Criticados por muchos por las alianzas políticas y comerciales que realizan en favor de sus fundaciones, Bill Gates y Paul David Hewson (Bono) comparten en esta entrevista exclusiva, su versión de la historia, así como sus motivaciones y triunfos en la causa filantrópica.

 

 Por Randall Carril

 

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Cada uno desde sus respectivas áreas, Bono en la música y Bill Gates genio de la computación, luchan por establecer un equilibrio entre la fama, el dinero y la filantropía.

Criticados y admirados al mismo tiempo, estas dos figuras públicas hablan a cerca de sus similitudes, motivaciones, triunfos y fracasos en el terreno de la filantropía y como para ellos es parte fundamental de sus logros.

Te presentamos la entrevista exclusiva de una charla que tuvo lugar en la cumbre de Forbes 400 filantropía.

 

FORBES: Ustedes dos tienen muchas similitudes. Los dos fundaron negocios globales. Ambos se vieron afectados profundamente por sus primeros viajes a África —Bono después del Live Aid, y Bill antes de su luna de miel con Melinda en un safari— y ambos consideran a Nelson Mandela uno de sus principales héroes.

Una vez dicho esto, Bill, verdadero o falso: La primera vez que tuviste la oportunidad de conocer verdaderamente a Bono, ¿no querías hacerlo porque pensabas que sería una pérdida de tiempo?

BILL GATES: Sí, tenemos un amigo en común, Paul Allen; Paul me dijo varias veces: “¿Sabes?, Bono se toma muy en serio el tema de la pobreza y el trabajo que estás haciendo, deberías hablar con él”. Y tengo que admitir, para mí no era una prioridad. Luego hubo una reunión de Davos que tuvo lugar en Nueva York después del 9-11, así que Bono, Bill Clinton y yo coincidimos ahí. Yo estaba un poco sorprendido de que realmente supiera de qué estaba hablando y la seriedad de su compromiso para hacer que las cosas sucedan. Fue fenomenal. Desde entonces hemos sido grandes cómplices.

FORBES: Bono, has dicho que has aprendido mucho de Bill. ¿Qué te ha enseñado, y por qué lo has buscado?

BONO: Antes de contarles lo que aprendí de Bill, les diré lo que yo le enseñé: No soy Sonny Bono [risas]. No, no es cierto. Es una historia interesante sobre no juzgar a tus amigos. Le dije a Paul Allen “¿Me ayudarías a llegar a Bill Gates? Porque realmente necesitamos profesionalizar nuestra operación. Fui a ver a Bill y Melinda y les dije “Miren, tenemos una organización y tenemos gente muy, muy inteligente. Gente brillante. Pero necesitamos profesionalizarnos”. Así que obtuvimos un millón de dólares de Bill [Gates]. Y más tarde él dijo a The New York Times o a alguien que ése había sido el millón de dólares mejor gastado. Eso es un gran cumplido viniendo de Bill Gates, y a la larga hizo que el financiamiento fuera mucho más fácil.

Es muy importante que [la filantropía empresarial] de alguna manera se cohesione en el siglo XXI y adquiera una nueva forma. Lo que aprendí de Bill y Melinda es que no sólo aportarían su dinero a la causa, sino que su contribución más importante sería su capacidad intelectual.

FORBES: Bono, creo que te has llamado a ti mismo “un capitalista aventurero”. Quizá te gustaría hablarnos un poco acerca de RED, donde abogas por el comercio como una forma para promover el cambio y crear una enorme cantidad de dinero”.

BONO: Recuerdo haber visitado a Bob Rubin justo después de que dejó de ser el secretario del Tesoro. Le pedimos su consejo sobre la lucha contra el VIH/sida. Y él dijo: “Sabes, si quieres hacer un cambio, tienes que hacerlo al estilo Nike. Tienes que explicar, por ejemplo, la magnitud del problema en Estados Unidos y la forma en que el problema puede resolverse. Y es probable que para lograrlo tengas que gastar 50 millones de dólares, de la misma manera que Nike gastó millones promoviendo sus ideas”. Dije: “Bob, ¿de dónde sacamos 50 millones?” Él respondió: “¡Ése es tu problema!”

Formamos RED. Y ahora RED, con la ayuda de la Fundación Gates —por cierto, no podría hacer nada de lo que hago sin la Fundación Gates— se convirtió en un intento de fungir como un vehículo para grandes empresas como Apple o Microsoft, Armani o Starbucks. Así que usamos RED no sólo para recaudar los… creo que son 207 millones de dólares que hemos reunido hasta el momento… para comprar medicamentos contra el Sida para aquellas personas que no pueden pagarlos, sino para generar calor, fomentar el interés y entusiasmo en torno a cómo darle solución al problema. RED genera esa sensación  para que cuando la otra organización, ONE, vaya a Berlín, a París o Londres, podamos ir tras los grandes presupuestos de los gobiernos y obtenerlos de esa manera.

FORBES: Bono es el activista que se ha convertido en un capitalista. Bill, eres uno de los capitalistas y filántropos de tiempo completo que ahora tienen que aumentar su relación de trabajo con los gobiernos. ¿Puede la filantropía empresarial y el activismo ser practicados de forma independiente o tienen que fusionarse?

GATES: Creo que la clave de toda la filantropía es la forma de liberar el potencial de sectores mucho más grandes, como el público y el empresarial. La filantropía directa, en términos de desarrollar vacunas, comprarlas, distribuirlas, realmente no hará gran mella en el problema a menos que tengas a las mentes brillantes de las compañías farmacéuticas dedicadas al desarrollo, y obtengas los presupuestos de ayuda de los gobiernos de países ricos, generosos y comprometidos; y tampoco pasará nada si no cuentas con la gente en los lugares clave, que en muchos casos está trabajando con el país en desarrollo y apoya en la capacitación y la gestión de todos estos trabajadores que brindan servicios primarios de salud. A menos que estés profundamente comprometido con eso, es poco probable que vayas a tener un gran impacto.

