TÜV Rheinland, compañía encargada de la certificación de la Línea 12, cuenta con un avance generalizado de 50% del tramo del Metro que volverá a operar en noviembre de este año.

 

Después de un año y cuatro meses de la suspensión de operaciones de 11 de las 20 estaciones de la Línea 12 del Metro, que ha afectado a 435,000 usuarios, hoy una empresa alemana es la encargada de supervisar las obras de reparación y de garantizar que no vuelva a fallar.

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Se trata de TÜV Rheinland, empresa dedicada a la certificación, inspección y verificación de instalaciones técnicas, seguridad de productos y sistemas de gestión en firmas nacionales e internacionales, principalmente en sistemas ferroviarios. La compañía alemana cuenta con más de 20 años de experiencia en México y más de 140 años a nivel mundial.

“Todo lo que vamos a certificar y que se va a poner en marcha es bajo las normas internacionales, y con eso podemos asegurar que la Línea 12 funciona y es segura para los pasajeros”, dice en entrevista Sebastian Oertel, director de Movilidad de TÜV Rheinland para Norteamérica.

En la actualidad, la compañía cuenta con un avance generalizado de 50% en la certificación de la construcción que volverá a operar en noviembre de este año. Por ahora se mantienen las dudas, los cuestionamientos y las acusaciones entre los diferentes actores involucrados: políticos, funcionarios y empresas constructoras. Por eso, en medio de todo el ruido mediático, TÜV Rheinland quiere reivindicar la viabilidad operativa de la Línea 12.

“Somos los únicos que tenemos la acreditación para hacer pruebas y certificaciones que requiere la Línea 12”, asegura el empresario alemán.

Garantizar la seguridad de los usuarios que han sido afectados por el cierre del tramo elevado de la llamada Línea Dorada, y que no se produzca un nuevo cierre, es el reto principal de la cuestionada obra. La empresa alemana TÜV Rheinland tiene la misión de cumplir esta tarea a través de la certificación que emita.

 

Larga historia de errores

El 30 de octubre de 2012, la  Línea 12 del Sistema de Transporte Colectivo Metro en la Ciudad de México fue abierta al público con el objetivo de brindar servicio de transporte masivo de pasajeros “en forma rápida, segura, económica y ecológicamente sustentable” a los habitantes de las demarcaciones Tláhuac, Iztapalapa, Coyoacán, Benito Juárez, Xochimilco, Milpa Alta y Álvaro Obregón.

La presencia de Felipe Calderón, entonces presidente de México; Marcelo Ebrard, ex jefe de Gobierno capitalino; Miguel Ángel Mancera,  así como del empresario Carlos Slim, atestiguaron entre sonrisas el arranque de una las obras de transporte más importantes en la Ciudad de México.

Sin embargo, la alegría de políticos y empresarios duró muy poco. El 12 de marzo de 2014 se suspendió el servicio de pasajeros entre las estaciones Tláhuac y Atlalilco, debido a una falla estructural de la vía, daño en durmientes, fijaciones de riel, ruptura de fijaciones de aparatos de dilatación y un fuerte desgaste ondulatorio del riel. La seguridad de los usuarios se encontraba en entredicho, lo que puso en tela de juicio una de las obras más importantes de la pasada administración capitalina.

“No es posible mantener la operación en el tramo elevado de la Línea 12 en tanto no se haga una revisión y las correcciones”, aseguró el 12 de marzo de 2014 Joel Ortega, director del Metro.

El jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, incumplió el periodo de un año que se había fijado para el restablecimiento de las operaciones. Ahora será a finales de este año que reabrirá sus puertas la obra construida por Ingenieros Civiles Asociados (ICA), Alstom y Carso.

Los defectos detectados desde el inicio de operaciones, en octubre de 2012, y que se fueron agudizando hasta hacer complicada la permanencia del servicio, tienen que ver con la ondulación en vías en por lo menos 10 de los 25.1 kilómetros de que se compone la línea y consecuentes daños en el material rodante, que ocasionaron la salida del servicio de seis nuevos trenes.

Los empresarios no estuvieron de acuerdo con la versión gubernamental. Durante cuatro meses, el Gobierno del Distrito Federal impidió la entrada de personal de ICA, Alstom y Grupo Carso para realizar el mantenimiento de la Línea 12 del Metro, lo que derivó en la suspensión de operaciones del sistema de transporte y afectó a más de 430,000 usuarios, dijo en marzo de 2014 Bernardo Quintana Isaac, presidente de ICA.

En enero de este año se propusieron mejoras correctivas para la rehabilitación de la Línea 12, y se emitió un informe en el que se asegura que un cambio de material rodante puede beneficiar en mucho y resolver problemáticas particulares de la línea.

“El estado de las infraestructuras es alarmante a causa del número de desórdenes comprobados y de su velocidad de aparición y de evolución, considerando que la línea inició su explotación hace menos de dos años”, dice el tercer informe de análisis presentado por Systra, empresa que colabora con las autoridades del gobierno capitalino para determinar defectos y medidas correctivas en la Línea 12.

Sin embargo, la empresa encargada de certificar la seguridad en el tramo elevado de la Línea Dorada prefiere no emitir opiniones sobre las observaciones técnicas hechas por otras empresas, ya que las características, pruebas y elementos necesarios para la certificación de material rodante dentro del sistema actual de la configuración, de acuerdo con las normas, no tiene impacto en la garantía de la seguridad de la vía.

