Por Jaime Zabludovsky Kuper y Adriana Montelongo Jaime

El impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) de un peso por litro a bebidas saborizadas con azúcares añadidos (BS) y de 8% a alimentos “no básicos” (ADC) con alta densidad calórica (≥275 kcal/100 g), para reducir la prevalencia de sobrepeso, obesidad (SPyO) y diabetes, es una de las políticas públicas recientes más polémicas.

Por ahora centraremos el análisis de la efectividad de estos impuestos, es decir, si cumplieron con el objetivo manifiesto de reducir/inhibir el consumo de los bienes gravados, y si sus efectos se mantuvieron a lo largo del tiempo, basándonos en fuentes públicas como la Información Mensual de Finanzas Públicas y Deuda Pública de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) —que incluye la recaudación— y los reportes de ventas en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

La recaudación es el indicador más poderoso sobre el funcionamiento de estos impuestos, no sólo porque demuestra el dinamismo de las ventas, sino porque el objetivo de salud —reducir el consumo— es irreconciliable con el fiscal —incrementar la recaudación—. Mientras la recaudación aumente es imposible afirmar que el consumo haya bajado. En 2014 se recaudaron 144% y 46.8% más por ADC y BS, respectivamente, con relación a lo estimado, lo que indica que se subestimaron las bases de los impuestos y/o se sobreestimaron las elasticidades precio de la demanda.

En 2015 la recaudación nominal de BS fue superior en 17% y la recaudación real de ADC mayor en 13.5%, en comparación con 2014. En enero-junio de 2016 se recaudaron por BS 18.2% y por ADC 1.9% más que en el mismo lapso de 2015. En el caso del IEPS a las BS, al ser un impuesto específico, cada peso recaudado corresponde a un litro vendido: en 2015 se vendieron 3,112 millones de litros (mdl) más que en 2014 y en enero-junio de 2016, 1,455 mdl más que en enero-junio de 2015.

Los reportes en la BMV de las compañías productoras de bienes gravados indican que la empresa más grande de BS reportó en 2014 una caída en el volumen de ventas de 2.4% contra 2013, y para 2015 se incrementó en 1.7%. En ADC se reportan crecimientos nominales de 6.3% y 17.2% para 2014 y 2015, respectivamente.

La evidencia es clara y contundente: los IEPS no cumplieron con el objetivo manifiesto de reducir/inhibir el consumo de los productos gravados y sus exiguos efectos iniciales se diluyeron a lo largo del tiempo. Entonces ¿son instrumentos efectivos para modificar hábitos de consumo? NO, y ello se debe a que se suelen ignorar elementos al diseñar e implementar estas medidas:

  1. La elasticidad de la demanda. Las BS y los ADC son productos inelásticos, y más cuando son componentes básicos de la canasta de consumo típica.
  2. Los efectos regresivos. Todo impuesto al consumo es regresivo, pero el efecto es más pronunciado si los productos gravados tienen un peso mayor en la canasta básica. También se deben considerar las restricciones de gasto. Si no se dejaron de consumir BS ni ADC y el gasto se contrajo, ¿qué se dejó de consumir? Se reasignó parte del dinero que se destinaba a artículos de cuidado personal y del hogar.
  3. La sustitución. Los alimentos tienen amplias alternativas de sustitución: caseros, preparados y en el mercado informal. Al haber restricciones en el gasto se elegirá la opción de menor precio y tal vez de menor calidad.

Lo cierto es que México tiene un serio problema de SPyO: 70% de la población adulta y 35% de la infantil sufren esos padecimientos (Ensanut, 2012). Es imperativo que modifiquemos hábitos alimentarios, abandonemos el sedentarismo y optemos por un estilo de vida activo. El problema requiere una solución integral, efectiva y de largo plazo, y toda política que esté encaminada a ello debe evaluarse y, de no cumplir con su objetivo, corregirse.


Jaime Zabludovsky Kuper y Adriana Montelongo Jaime son presidente ejecutivo y economista de ConMéxico, en la misma relación.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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