Conocer las respuestas de tus consumidores a nivel biológico, cultura y psicográfico ante los diferentes puntos de contacto con tu marca es fundamental para diseñar estímulos poderosos.

 

 

El neuromarketing es la combinación de dos disciplinas: las neurociencias y el marketing, que se habían desarrollado por su lado, independientemente, pero que han encontrado en su alianza una gran fortaleza para proveer de insights a los negocios.

Desde hace poco más de una década, el neuromarketing nos ha enseñado mucho acerca de la respuesta de nuestro cerebro ante estímulos publicitarios o mercadológicos; una de las más importantes es que los consumidores perciben y analizan los estímulos externos a partir de 3 “softwares mentales”: el biológico, el cultural y el psicográfico.

El software biológico es aquel que viene programado por default por nacimiento en cualquier ser humano, sin importar el país en el que viva. El neuromarketing ha comprobado, tal vez algo que ya se intuía, que todos los seres humanos respondemos de igual manera ante ciertos colores, cierta estructura en el anaquel, que todos buscamos automáticamente los ojos de los rostros que aparecen en pantalla o cualquier publicidad, que tanto hombres como mujeres volteamos a ver los pechos de mujeres cuando aparecen en la publicidad, pero que los hombres nos detenemos más tiempo observándolos, que cuando no nos interesa alguna revista o periódico la hojeamos en un patrón de Z o C invertida y que cuando nos interesa la observamos siguiendo un patrón de F.

El software cultural es aquel que ha sido programado para percibir los estímulos según como la sociedad o el entorno nos ha enseñado. Cada cultura percibirá su bandera de diferente manera, un platillo, un personaje, algunos símbolos o sabores particulares. En un estudio que hicimos descubrimos que un personaje o Brand character de una empresa muy reconocida en México provocaba un estado emocional de alegría serena o felicidad tranquila, pero que cuando exponíamos a extranjeros que jamás habían sido expuestos a este personaje el estado emocional era de aburrimiento o desinterés.

Por último, el software psicográfico a partir del cual respondemos ante la publicidad, empaques o anaqueles, tiene que ver con la programación personal a partir de las experiencias individuales alrededor de un producto o marca. Seguramente habrá algunos que han tenido mala experiencia con algún producto y hoy ya desconfían de éste, o tal vez alguien ha soñado por mucho tiempo con un reloj en particular y habrá un pico emocional en su lectura electroencefalográfica.

Conocer las respuestas de tus consumidores a nivel biológico, cultura y psicográfico ante los diferentes puntos de contacto con tu marca, incluso campañas digitales, es fundamental para diseñar estímulos poderosos, que capten la atención, que provoquen emociones positivas, que siembres significados positivos acerca de tu marca y que esta sea memorable no sólo de corto sino de largo plazo.

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