“En TÜV Rheinland no podemos reprobar ni aprobar ninguna medida correctiva o diseño; sólo podemos basarnos en las normas y emitir, o no, un dictamen del sistema completo. Por todas estas confusiones que surgen de lo que cada actor hace en la construcción, rehabilitación o ampliación de líneas, es importante dar a conocer las bondades de la normativa ferroviaria en la mayor extensión posible, siendo este punto una de las metas de TÜV Rheinland de México Mobility como legado a la creciente industria ferroviaria de nuestro país”, explica la empresa.

Tanto las empresas como el ex jefe de Gobierno capitalino Marcelo Ebrard se han deslindado en la responsabilidad por las fallas de la Línea 12 del Metro, mientras que en días pasados el director del Metro calificó la obra como un “fraude”.

Pero este punto de vista no lo comparte Mancera: “Yo no creo que sea un fracaso para la ingeniería de México. Nosotros estamos en una línea en donde vamos a buscar ya la apertura en noviembre y, obviamente, bueno, pues esta Línea tiene que funcionar para la ciudad”, dijo el funcionario el pasado 24 de junio.

TÜV Rheinland tiene en sus manos la garantía más importante de la Línea 12: la seguridad de los usuarios.

Foto: https://twitter.com/FelipeCalderon

 

Prueba de fuego

Desde el pasado 18 de diciembre, TÜV Rheinland Mobility México trabaja con la Secretaría de Obras y Servicios (Sobse) del Gobierno del Distrito Federal en la rehabilitación de la Línea 12.

La firma realiza inspecciones de vehículos en general en varios países europeos, así como en América Latina, a través de sus operaciones en Argentina y Chile. En Alemania, TÜV Rheinland Mobility opera más de 130 estaciones de servicio en Baviera, Berlín y Brandemburgo, por mencionar algunos de sus proyectos.

A nivel mundial, la compañía facturó por concepto de  ventas 2,000 millones de dólares (mdd) durante 2014.

“Es una compañía con gran tradición en Europa y otros continentes”, dice Sebastian Oertel, directivo de TÜV Rheinland Mobility, que ha desarrollado toda su carrera en el área ferroviaria, la mayor parte del tiempo con Bombardier, y que desde hace cuatro años se encuentra como encargado de la empresa alemana para Norteamérica.

La certificación de la Línea 12 es una oportunidad para demostrar la fiabilidad de sus certificaciones y de la operación de la línea férrea de la ciudad.

Sobse informó que el monto por la prestación de servicios de certificación por parte de TÜV Rheinland para la Línea 12  es de 74 millones 59,341 pesos, cuyo trabajo consiste en asegurarse que la Línea 12 cumpla con los estándares de seguridad establecidos en Europa y Estados Unidos, así como con la normatividad existente en el país.

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Negocio sobre rieles

Miguel Ángel Mancera ha informado que el próximo noviembre el tramo fuera de funcionamiento de la línea que corre de Tláhuac a Mixcoac volverá a funcionar. Una prueba de fuego que también comparte TÜV Rheinland, que se frota las manos ante lo atractivo que puede resultar su experiencia con el proyecto.

La empresa espera que después de la certificación de la Línea 12 haya más oportunidades de negocio. “En México hay un montón de oportunidades. Es un país muy interesante para nosotros, no sólo por el desarrollo de infraestructura, sino también por nuestro trabajo con empresas como Volkswagen y Audi”, dice el directivo.

El desarrollo de infraestructura en Guadalajara y Toluca, así como las ampliaciones de las líneas del Metro en el Distrito Federal, animan a la firma teutona.

Por ahora, las oportunidades parecen claras en el centro del país. La ineficiencia del transporte público en el Distrito Federal genera pérdidas de hasta 30,000 millones de pesos al año, de acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).

Asimismo, ocho de cada 10 habitantes en la Ciudad de México se movilizan en transporte público y sólo dos en auto, según el Índice de tránsito Tom Tom que refiere la firma.

La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) ha dado a conocer que implementará un sistema parecido al de Europa para certificar todas las líneas nuevas que se construyan en el país. La oportunidad que mira la compañía marcha sobre ruedas.

Lo único cierto hasta el momento para la compañía es que terminará su trabajo un mes después de que la obra en la Línea 12 haya concluido y el Metro vuelva a transitar por el tramo elevado de avenida Tláhuac.

Esta semana, el Gobierno del Distrito Federal anunciará al ganador de la licitación para la ampliación de la Línea 12 del Metro. La obra partirá de la estación Mixcoac a Observatorio, la cual tendrá una longitud de 3.8 kilómetros.

Entre las 11 empresas que participan en la licitación se encuentran Carso e ICA, firmas que conformaron el consorcio constructor de la Línea Dorada, así como el polémico OHL.

Bernardo Quintana, de ICA, confía en que al final de la próxima licitación, la constructora que preside será beneficiada en el nuevo capítulo que se escribirá de la Línea 12.

“Nuestra posición es que ninguna falla de la Línea 12 es culpa de la constructora”, aseguró el empresario en el marco del Día ICA 2015.

Por ahora, la permanencia de Joel Ortega se mantiene en vilo, después de que el jefe de Gobierno del Distrito Federal dio a conocer que evalúa la permanencia del director del Metro. La decisión será dada a conocer el próximo 15 de julio.

Sebastian Oertel espera que su trabajo lleve a que, al final del túnel, la luz del Metro vuelva a brillar para los 435,000 usuarios que han resultado afectados por el cierre de la Línea Dorada. “Cuando las obras se encuentran entregadas, nosotros revisamos que los documentos cumplan con los requerimientos técnicos y normativos. Ése es el momento en que nosotros terminamos. La seguridad de la Línea 12 está en nuestras manos.”

Foto: Metro.

 

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