La ciencia ficción y la exploración espacial han sido fuentes de inspiración importante para los videojuegos. Durante las pocas décadas de existencia de este medio, ha existido una vasta presencia de títulos con esta temática, siempre con las limitantes impuestas por su tiempo y la tecnología.

En 2013, el estudio de desarrollo británico Hello Games, conocido por apenas haber creado un par de modestos side-scrollers llamados Joe Danger, arrebataron los encabezados del mundo al anunciar el videojuego de exploración espacial más ambicioso jamás creado, conteniendo la absurda cantidad de 18 trillones (o sea, 18 seguido de otros 18 ceros) de planetas en tamaño real listos para ser recorridos por los usuarios.

Este juego llevaba por nombre No Man’s Sky, y llegó a los usuarios hace dos años para PC y PS4, generando una gran cantidad de opiniones encontradas pues de cierta forma no cumplió con las expectativas de muchos jugadores, incluyendo los mías, pues yo fui parte del grupo que pre ordenó el juego para disfrutarlo en el primer minuto de su lanzamiento. Después de una larga espera, recientemente ha llegado No Man’s Sky Next, la mejor versión hasta la fecha de este interesante juego, que finalmente hace su aparición en Xbox One.

Next es realmente la cuarta gran actualización de No Man’s Sky, por lo que los que lo tenían previamente en PlayStation 4 o Windows, simplemente tienen que descargar el nuevo contenido para tener esta versión más completa. Los que verdaderamente se verán beneficiados son los propietarios de un Xbox One o un Xbox One X, que ahora también pueden ser parte de esta impresionante aventura intergaláctica.

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Básicamente No Man’s Sky es un juego de mundo abierto en el que puedes elegir tu propio camino y explorar a placer prácticamente por una eternidad. Tomas el lugar de un explorador sin identidad que acaba de estrellar su nave en un planeta desconocido; necesitas recorrerlo para obtener recursos, reparar tu nave y escapar del planeta. Es hasta que logras elevarte en tu nave que realmente entiendes la escala del planeta: cuando se dice “planeta de tamaño real”, la relación de tamaño entre el planeta y el jugador es similar a la de un humano sobre la Tierra.

Los planetas están llenos de irregularidades en su terreno, con valles, montañas, océanos, lagos, bosques, selvas, y demás, dependiendo del tipo de hábitat que representa; es posible caminar en una dirección, y eventualmente, luego de varias semanas regresaríamos al punto de inicio. De la misma forma podríamos recorrerlo volando, o con un vehículo terrestre.

Sin embargo, cuando logramos escapar del planeta nos damos cuenta de que hay muchos otros más en el sistema solar. Todos explorables y únicos. Después podemos hacer un salto al híper espacio y descubrir que hay una cantidad innumerable de otros sistemas y galaxias, cada uno con sus diferentes planetas: uno y cada uno existente y completamente explorable. Todo lo que vemos a nuestro alrededor está listo para ser descubierto por el usuario, ya que cada planeta que vemos a la distancia puede ser alcanzado (incluso si tiene anillos, podemos llegar a éstos); dentro, los planetas tienen sus propios ecosistemas, con criaturas y plantas exclusivas de éste, así como minerales, recursos y misteriosos restos de civilización.

El objetivo principal de No Man’s Sky es la exploración, sin embargo, también tiene otros tres ejes sistémicos: supervivencia, combate y comercio/construcción. No estamos obligados hacer ninguna de estas cosas en particular, sin embargo, cada una depende de la otra.

Hay planetas donde nos encontraremos con ambientes hostiles: atmósferas venenosas, temperaturas extremas, criaturas peligrosas, además de una legión de patrullas robóticas que cuidan los recursos de estos planetas. De esto puede desprenderse el combate, que también será necesario para defendernos de piratas y demás grupos extraterrestres; con estos otros grupos podemos hacer intercambio de mercancías, obteniendo a cambio recursos y tecnología, para lo que a su vez necesitamos explorar el universo.

Si así lo deseamos, es posible quedarnos en un mismo planeta y comenzar a colonizarlo; esto consiste en la construcción de bases donde podemos hacer una gran cantidad de actividades, desde guardar recursos, hasta establecer plantas de minado automático. Estas bases de operaciones las podemos establecer donde queramos, desde un valle en la cima de una montaña, hasta debajo del océano, o también podemos hacer estaciones espaciales.

 

La exploración del universo significa visitar lugares inexplorados y comenzar a catalogar su flora y fauna. Con nuestro escáner podemos detectar especies cercanas y después subir esta información a una gran base de datos, lo cual nos dará un pago por la información. Cuando otro jugador encuentre los planetas o especies que nosotros descubrimos, verá nuestro nombre.

Existen distintos modos de juego, donde podemos optar por seguir una narrativa que nos llevará a descubrir un misterio al centro del universo. Al igual que otros videojuegos de mundo abierto, es posible ignorar o tomar este reto en la medida y tiempo que nosotros queramos, sin ninguna prisa en particular.

Al ser un juego de este tamaño y ambición, No Man’s Sky fácilmente puede brindar más de 100 hora de juego ininterrumpido, que se pueden incluso compartir con otros jugadores. Si uno lo deseas, puede unirse a otros tres amigos con los cuales explorar un planeta al mismo tiempo.

La gran pregunta que inspira No Man’s Sky es ¿cómo funciona? Y la respuesta esto es en sí una razón más para probarlo. Sería imposible que esta cantidad absurda de información del universo estuviera guardada en un disco, un archivo dentro de una consola o incluso en un servidor. Al contrario, este universo se va generando frente a los ojos del jugador mientras éste lo está descubriendo. A esto se le llama generación por procedimiento (o procedural generation en inglés), es una técnica en la que los desarrolladores establecen una serie de reglas y variables para que sucedan ciertos eventos inesperados cuando el jugador los active. De la misma forma en que sucede en Shape of the World. Esta generación por procedimiento crea la geografía y ambiente de cada planeta, así como su flora y fauna, que cuentan con un sistema de mutaciones genéticas para asegurarse de que las criaturas tengan sentido en este universo. De esta forma es que cuando un jugador “descubre” una nueva especie es porque realmente nadie la había visto antes, ni siquiera los desarrolladores de No Man’s Sky.

Lo que hace a No Man’s Sky diferente de otros juegos que usan este método de generación de contenido es que en aquí es determinista; esto significa que hay una serie de claves únicas generadas para cada uno de los 18 trillones de planetas que pueden existir, y cuando un jugador lo descubre, este planeta se genera mediante su clave. De esta forma se aseguran los creadores, que las personas que lo visiten subsecuentemente encontrarán el mismo planeta con las mismas condiciones, y que éste mismo existe en las diferentes plataformas en que está el juego.

Pocas de las expresiones superlativas alrededor de este juego son realmente exageradas. Ciertamente hay una larga lista de imperfecciones y cosas que todavía no funcionan bien, pero los dos años de distancia han convertido a No Man’s Sky en una experiencia impresionante y memorable que nadie con interés en la exploración espacial, o la astronomía, debería pasar, aunque no fuera fan de los videojuegos. Es igualmente refrescante ver que juegos como éste lleguen a Xbox, no sólo porque era un gran ausente, sino porque llega en la mejor versión a la fecha, especialmente en el apartado gráfico.

 

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