¿Escaleras eléctricas en un barrio donde antes paseaban narcotraficantes y sicarios? ¿Un teleférico que lleva a miles de personas al día entre los cerros más marginales? ¿Grandes bibliotecas públicas en los barrios populares? En muchos lugares sería un sueño, pero no en Medellín.

Las escaleras eléctricas son el principal atractivo de la Comuna 13, un barrio popular que aún tiene casas con techos de láminas y angostas calles, que en los años ochenta fue tierra de nadie, y en el que los crímenes eran parte del paisaje de todos los días.

2okTras una consulta ciudadana, la gente decidió que quería ese proyecto. Cualquier otra administración hubiera pensado que era una locura, pero en la ciudad sudamericana invirtieron 10,000 millones de pesos colombianos (59 millones de pesos mexicanos) en la obra, que fue inaugurada en diciembre de 2011.

El resultado: 12,000 personas ya no tienen que subir 350 escalones de concreto, indican datos de Terminales de Transporte de Medellín SA, la sociedad de economía mixta de carácter municipal que lo opera. Ahora es frecuente ver a hombres con costales de cemento o mujeres con bolsas de mandado desplazándose sobre la estructura metálica, cobijados por una llamativa techumbre anaranjada. Pero quizá lo más importante es que la gente se apropió del lugar y lo cuida, claro, con la ayuda de gente originaria del barrio, que incluso funge como guía de turistas.

 

Pasajeros por aire

Desde julio de 2004 opera la línea K del Metrocable, un sistema de transporte tipo teleférico que conecta al Metro con los barrios ubicados en los cerros, con lo que muchas personas redujeron hasta en tres horas su tiempo de traslado. El primer proyecto, ubicado en el nororiente de la ciudad, tuvo un costo de 68,000 millones de pesos colombianos (401.3 millones de pesos mexicanos) provenientes de la alcaldía (55%) y el Metro (45%).

En sus primeros 10 años de operación transportó a cerca de 60 millones de pasajeros, quienes han ahorrado aproximadamente 84,533 millones de pesos colombianos (498,9 millones de pesos MX) en ese tiempo, de acuerdo con cifras del Metro de Medellín.

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3ok1Pero el proyecto no sólo incluyó el medio de transporte. Fue acompañado con reestructuras en el espacio público y de programas sociales que, de acuerdo con un estudio de Previva y la Universidad de Columbia, citado por el Metro de Medellín, redujo la tasa de homicidios de 188 por cada 100,000 habitantes en 2003 a sólo 30 en el año 2008, en las zonas de influencia de la línea K.

El modelo se sigue replicando y cada vez es más frecuente ver sus canastillas ‘saltar’ de un cerro a otro.

 

El conocimiento para todos

La ciudad también cuenta con un proyecto de Parques Bibliotecas, que consiste en la construcción de centros culturales, muchos en zonas de escasos recursos, donde además de estudiar, la gente realiza actividades recreativas.

4El caso más representativo es el Parque Biblioteca España Santo Domingo, inaugurado en marzo de 2007 por los entonces reyes de España, Juan Carlos y Sofía. Este proyecto requirió de una inversión de 15,152 millones de pesos colombianos (89.4 millones de pesos mexicanos), pero en agosto del año pasado fue cerrado porque la fachada tenía daños. Algunas fuentes evalúan el costo de la reparación entre 9,000 y 13,000 millones de pesos colombianos (53.1 millones y 76.7 millones de pesos mexicanos).

Pero uno de los casos que más llama la atención es el del Centro Cultural Moravia, diseñado por Rogelio Salmona (1929-2007), el arquitecto colombiano más destacado de los últimos años. El espacio requirió una inversión de 8,900 millones de pesos (52.5 millones de pesos mexicanos), de acuerdo con Noticiascaracol.com.

Además de su arquitectura, el proyecto destaca porque a sus espaldas y costados tiene un paisaje de grafitis, puestos ambulantes, angostas calles con marañas de cables, casas sin acabados y tendederos sobre las azoteas. Dicen que entre semana el lugar es un hervidero.

Pese a los tropiezos, la inversión en espacio público se ve por todas partes, desde las terminales del Metro, que en muchos casos –a diferencia de lo que ocurre en países como México– suelen mejorar los alrededores. Parecería que en cuanto hay un hueco sin construir, por muy pequeño que sea, se busca la manera de instalar un centrito comunitario o aunque sea uno de los llamados parques de bolsillo.

Las inversiones van acompañadas de campañas cívicas, como el logo de la ciudad: “Medellín la más educada”. Quizá por todo esto los medellinenses aseguran, sin dar pie a discusión, que su ciudad “es la más bonita de toda Colombia”.

 

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