La pasada Cumbre Iberoamericana puso en evidencia la decadencia de las organizaciones internacionales y sus reuniones plenarias. ¿Deben subsistir estos foros?

 

 

 

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El 18 y 19 de octubre se realizó en Panamá la XXIII Cumbre Iberoamericana, que puso en evidencia la decadencia de las organizaciones internacionales y sus reuniones plenarias cada vez más con mayores ausencias, lo que nos lleva a la reflexión de si estos foros deben subsistir y bajo qué condiciones.

En una era donde el internet se superpone, quizá esta clase de foros debiera realizarse virtualmente, o concentrarse verdaderamente en dar respuestas a las necesidades de sus miembros. Por lo pronto se ha propuesto como solución ante el ausentismo de estados en esta cumbre, el que se realice bienalmente y no anualmente, siendo su último año en esta modalidad en el 2014 cuando se reúnan en  la ciudad de Veracruz en México.

El origen de esta cumbre nace de la a Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y es un organismo internacional de carácter regional  y gubernamental, nacido en 1957 y que promueve la cooperación entre países iberoamericanos  como Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Cuba, Costa Rica, Chile, República Dominicana, El Salvador, Ecuador, España, Guinea Ecuatorial, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú, Paraguay, Portugal, Uruguay y Venezuela.

Las ausencias en la cumbre iberoamericana fueron la del rey Juan Carlos de España, Cristina Fernández de Argentina, José Mujica de Uruguay, Sebastián Piñera de Chile, Dilma Rousseff  de Brasil, Rafael Correa del Ecuador, Raúl Castro de Cuba, Nicolás Maduro de Venezuela, Evo Morales de Bolivia, Otto Pérez Molina de Guatemala, Ollanta Humala de Perú y Daniel Ortega de Nicaragua. Parte de ellos miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), y otros miembros del UNASUR. Los motivos de ausencia salvo de dos mandatarios fueron por salud, la del Rey Juan Carlos y la presidenta Fernández de Argentina, el resto argumento disculpas diversas.

En la forma lo que hay es diplomacia en la forma elegante de excusarse,  en el fondo lo que existe son intereses irreconciliables entre estados. Para muestra un botón: la reciente sentencia de la Corte Internacional de Justica respecto del fallo de confirmación de las Islas San Andrés a favor de Colombia, pero con la ampliación del mar territorial de Nicaragua, lo que tiene tensa esta región, o los casos de Chile  en la misma corte, uno con Perú y el otro con Bolivia por  límites marítimos y la salida al mar respectivamente.

¿Cuál es entonces la posición de este tipo de organismos para allegar a las partes de forma pacífica sin tener que trascender a la esfera del arreglo judicial? Parece que la política internacional como en el plano local, tiende a la judicialización ante la falta de espacios de diálogo, aún estamos lejos de lograr el sueño de Francesco Carnelutti, ubi libertas, ibi non ius (donde hay la libertad, no se necesita el derecho).

 

 

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