Clásico, quemas el uniforme del trabajo al intentar secarlo en el microondas o te subes a un avión por accidente.

 

Por Susan Adams

 

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Durante los últimos 10 años, la bolsa de trabajo en línea CareerBuilder ha publicado una lista que llama “Los pretextos más increíbles para reportarse enfermo”. El año pasado, un empleado dijo que no podía ir a la oficina porque sus dientes postizos habían volado por la ventana del auto mientras conducía por la autopista. Otro afirmó que alguien había puesto pegamento a sus ventanas y puertas para que no pudiera salir de su casa. Este año las excusas incluyen a un empleado que dijo que sentía que tenía que permanecer en un casino porque le quedaba dinero después de un fin de semana de apuestas. Luego está el empleado que dijo que no podía presentarse porque se había despertado de buen humor y no quería arruinarlo.  A mí, en especial, me gusta mucho éste, de una encuesta pasada: Un empleado dijo que el fantasma en su casa lo mantuvo despierto toda la noche.

Los pretextos de este año se recogieron a través de una encuesta elaborada del 11 de agosto al 5 de septiembre de 2014 entre 3,000 trabajadores y 2,000 directores de recursos humanos en Estados Unidos.

La lista es entretenida, pero hay un problema más grave detrás de ella: la ley federal de EU no obliga a los empleadores a dar licencia con goce de sueldo por enfermedad, haciendo de ése el único país rico del mundo que no garantiza a los trabajadores ese derecho. Desde 2006, las ciudades y los estados han adoptado sus propias leyes de ausencia por enfermedad. California, Connecticut, Washington, DC, y 13 ciudades, incluyendo Nueva York ahora obligan a muchos empleadores a proporcionar algún tipo de licencia por enfermedad, pero de acuerdo con el Instituto de Investigación de Políticas de la Mujer, 39% de los empleados privados todavía no tiene acceso al beneficio. En la encuesta de CareerBuilder, 38% de los encuestados dijo ir a trabajar aún enfermo porque no puede darse el lujo de perder un día de salario.

La encuesta también muestra que los trabajadores están asumiendo un gran riesgo cuando dan excusas inverosímiles. Casi uno de cada cinco empleadores (18%) dice que ha despedido a un empleado por reportarse enfermo con una excusa falsa. Si te gusta pasar el día en la playa mientras finges estar enfermo, no lo publiques en Facebook. Casi uno de cada cuatro empleadores (24%) ha atrapado a un empleado mintiendo sobre su enfermedad simplemente checando sus redes sociales.

El lema de esta historia: Si realmente estás enfermo, no vayas a trabajar y disemines tus gérmenes por toda la oficina, pero si lo que deseas es quedarte en casa, opta por el viejo “tengo fiebre”, en vez de dar una estas ridículas excusas:

1. Acabo de meter un guiso al horno.

2. Mi cirugía plástica necesitaba un retoque para quedar bien.

3. Estaba sentado en el baño y se me durmieron los pies y piernas. Cuando intenté pararme, me caí y me rompí el tobillo.

4. Estuve en el casino todo el fin de semana y aún me quedaba dinero para jugar la mañana del lunes.

5. Me desperté de buen humor y no quería arruinarlo. (Alguien dele el premio a la honestidad.)

6. Tuve una “noche de suerte” y no sabía dónde estaba.

7. Me quedé atrapado en la máquina medidora de la presión arterial en el supermercado y no podía salir.

8. Tenía una piedra biliar y quería sanar con medicina alternativa.

9. Quemé mi uniforme al ponerlo a secar en el microondas.

10. Me subí en un avión por accidente.

 

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