México ocupa hoy el tercer puesto en el ranking mundial en procedimientos estéticos, sólo por debajo de Estados Unidos y Brasil, y se gasta 7,000 millones de dólares al año en “mejorar” la naturaleza. Hablamos con un experto, el doctor Bernando Goldzweig Hans, sobre lo que significa (y lo que cuesta) estar bello. 

No existe eso que llaman belleza natural”, sentencia Dolly Parton, en su papel de una estilista en el clásico Magnolias de acero. El doctor Bernardo Goldzweig Hans, de la clínica BGH Medicina Estética, no está de acuerdo. Su trabajo consiste, precisamente, en mejorar la apariencia de sus pacientes, buscando siempre la naturalidad. “La tendencia actual está centrada en el resultado natural, bajo un enfoque integral. Hay que practicar en las pacientes procedimientos acordes a su tiempo vivido, y utilizar, desde temprana edad, las nuevas técnicas para prevenir un envejecimiento agresivo”, señala.

Bernardo Goldzweig Hans

Hoy, según la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica y Estética ISAPS, México ocupa el tercer lugar mundial en procedimientos estéticos, al reunir casi 1 millón (884,353), entre cirugías plásticas y tratamientos de belleza no quirúrgicos. De acuerdo con la Academia Americana de Medicina, los mexicanos gastan anualmente hasta 7,000 millones de dólares en medicina estética y es en el noroeste mexicano donde mayor número se realiza. En total, en todo el mundo, se hacen cerca de 24 millones de procedimientos estéticos. Estados Unidos ocupa el primer lugar, con 4 millones de procedimientos; y Brasil el segundo, con 2 millones.

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De todos los procedimientos, la toxina botulínica, popularmente conocida como bótox, es la más demandada. Según el doctor Goldzweig, “en México, el 40% de las personas que se someten a un tratamiento estético busca su aplicación. Para darnos una idea de lo relevante de este procedimiento, al año se realizan más de 578,000 [intervenciones] de esta índole”.

En tiempos recientes, el hombre muestra cada vez más interés en su aspecto y, para ellos, la medicina estética se ha convertido en una alternativa. “Según la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Re- constructiva (AMCPER), en los últimos cuatro años, los procedimientos estéticos en el género masculino se han incrementado un 20%. Aunque siguen siendo minoría, con el 13%, cada vez es más común que los hombres se animen a realizar alguna intervención, sobre todo entre los 25 y los 40 años de edad”, apunta.

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Sin embargo, el perfil de su cliente sigue siendo mayoritariamente femenino. “En su mayoría, se trata de mujeres entre 30 y 70 años, aunque en los últimos tres años hemos visto un incremento en mujeres más jóvenes, a partir de los 27 años. A medida que pasan los años, los procedimientos han reducido sus costos y cada vez se abre más el mercado”, aclara.

Los fibroblastos son, en la actualidad, la técnica más vanguardista. Es un tratamiento innovador y de largo plazo, que consiste en incrementar el número de estas células en el paciente. “Lo primero que se hace es extraer una pequeña muestra de piel de la parte de atrás de la oreja (se selecciona esa área porque es la zona que recibe menos radiación y está menos expuesta al medio ambiente); se requieren también algunas muestras de sangre del paciente para emplearlas a la hora del cultivo. Después, se coloca en un tubo de solución salina

y se envía al laboratorio”, detalla el experto. “Una vez ahí, los fibroblastos se cultivarán bajo condiciones adecuadas para su reproducción. Demora aproximadamente cinco semanas generar 10 millones de células de este tipo. Posteriormente, éstas se ponen en jeringas especiales, con las cuales se realiza el tratamiento, y se devuelven al consultorio del especialista para, finalmente, ser aplicadas en rostro, cuello o manos”.

La gran ventaja es que los fibroblastos pueden congelarse por tiempo indefinido en un laboratorio. “Si ahora tienes 25 años y almacenas tus células actuales, dentro de 10 o 15 años podrías estarte inyectando fibroblastos de tus 20 años, lo que se traduciría en una mejoría considerable de la calidad de tu piel”.

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