“Una cosa es tener dinero y otra ser rico. Para ser rico hay que saber de finanzas, de otro modo el dinero se evapora”

Francisco Alcaide

Un caos. Generalmente, ése el estado que guardan las finanzas en las empresas en México, pequeñas y medianas —familiares en su mayoría, según el Inegi.

El flujo de dinero se administra a través de esquemas más inclinados a lo subjetivo, o a ciertas costumbres que reflejan la propia estructura familiar. El rigor en las finanzas es la principal carencia y afecta en consecuencia, a todas las decisiones que deben tomarse en un negocio.

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Para cortar de raíz la mala práctica, es necesario el impulso en la profesionalización de las empresas y generar la información apropiada para tener elecciones acertadas. ¿Cómo?  A partir de nuestros propios datos.

Enfrentando las resistencias

El primer paso es afrontar los vicios en la administración tradicional a los que se ha acostumbrado la empresa familiar. Es común, por ejemplo, que el manejo financiero esté supeditado a las decisiones unilaterales de uno de los miembros, que pocas veces se encuentra capacitado profesionalmente.

Al respecto, la institucionalización de la empresa se torna fundamental para apoyar la descentralización de la información financiera. Ésta se debe llevar a la práctica a través de las determinaciones de los órganos de gobierno corporativo y la implementación de herramientas como el protocolo familiar —que delimiten responsabilidades de los miembros—. También, es indispensable que la administración del dinero sea a partir de información empírica.

A ordenar los números: el estado de resultados

“La inteligencia resuelve problemas y produce dinero. Dinero sin inteligencia financiera es dinero que se pierde rápidamente”.

Robert Kiyosaki

Para saber cómo gastar lo que tienes debes conocer cuánto posee empresa. Por lo tanto, lo siguiente es iniciar un registro que genere un estado de resultados. El estado de resultados es una herramienta esencial para determinar la situación de nuestra empresa; se trata de un estado financiero básico que incluye todos los movimientos de dinero que acontecen día a día en la empresa durante un periodo específico (ya sea anual, mensual o trimestral).

La propia construcción diaria del estado financiero arrojará variables, y a partir de éstas se podrá conocer, por ejemplo, con cuánta liquidez se cuenta para saldar los pasivos a corto plazo.

La meta: la rentabilidad

“Si quieres ser rico no aprendas solamente a saber cómo se gana, sino también cómo se invierte”.

Benjamín Franklin

Una vez que se obtenga la información de las finanzas a través del estado financiero, lo siguiente es interpretarla para darle utilidad. Es decir, entender cómo conciliar el dinero entrante con los egresos y establecer con cuánto dinero se dispone para gastar en el propio negocio para obtener más ganancias a largo plazo.

Ya que producir tiene un costo, hay que garantizar de las ventas, el porcentaje necesario para cubrir todos esos gastos imponderables sin los cuales es imposible fabricar los productos o generar los servicios de la empresa: insumos, mano de obra, gastos relativos a la maquinaria.

Al restar estos costos de los ingresos se obtiene el margen de beneficio bruto. Sólo conociendo esta cantidad es posible tomar decisiones de mediano y largo plazo en relación a qué tanto es posible gastar en rentas, seguros o bienes de la empresa: la rentabilidad operativa.

En este punto se encuentra el equilibrio fundamental para armonizar los números de la empresa: para conocer cuánto es viable retornar al negocio, hay que garantizar la cobertura de los pasivos a corto plazo y medir si cada inversión está significando un ingreso.

La información financiera debe fortalecerse por parte de la familia propietaria, apoyándose en los instrumentos del gobierno corporativo y asumir un compromiso por abonar a la rentabilidad operativa por encima de las ganancias inmediatas, para definir a largo plazo una condición exitosa. Al final, lo que se logrará será la sustentabilidad y consolidación de la empresa.

O dicho de otro modo, en palabras de Dave Ramsey: “Construir riqueza es un maratón, no una carrera”.

 

Contacto:
Twitter: @mariorizofiscal

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