Por Fernando J. Cabrera*

Los Millennials, Generación del milenio o Generación Y, son las personas nacidas entre 1981 y 1999, que actualmente tienen una edad entre 19 y 37 años. Se trata de un grupo que se caracteriza por haber crecido con un marcado apoyo de sus padres, acceso a información, capaces de cualquier cosa, adopción de tecnologías digitales, así como un alto valor atribuido al respeto, integridad, honestidad y logro de sus intereses individuales. En consecuencia, su personalidad tiende a ser la de personas versátiles, seguras de sí mismas, multipropósitos, que buscan gratificación instantánea, se enfocan en logros personales y que usualmente poseen una sobrecarga de estímulos en las ofertas de entretenimiento que les provoca limitada capacidad de concentración en una actividad (aclaro, no de inteligencia).

En el deporte, para los espectadores millennial, una pantalla de televisión no es la única pantalla de entretenimiento que demanda su atención, están las pantallas de la computadora, del celular, de la tableta, cuestión que se traduce en una clara sobreoferta de contenido; además existen múltiples apps que ofertan contenido como Netflix, Instagram, Twitter, Snapchat, Facebook y otras que compiten por el tiempo de cada individuo de esa generación, ahora hay más cosas en las que poner atención. Al día de hoy a los Millennials les gusta usar su tiempo en el momento que ellos quieran y es por ello que los programas o series On Demand y las apps se han vuelto su entretenimiento favorito. El tener que ajustarse a un horario específico para ver algún deporte les incomoda o les cuesta trabajo atender.

De manera adicional, el simple hecho de tener alcance a un dispositivo digital como el celular durante un evento deportivo, ha provocado que las personas estén atendiendo fuentes alternativas de información; de hecho, aunque esta no es una realidad exclusiva de los Millennials. Dave St. Peter, presidente de los Minnesota Twins, admite que él mismo es incapaz de observar un partido de béisbol completo sin hacer algo más, “Y no me disculpo por ello, tengo mi teléfono y puedo revisar si algo está sucediendo y luego regresar al juego, pienso que eso está sucediendo en otros deportes profesionales también”.

Esta realidad ha transformado la industria deportiva. Los últimos Juegos Olímpicos de Londres 2016 fueron vistos en promedio por tres millones menos televidentes que en el evento Olímpico del 2012. Esta es una tendencia en todos los eventos deportivos profesionales. Por ello la oferta deportiva actual busca satisfacer los requerimientos de ser corta, rápida, espectacular buscando mantener y aumentar el número de fanáticos y en consecuencia subir su rating. Tal es el caso de la NBA que modificó este año sus reglas de contacto para hacer el juego más ofensivo y atractivo. En adición, cada pausa en el juego lleva consigo una serie de activaciones para entretener a todo tipo de público que va; desde bailes con porristas, clavadas de canastas, mascotas, magos, concursos, regalos de camisas etc. Es decir, la NBA se ha encargado de entretener a todo tipo de público que asista a sus juegos sin importar la edad o género. Lo mismo con las nuevas reglas del golf (PGA) que salieron en este mes de enero que buscan hacer el juego más rápido más divertido y más entretenido como lo afirmó el jugador Tommy Fleetwood.

En contraste con lo anterior, las organizaciones deportivas que no han desarrollado estrategias pensando en el nuevo perfil de fanático, han visto una caída en sus ratings, tal como ha sucedido con la NFL que más bien, ha modificado sus reglas a fin de proteger la integridad física de sus atletas, lo que ha provocado la molestia de muchos fans por perder la esencia de un deporte rudo, o bien la MLB que, sus nuevas reglas tienen por objetivo hacer más cortos los partidos lo cual no basta y no han logrado más atractivo el espectáculo para sus seguidores.

No obstante, lo anterior, la generación del millennial registra una menor presencia a los estadios en comparación con generaciones anteriores (70% menor según la Asociación Nacional de Directores Deportivos Universitarios, NACDA por sus siglas en inglés); y, cuando asisten, su atención al partido es altamente disuadida por actividades no relacionadas con el uso de sus celulares (ej. utilizando apps como fantasy football etc).

Probablemente el mayor impacto que esta generación millennial ha tenido en el deporte profesional, se está manifestando en el propio espacio y la propia vida al interior de los equipos y puntualmente en los atletas. Como declaró al Wall Street Journal Jim Tomshula, entrenador de los Washington Redskins “Pienso, ¡Dios mío!, usualmente tenemos reuniones de dos horas con los jugadores, ¿me estás diciendo que después de 27 minutos nadie está escuchando nada?”