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FORBES: La corrupción es una parte muy importante. ¿Cómo asegurarse que el dinero que se invirtió en esos países no servirá sólo para apuntalar a los malos gobiernos?

GATES: Bueno, depende de qué tanto pueda medirse el sector en el que estás operando. En el caso de la salud, averiguar cuántas personas sobrevivieron luego de obtener medicamentos contra el VIH es bastante sencillo. Conocer la cobertura de la vacuna que reduce el sarampión, que representa una baja de más de un millón de dólares al año a 300,000 al año. Ésas son algunas de las cosas más sencillas. Y como tú compras las vacunas y las envías al país, sabes que tienes el control. La capacitación y la labor de la gente en el campo son áreas en las que tal vez un pequeño porcentaje pueda desviarse.

BONO: Hay una cura para esa enfermedad de la corrupción. O Por lo menos hay una con algunos números ¡y puedes seguir y seguir y seguir! He aprendido a ser un activista basado en la evidencia, a quitar la paja, averiguar lo que funciona y advertir lo que no funciona. Repetir lo que funciona, aumentarlo y dejar de hacer lo que no funciona.

FORBES: De la mano de la transparencia, por supuesto, vienen números. Bono, recientemente saliste del clóset: has admitido que eres un geek de los números. Háblanos un poco sobre el “factivism”.

BONO: Bueno, sólo pretendo ser como Bill. Soy irlandés, nos emocionamos mucho. Sólo estás experimentando tomarnos de las manos y el mundo será un lugar mejor. Lo mío es mucho más punk rock.

En realidad me gustan las matemáticas. ¡Son increíbles! Yo le decía a la gente hace poco que hay nueve millones de personas bajo tratamiento contra el sida. En 2003 había 50,000. Ésta es la cosa más extraordinaria.

En los últimos 10 años, la mortalidad infantil se ha reducido creo que en 7,256 muertes menos al día. Ésa es una reducción de 9.4 millones a 7.2, o algo así. Me encantan estos números. Riman en algún lugar de mi cabeza.

FORBES: Bueno, basándote en números y datos, ¿cuál es el cambio más grande que han logrado?

GATES: En nuestro trabajo en materia de salud ha sido clave descubrir la manera en que los sistemas de atención primaria de salud puedan ser bien dirigidos y que cuenten con la cobertura de la vacuna. Es increíble cómo algunos países gastan muy poco en su sistema de atención primaria de salud y consiguen que el 95% de los niños sea vacunado, y algunos gastan mucho más y sólo alcanzan una cobertura de vacunación de 30%. De ahí la importancia de los sistemas de personal y de ayudarles a hacer bien su labor: la medición, la capacitación, el reclutamiento.

Nuestro trabajo de educación en Estados Unidos ha sido el más dramático. Nos hemos enfocado en la estructura de la escuela en los primeros cuatro años. Y eso tuvo un cambio porque vimos mejoras de entre 10% y 15% en lo que llamamos la iniciativa de pequeñas escuelas –lo cual a final de cuentas no sería suficiente–, así que nos enfocamos mucho en cómo los profesores obtienen retroalimentación: ¿cómo es que los maestros ejemplares lo hacen bien?, ¿es posible ayudar a la gente a tener una mejora sustancial, no sólo en su sistema personal y no sólo en sus ingresos?

BONO: La aplicación de la transparencia para el desarrollo fue de hecho una gran lección para nosotros. Recuerdo, por ejemplo, que trabajábamos en la cancelación de una deuda y nos quedamos en un gueto fuera de Accra (Ghana). No había letrinas, 80,000 personas viven allí. Y años más tarde, tras lograr la cancelación de la deuda, con ese dinero, que empleó muy bien el gobierno de Ghana, ¡vi las letrinas! y dije: “Wow, ¡tengo que usarlas!”

FORBES: La última pregunta. Hay mucha presión sobre ustedes dos, la gente espera grandes cosas de ustedes. ¿Sus impresionantes primeros logros les generan una suerte de presión autoimpuesta para los venideros?

GATES: Bueno, de algún modo es divertido. Quieres despertar en la mañana pensando: “¿Estoy trabajando lo suficientemente duro? ¿Estoy pensando lo suficiente? ¿He encontrado a las personas adecuadas? ¿Por qué esto que pensé que saldría bien no va bien?”. Eso es algo dinámico y me siento muy contento de que la filantropía tenga ese tipo de desafíos, tanto como los tenía mi trabajo anterior.

BONO: Mi reto es equilibrar el hecho de ser un artista, que es mi don, y ser este vendedor.

En U2 vendo melodías, canciones. Aquí trato de vender ideas, pero tengo que creer en ellas y soy un muy buen vendedor. Hay una enorme presión en no querer arruinar la posición en la que te has metido. Yo siento eso, y sé que todos en ONE lo sienten, y todos en red lo sienten también, porque estamos sirviendo. Aunque Nelson Mandela nos pidió servir y Desmond Tutu nos amenaza con regularidad diciéndonos que si dejamos de servir no iremos al cielo, la presión es interna, como dice Bill.

En este tipo de trabajo ves a la gente desmoronarse porque éstas son cuestiones de vida o muerte la mayor parte del tiempo. Así que es una suerte que Bill y yo bebamos en exceso… ¡Es broma! En verdad, nos divertimos mucho haciendo esto. Es muy emocionante ver el progreso que se ha conseguido en los últimos diez años.

 

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