Por Antonio Ocaranza Fernández*

El debate del 12 de junio es la última oportunidad para que los electores mexicanos escuchen a los candidatos a la Presidencia y se formen una idea clara de lo que cada uno propone para México. Si en el debate no hay ninguna revelación impactante las campañas electorales habrán prácticamente terminado y las preferencias hacia la elección del 1 de julio se mantendrán sin cambio. A partir del 14 de junio, cuando comience el Mundial Rusia 2018, los mexicanos dejarán de poner atención en los candidatos y las conversaciones familiares estarán más enfocadas a temas de futbol que de política.

El partido de México contra Suecia del 27 de junio, el último de la fase de grupos, coincide con el término de las campañas electorales en México. Ese día sabremos si la selección mexicana clasificó a octavos de final y si su desempeño ha sido satisfactorio. Por eso el ánimo alrededor de la elección estará marcado por el sentimiento de los mexicanos hacia la selección de la Federación Mexicana de Fútbol.

La elección presidencial de 2018 se realiza en un ambiente similar al del año 2000 cuando el ánimo del electorado estaba ligado al desgaste y desencanto con 70 años de gobiernos del PRI. Entonces fue el cine el que fortaleció el deseo de cambio. Películas como La Ley de Herodes, de Luis Estrada, y Todo el Poder, de Fernando Sariñana, -estrenadas en 1999-, describieron el mundo de corrupción que distinguía a los gobiernos del PRI con brutal crudeza y alimentaron la sensación de hartazgo y decepción que sentía la sociedad mexicana. Esas películas popularizaron frases como “¡El que no transa no avanza!” “¡Este país no tiene solución!” “¡Te tocó la ley de Herodes, o te chingas o te jodes!” “¡Están jodidos porque quieren!“Si en este país hubiera democracia, el presidente usaría sotana”, que abonaron el terreno para el mensaje de cambio de Vicente Fox.

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Con el Mundial Rusia 2018 la elección presidencial de 2018 puede tener un componente aún más galvanizante. De la suerte de la selección de fútbol de México depende que el electorado llegue a las urnas esperanzado y optimista o frustrado y molesto.

  • El fracaso de la Selección alimentará el deseo de cambio: Si la selección no clasifica o su forma de jugar genera molestia, se fortalecerá el desánimo del electorado. Se escucharán oraciones como “siempre nos pasa lo mismo”, “jugamos como nunca y perdimos como siempre”, “nomás no aprendemos”. Un estado de ánimo sombrío, a cuatro días de las elecciones, reforzará el deseo de cambio que restará votos a José Antonio Meade y beneficiará a los candidatos antisistema, como Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya.
  • La Federación Mexicana de Futbol (FMF) será vista como parte del status quo. Para muchos aficionados la selección mexicana es producto de los intereses de los dueños de los equipos de fútbol que controlan el futbol mexicano. En el contexto electoral la élite de dueños puede ser fácilmente identificada con la mafia del poder de la que habla Andrés Manuel López Obrador. Alejados de la afición y enfocados en regalías y ganancias, la FMF y los dueños han sostenido inexplicablemente a un entrenador que la mayoría de los mexicanos rechaza porque ha convertido a la mejor generación de jugadores mexicanos en la más mediocre selección de México en muchos mundiales.
  • Mientras más alto más fuerte la decepción: La publicidad y la promoción de la selección de futbol hace inevitable que la totalidad de los mexicanos estén al pendiente de lo que ocurra en Rusia y si la selección fracasa la frustración permeará toda la sociedad. Los electores podrían pasar la factura al candidato que esté más vinculado con la continuidad.

En ningún otro Mundial el futuro político de México ha estado tan ligado al futbol. Si la selección continúa practicando un futbol insípido y falto de carácter, los electores mexicanos llegarán a las urnas el 1 de julio con un sentimiento de hartazgo y enojo que beneficiará a los candidatos identificados con el cambio y la ruptura. Juan Valdano ha dicho que “si el fútbol puede ser un relax para muchos, la política, en cambio, es un estrés para todos“. En Rusia 2018 la selección mexicana no ofrece relax a nadie, mucho menos a los políticos.

*Director de OCA Reputación

 

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