Los entrenadores se quejan de que los atletas actuales hacen demasiadas preguntas, tienen expectativas de trabajo poco realistas, se les dificulta tratar con figuras de autoridad y mantienen una sobre dependencia de la tecnología;  a propósito de este último punto, es relevante mencionar que otro factor que aqueja a los entrenadores, es el fenómeno de la llamada “viralidad” ocasionada por las tecnologías de la información disponibles y los grandes beneficios económicos que la explotación de los mismos traen aparejados, mismos que ocasionan que los atletas que adquieren cierto reconocimiento del público, encuentren más atractivo dedicar tiempo y esfuerzos en construir su imagen pública que darle prioridad a su rendimiento atlético-deportivo.

Kyle Keller, Entrenador de la Universidad de Stephen F Austin, tras perder en el torneo de la NCAA ante el equipo de Texas Tech, expresó su frustración ya que, en su opinión, sus jugadores “ni siquiera conocían al equipo contrario porque no ven partidos, pasan todo el tiempo en sus celulares.”

 

En la NBA una parte de la opinión mediática culpó a los jugadores millennial por el pobre espectáculo en el partido de las estrellas de 2017 a lo que Charles Barkley, estrella de los Houston Rockets retirado en el 2000, declaró en el Tonight Show con Stephen Colbert, que los jugadores de esta generación “están echados a perder y no aprecian nada, pelean por descansos.”

 

En el tenis, Roger Federer (37 años), recientemente declaró que su generación (Djokovic, Nadal, Murray) sigue siendo dominante a pesar de que ya ha superado la edad del desempeño óptimo de un tenista profesional; asimismo, el jugador alemán Alexander Zerev (21 años), número 3 del mundo, reconoció que aún intenta ser mejor que Roger Federer y Rafael Nadal, quitando importancia a la edad de sus contrincantes; el caso de Serena Williams (37 años) es similar. Nick Kyrgios tenista de Australia que se pensaba sería la nueva revelación millennial ha dejado de ser protagonista por su actitud rebelde y apática en cada torneo.

 

Lo mismo sucede en otros deportes como en el golf donde el ranqueado como número 1 de la PGA es Justin Rose (38 años) o en la NFL en donde, a falta de talento joven, los últimos partidos de campeonato de conferencia fueron disputados por mariscales de campo veteranos, en la conferencia nacional por Drew Brees (40 años) de los Santos de Nueva Orleans; y en la conferencia americana, por Tom Brady (41 años) de los Patriotas de Nueva Inglaterra.

 

No es de extrañar casos como lo ocurrido en la misma NFL donde se han experimentado circunstancias nunca vistas en la que los jugadores Millennials renuncian a seguir jugando en su mejor momento como atletas; es el caso de Chris Borland (29 años) y Patrick Willis (33 años) de los 49´s de San Francisco.

 

Otros ejemplos destacables de cómo personas con talento de sobra tiran sus carreras profesionales por la borda debido a las tendencias de la personalidad millennial como son, en el box, Julio Cesar Chávez Jr. (32 años); y en el futbol, los hermanos Dos Santos (Giovani 29 años Jonathan 28 años). El primero, enfocado solamente a presumir su dinero en redes sociales, renunciando al sacrificio, disciplina y duro entrenamiento para lograr ser un verdadero campeón; y los segundos que tenían un futuro prometedor tanto en la Selección Mexicana como en cualquier equipo de calidad en Europa prefirieron la comodidad y la vida de Hollywood en Los Ángeles con la MLS.

 

Hace unos años el Wall Street Journal publicó un artículo acerca de cómo los 49s de San Francisco entonces bajo la dirección de su entrenador en jefe Jim Tomsula han realizado cambios a su estilo de entrenamiento para conectar mejor con sus jugadores jóvenes, ofreciéndoles manuales digitales de jugadas, juntas de 30 minutos con descansos de 10 para que los jugadores puedan atender sus teléfonos, cambiando el calendario impreso de entrenamientos por alertas digitales, entre otras cosas.

Hablando del consumo de entretenimiento deportivo que realizan los Millennials, es relevante destacar que, en realidad, los Millennials continúan disfrutando del deporte, es sólo que sus hábitos de consumo son distintos a los que tuvieron generaciones pasadas; es decir, no es que el deporte esté perdiendo fans, es que el deporte está sujeto a períodos más cortos de atención de los aficionados y habrá que lidiar con ello.

En conclusión, las organizaciones deportivas tienen el reto de lograr una sinergia entre lo que es la esencia del deporte y su tradición adaptándose a los nuevos tiempos y hábitos de consumo donde se debe conjugar lo mejor de la cultura millennial con lo consuetudinario o tradicional. Es tiempo de fomentar y de encausar los valores y hábitos positivos de ambas generaciones; en el fondo, nuevos valores, otras formas de comunicación hacia aficionados y atletas, junto con la evolución de las reglas de cada deporte pueden resultar en un increíble espectáculo integrado por atletas de esta nueva generación potencializados por las aportaciones de las generaciones anteriores.

*Experto en Derecho del Deporte.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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