo de afecciones relativas a la diabetes.

*CEO de Expok.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

El impacto de los Millennials en los deportes
Por

Sus hábitos de consumo son distintos. No es que el deporte esté perdiendo fans, sino que está sujeto a períodos más cort...