El Marco de Acción de Hyogo ha sido una excelente referencia para los diferentes países, permitiéndoles evaluar sus avances con respecto a que tan preparados están para enfrentar desastres naturales.

 

 

 

PUBLICIDAD

Hace quince días fue comentado en este blog que las cinco acciones prioritarias del Marco de Hyogo para la reducción de desastres son:

  1. Establecer como una prioridad nacional la reducción de riesgos de desastres.
  2. Mejorar el conocimiento de los riesgos y los mecanismos de alerta temprana.
  3. Desarrollar una cultura de seguridad y resistencia.
  4. Reducir el riesgo subyacente en sectores clave.
  5. Fortalecer los preparativos para la respuesta.

 

El espíritu de las primeras ha sido abordado en este espacio restando el de las tres últimas:

La tercera acción prioritaria consiste en desarrollar una cultura en la sociedad de seguridad y resistencia al incrementar su conocimiento sobre las prácticas adecuadas que lleven a la reducción del riesgo de desastres naturales. Algunas formas en que se pudiera lograr esto son:

a)      Instrumentar campañas masivas de comunicación sobre reducción de desastres

b)      Inducir el tema de reducción de desastres en el sistema educativo y en la agenda de la comunidad científica

c)      Desarrollar programas de capacitación sobre el tema para sectores clave de la población

d)     Mejorar los sistemas de compilación, diseminación y uso de la información sobre reducción de desastres.

 

El espíritu de esta acción prioritaria es que la sociedad acepte como uno de sus valores generales la reducción de riesgos de desastres, ya que evidentemente ello facilitará la instrumentación de cualquier política pública al respecto y haría más efectivo el uso de sistemas prácticos de reducción de desastres como los de alerta temprana.

La cuarta acción prioritaria está enfocada a la reducción de los factores de riesgo subyacentes. Esto es, enfocarse en eliminar o minimizar hasta donde sea posible las causas de los desastres. Por ello se debe de promover:

El uso y administración sustentable de los recursos naturales e integrar las estrategias de reducción de riesgo y adaptación al cambio climático. La degradación del medio ambiente incrementa el riesgo de que ocurran catástrofes naturales como por ejemplo inundaciones o deslaves por mencionar sólo un par.

Por otra parte, las comunidades más marginadas son al mismo tiempo las más vulnerables a sufrir desastres naturales y las que menos capacidad tienen para recuperarse. Así, deben de promoverse todas aquellas acciones que lleven a incrementar la solidez del patrimonio de las familias que viven en dichas comunidades, como, por ejemplo, mejorar la resistencia de sus viviendas o bien la diversificación de sus fuentes de ingreso que en muchos casos sólo provienen de las actividades agropecuarias.

Al incluir en la planeación urbana los conceptos de amenaza y vulnerabilidad se reduce drásticamente el riesgo de desastres naturales, ya que en gran medida su ocurrencia se debe a los bajos estándares en los códigos de construcción y el inadecuado uso del suelo que se le ha dado en el pasado. Así, con códigos de construcción y uso del suelo adecuados a las amenazas que enfrenta una región sus habitantes serán menos vulnerables.

Mantener la infraestructura pública básica funcionando resulta esencial para que una sociedad se pueda recuperar prontamente después de una catástrofe. Por ello, es mucho muy importante que los estándares de construcción adecuados sean particularmente aplicados en hospitales, escuelas, carreteras, sistemas de conducción de agua potable, drenaje y edificios públicos, por mencionar algunos.

Por su parte, el sector empresarial puede contribuir a la reducción de desastres. La adecuada planeación de la localización de sus instalaciones puede reducir su exposición a eventos naturales adversos y la selección adecuada de las tecnologías que utilizará para la elaboración de sus productos o servicios puede reducir la exposición a amenazas a otros. Además, el sector empresarial puede participar de una forma activa en la reducción de riesgos mediante el desarrollo de programas de microcrédito, esquemas de seguro, tecnologías para sistemas de alerta temprana. Para que ocurra esto último es necesario que los gobiernos establezcan reglas claras para la operación de la iniciativa privada en estos casos.

Desarrollar planes de recuperación que incorporen a su vez procesos que aseguren la gradual reducción de los riesgos de ocurrencia de desastres es muy importante, ya que permite considerar que al recuperase no se debe de regresar a las mismas condiciones que justamente ocasionaron el desastre, sino que la planeación de la recuperación debe de incluir todos aquellos elementos que permitan remover las causas originales de la catástrofe. Además, el realizar una planificación acerca de cómo debería ser el proceso de recuperación permite ahorrar tiempo crucial a la hora que se materializa la amenaza. Por ejemplo, se acorta el tiempo que pasa entre la solicitud de fondos para la recuperación y la entrega de los mismos evitando que los afectados sufran angustias innecesarias.

La última, pero no menos importante, actividad prioritaria cinco es aquella relacionada con el fortalecimiento de los preparativos para la respuesta e intenta establecer un vínculo orgánico entre las actividades prioritarias 1 a 4 considerando que un entendimiento y coordinación entre las partes involucradas es esencial en la efectiva reducción de desastres ya que se evitarán vacíos en la toma de decisiones y esfuerzos duplicados a la hora de realizar las tareas.

En ese sentido, es muy relevante el realizar evaluaciones sobre las capacidades reales de respuesta ya que con ellas se revelarán los puntos débiles de la estrategia como fortalezas no consideradas. Por ello, es mucho muy importante que se fortalezcan los procesos de planeación para dar respuesta al desastre, no sólo para producir el plan, sino para fomentar la interacción y entendimiento común entre las partes involucradas como gobiernos, sociedad y sector empresarial y con ello no improvisar a la hora del desastre.

Como su nombre lo indica, el Marco de Acción de Hyogo ha sido una excelente referencia para los diferentes países permitiéndoles evaluar sus avances con respecto a que tan preparados están para enfrentar desastres naturales.

Los resultados de las evaluaciones se pueden encontrar en el sitio web de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción de Desastres. La vigencia del Marco termina el año entrante por lo que ya se han establecido mesas de diálogo y evaluación a nivel mundial para su mejora y renovación. Todos los involucrados con el tema de desastres naturales deben de estar atentos a su desarrollo ya que este Marco no sólo es útil para los gobiernos sino para la sociedad en general.

 

 

Contacto:

e-mail: [email protected] y [email protected]

Facebook: manuel salceda

 

 

 

*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

 

Siguientes artículos

Reforma energética, ¿otra víctima del crimen organizado?
Por

El robo de combustible y petróleo del sistema de ductos se ha multiplicado en los últimos años hasta volverse un problem...