Por Felipe Vallejos

Aún no cumple 30 años y ya dirige con notoriedad la compañía que su padre fundó en 1983, A.M. Frutas y Vegetales, dedicada a producción de pulpa de frutas para preparar jugos naturales. Estefany Marte desafía sus propios límites y ya creó una marca producto de esa empresa: Capricho, un nuevo salto que consolida el negocio.

Camino a la entrevista, tenemos que atravesar el bullicio de la Autopista Duarte, en República Dominicana, cuna de muchas empresas de los más diversos ámbitos que hoy cursan con éxito los desafíos del mercado local e internacional, entre ellas la compañía que hoy dirige la joven y experimentada Estefany Marte. Hacia el kilómetro 13 hay una calle sin pavimentar que provoca el inevitable quiebre con el ruido de la ciudad. De pronto, los sonidos cambian y el paisaje es más campestre.

Finalmente, llegamos a las oficinas de A.M. Frutas y Vegetales, compañía que fundó el ingeniero agrónomo Esteban Ariel Marte, en 1983, para comercializar frutas y vegetales frescos a supermercados nacionales, que en esa época eran algo más parecido a lo que es hoy un colmado de gran envergadura.

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En 1988 esa apuesta evolucionó hasta convertirse en una empresa de pulpa de frutas naturales congeladas y hoy, a través de Capricho, presentadas en un empaque práctico y novedoso que permite la preparación del jugo dentro de mismo, sin uso de licuadora ni jarras. Asegura que el producto ha recibido gran acogida en el mercado por su atractiva imagen e innovación. En la actualidad se producen 16 pulpas distintas que se utilizan también para la producción de postres, helados y yogurts.

“No era mi sueño dirigir la empresa. En realidad, mi pasión de siempre fue el ballet clásico”, afirma Marte, de escasos 27 años recién cumplidos, quien no había superado la barrera de los 22 cuando tuvo que asumir las riendas de A.M Frutas y Vegetales tras el deterioro de la salud de su padre, fallecido en abril de este año.

“Mi padre fue una persona que siempre trabajó para que la compañía funcionara después de él, me involucró en cada proceso”, rememora la joven empresaria. La historia de Estefany Marte podría ser la de una persona que se preparó para el éxito. Sus años de colegio y universidad los dividió entre estudio, ballet y horas en la empresa de su padre, en donde aprendió desde labores básicas hasta el desafiante entramado administrativo y las claves de las relaciones con clientes al de negociar un contrato.

“Empecé desde abajo, cortando las frutas, aprendiendo el oficio, hasta pasar a la parte administrativa y logística, y por supuesto, el trato con los clientes, los problemas diarios y las negociaciones, en las cuales muchas veces mi padre me acompañó hasta que poco a poco se fue desligando para dejarme a cargo”, explica Marte.

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Cuenta que no fue un proceso sencillo y que, incluso, al principio tuvo que tomar medidas para hacerse respetar y sentir en la empresa, porque no la veían como la directora, por ser mujer y joven.

Cuando salió de la universidad tuvo el dilema: el ballet o trabajar en la empresa. Colgó sus zapatillas de ballet y se concentró 100% en A.M. Frutas y Vegetales, formada paso a paso por su padre con el propósito de pasarle el mando en un futuro próximo. “Al final, él entró en un proceso de una enfermedad, por lo que tuve que asumir a los 20 años las operaciones totales de la empresa, era septiembre de 2010”, recuerda. Agrega que con los años, se ganó el respeto de sus empleados y clientes, y hoy lleva adelante la reinvención de la emprea con el nacimiento de Capricho.

“Cada vez que yo iba a los supermercados en 2010 y 2011, la gente me preguntaba cuándo lanzaríamos una marca. Como hay una tendencia de productos de consumo natural y la vida es tan rápida y sin tiempo, existe una brecha, un nicho que nadie ha explotado, el mercado de lo práctico con lo natural, y ahí surge Capricho, una oportunidad de renovar la compañía de cara a los clientes. Lo ven como algo nuevo, pero no se sabe que tenemos 30 años con pulpa ´detrás del escenario´, Capricho ahora es nuestro lanzamiento al estrellato”, explica.

Contrario a cualquier empresaria, Marte se abre a los números de sus empresas. “En 2014 crecimos 30% con respecto a 2013, mismo caso que en 2015 y en 2016 a la fecha, hemos completado ese objetivo”, revela. Y va por más: “El año pasado facturamos 1.5 millones de dólares”, gracias a contratos de larga data con supermercados como El Nacional, Bravo y otros de nueva incursión como Súper Fresh Market. Actualmente, emplea de forma directa a 38 personas, “con los productores son 90 y sus familias, y trabajamos con temporeras por igual, y ellas son entre 8 y 10”. Afirma que como compañía pequeña tiene un “tamaño interesante”, con un retorno igual de interesante.

A ratos se nos olvida que Estefany es tan joven. La propiedad con la que habla y el liderazgo que evidencia en cada apuesta empresarial fortalecen la tesis de que juventud no es sinónimo de inexperiencia, sino de gallardía, ambición y determinación. Su padre, don Ariel, puso la primera piedra; hoy, su hija es quien sigue elevando la altura y fuerza de una empresa que con toda seguridad seguirá dando de qué hablar.

 

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