En negocios –sean nuevos emprendimientos o sean empresas tradicionales– es importante destacar el valor de la idea. Cuando decimos “la mejor idea gana”, estamos favoreciendo la idea por encima de los “adornos” de la idea.

 

 

 

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Hace algunos años Elon Musk, el fundador de PayPal, de SpaceX y de Tesla Motors, habló de su trayectoria empresarial por casi una hora en la Universidad de Stanford, como parte de una serie de conferencias sobre ideas emprendedoras. Dijo que cuando fundó la empresa que se transformó en PayPal tenía –y sigue teniendo– la filosofía de que “la mejor idea gana”. Es decir, la calidad y la novedad de la idea, en vez de los títulos del proponente o la jerarquía de las personas presentes, forman la base para decidir si esta idea vale la pena.

En negocios –sean nuevos emprendimientos o sean empresas tradicionales– es importante destacar el valor de la idea. Cuando decimos “la mejor idea gana”, estamos favoreciendo la idea por encima de los “adornos” de la idea. Claro que hay que estar bien preparados para exponer la idea y proponer cómo se la puede poner en práctica, pero también hay que recordar que las ideas tienen una conexión emocional más allá de ser simplemente una solución o una propuesta de valor.

Bernadette Jiwa, autora de The Fortune Cookie Principle y blogger de Storyoftelling.com, explica que el valor de los activos es finito, pero el valor de lo que representan los activos para uno es exponencial. Aunque el valor puede estar sugerido por una empresa o marca a través de la publicidad o una buena campaña de marketing, el valor real (que es lo que debe interesar a los empresarios), lo crea cada consumidor. Como dice Jiwa, lo que nos interesa es la fortuna y no la galleta china.

Las ideas nos llevan a tener mejores productos o servicios en nuestras organizaciones; sin embargo, las ideas –tal vez porque son intangibles y vienen de fuentes inesperadas– no son cómodas y suelen encontrarse, al menos al principio, con una reacción negativa porque implica un cambio del status quo.

Hay un sinnúmero de artículos, libros y presentaciones de cómo hacer un pitch o cómo presentar –de mejor manera– una idea con la intención de “venderla”. Vender el producto o servicio es fundamental, pero explorar el “por qué” de la compra –desde el punto de vista del cliente– también tiene su valor y puede representar aún más valor para la empresa que la venta en sí misma. Es decir, la razón por la que el cliente compra y la conexión emocional que tenga con la marca o la historia de la marca, dan pistas del comportamiento del cliente para futuras ventas y para desarrollar una comunidad alrededor de su marca.

Elon Musk es conocido como uno de los emprendedores destacados de nuestra época –uno que aboga por “la mejor idea”. Hay valor en los activos intangibles porque representan, como la fortuna de la galleta china, un vistazo de cómo pueden ser nuestras vidas; las soluciones a problemas se concretan y las barreras se superan porque alguien crea en lo intangible, la idea y el cambio del status quo.

 

 

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