Después de casi 8 meses de gobierno, a nadie le queda claro en qué consistirá la estrategia digital nacional del presidente López Obrador, el programa que, de acuerdo con sus promesas de campaña, debería llevar la conectividad total al 100% del territorio nacional.

De entrada, se antoja un proyecto sumamente complicado, puesto que las condiciones orográficas del país dificultan la construcción de una red pública de alcance universal. Además, no hay información sobre la forma en la que se podría trabajar para mantener el acceso gratuito y libre a Internet, sobre todo en zonas rurales.

La oficina de la estrategia digital nacional a cargo de Raymundo Artís Espriú ha sido sumamente cautelosa con la información, al grado de ser opaca. Al parecer, el funcionario ha mantenido la declaración difundida en enero pasado: “No voy a hablar de lo que voy a hacer. Eso es pésimo”.

Por lo pronto, el contrato que dotaba de Internet a sitios públicos, escuelas y edificios gubernamentales se terminó. Y aunque el gobierno ha prometido traerlo de vuelta, tampoco son claras las condiciones en las que se licitará o qué empresas estaban proveyendo el servicio, a las que el presidente calificó de “influyentes”.Existen algunas pistas sobre la manera en que se construirá el acceso a Internet en el país. Apenas el 19 de julio, el presidente López anunciaba la creación de CFE Telecom que, si es aceptada por el Instituto Federal de Telecomunicaciones, entrará en funciones en 2020. Dicha paraestatal, se encargará de utilizar y comercializar la red de fibra óptica con la que cuenta y cuya intención es dotar de acceso a internet a zonas de alta y muy alta marginación en el país.

Sin embargo, el asunto es que la red de fibra óptica con la que cuenta la CFE no necesariamente sirve para prestar internet a los usuarios, puesto que no cuenta con la última milla, es decir, el cableado existente lleva a punto nodales la señal, pero no cuenta con la infraestructura necesaria para llevarla a los hogares de los usuarios.

Se especula que el servicio de Internet podría proveerlo una asociación público-privada; de hecho, la videollamada del presidente con Mark Zuckerberg fue precisamente para invitarlo a participar en la proveeduría de Internet, sin embargo, parece que no es precisamente la mejor idea.

En los últimos años, Facebook se ha visto obligado a declarar ante congresistas y tribunales respecto al uso que da a datos personales y la poca transparencia para su manejo. Además, los proyectos que la red social tenía para proveer Internet a algunas regiones como África no han prosperado, como el dron Aquila o Internet.org. Habría que pensarlo dos veces antes de que Facebook se convirtiera en el arquitecto del acceso a Internet en México.

Resalta que los proyectos de autogestión en comunidades rurales no estén contemplados en el nuevo plan de conectividad. En teoría, se impulsaría la creación de nodos de telefonía celular y acceso a Internet a un costo mensual sumamente bajo que estaría controlado por cooperativas.

El acceso a Internet siempre se ha visto como un accesorio para las diferentes administraciones. Y la misma población a veces se pregunta si no es preferible tener educación, seguridad o salud antes que estar conectados a la red. El problema es que no se trata de elegir qué es mejor, se tiene que pensar en términos de una estrategia integral de combate a la pobreza que garantice todos los satisfactores y, al mismo tiempo, capacite y permita la conectividad a comunidades maginadas.

 

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