Mientras seguimos discutiendo acá en México la necesidad de construir un nuevo aeropuerto para remplazar a uno absolutamente saturado, o que, si el crecimiento de la economía será de cero o de uno por ciento, o que, si los maestros deben ser evaluados o no, o mientras dilucidamos si es desde el gobierno donde “se genera riqueza” o es desde las empresas, el mundo se mueve a velocidades vertiginosas.

La tecnología está impulsando el cambio por medio de la disrupción y el surgimiento de nuevos modelos de negocio que ponen en jaque a industrias enteras y a los jugadores clave históricos. Cada tecnología trae su disrupción bajo el brazo. En su momento, la llegada del 4G o LTE habilitó entre otras cosas el surgimiento de las plataformas digitales de streaming que han causado y siguen causando una disrupción significativa en la industria del entretenimiento y de los contenidos.

Igualmente, al amparo de esta tecnología se habilitó el uso de la geolocalización en forma masiva lo que dio como resultado el surgimiento de una serie de aplicaciones como Uber y Airbnb que requerían necesariamente hacer un uso intensivo y oportuno de esta.

Ahora toca la adopción de 5G que vendrá con su oleada de startups con modelos de negocios disruptivos que surgirán como resultado de esta innovación. Una de las características clave de 5G es la velocidad de conexión que será aproximadamente 10 a 100 veces más rápida que su predecesora 4G y permitirá a los aparatos estar conectados por más tiempo sin interrupción. Esto facilitará transmitir una cantidad enorme de información y datos a alta velocidad, sin desconexión, y con mucho mayor conectividad en todos los sentidos, haciendo posible la implementación del internet de las cosas (IoT) o el uso masivo de automóviles no tripulados.

¿Pero cuáles serán esas aplicaciones y qué sectores serán afectados por la disrupción?

Hasta ahora sectores como la salud o la educación han escapado razonablemente a la oleada disruptora. En estas industrias hay oportunidades para la disrupción y nadie está exento. Veamos un ejemplo concreto en el área médica: ¿Qué pasará cuando 5G habilite que se realicen cirugías mediante el uso de robots en México con un equipo de médicos desde Nueva York? ¿Se democratizará la calidad de los mejores médicos a lo largo y ancho del mundo? ¿Cómo se abatirán los costos con el uso de robots? ¿Habrá oportunidades de arbitraje entre médicos, pacientes y regiones? ¿Se realizarán más cirugías con médicos calificados en países de menor costo? ¿Cómo se afectará el realizar un diagnóstico a distancia a partir de un expediente médico digital en línea?

La adopción de 5G empezó ya en algunos países, en Estado Unidos recién el pasado abril. Se espera que las primeras oleadas de disrupción empiecen a sentirse por ahí del 2021. Así que ya hay emprendedores disruptores que nadie conoce todavía, pero con ideas muy claras y en desarrollo.

En México el 5G se ha dicho se implementará, según se tiene planificado, por ahí del 2021, así que los emprendedores de la nueva disrupción muy probablemente no serán mexicanos. Nos estamos quedando atrás, valdría la pena como país tener políticas de largo plazo que nos pongan a la vanguardia y conviertan a la creatividad mexicana en una auténtica disrupción. Y es también un tema de mentalidad.

 

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