Con toda la tradición del Café Tacuba, la nueva generación de esta familia renueva a la cocina mexicana en Limosneros, esta vez celebran además de las tradiciones cocineriles al buen vino mexicano.

 

Al abrir un vino espumoso se anuncian tiempos felices y de celebración, mucho mejor cuando se tiene a la pareja perfecta con la cual destacar las bondades enológicas y gastronómicas que hay en la mesa. Hace algún tiempo se propuso un maridaje de mole con Champagne, al principio fue novedad y sorpresa, un buscapié para demostrar que la comida mexicana tiene muchas cualidades, su complejidad —más allá del mole—, hace juego con infinidad de bebidas.

Esta vez, Limosneros y Freixenet harán de todos los jueves y viernes desde las siete de la noche, en su espectacular “Noche de Burbujas”, un espacio para disfrutar de la “alta botana” con las cuales explorar tres etiquetas top de la bodega queretana que además están de gala por tener etiquetas diseñadas por artistas mexicanos: Sala Vivé Brut, Sala Vivé Rosé y Sala Vivé Fruité y al final decidir cuál es la armonización perfecta de acuerdo a esta grata experiencia.

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Los antojitos sugeridos para este fin son croquetas oaxaqueñas de tasajo con chorizo, un platillo clásico español a base de bechamel se fusiona con elementos locales, siguió un lomo de pescado a los tres chiles en pan melba acompañado de una tostadita de atún con espuma de soya y limón para abrir apetito y disfrutar de un glorioso taco de carnitas de conejo (pequeño, suave  y suficiente después de las cuatro crujientes porciones).

El menú continúa con un clásico de la casa, la flauta de flor de jamaica además de otro elemento fresco, ceviche con mango jícama y pepino. El postre —aunque se piense que las botanas son saladas— fue de trufas de chocolate y un esférico de ciricote (fruto de la península).

 

Notas de cata

Sala Vivé Brut

Con una variedad de Macabeo, Pinot Noir, St. Emilion y Chenin se fermentan durante 10 días en tanques de acero inoxidable a 17°C para después tener una segunda fermentación en botella con un mínimo de 20 meses de crianza.

A la vista es brillante con ligeros tonos dorados, en nariz se percibe un ligero tostado y presencia de lácteos además de frutos secos, pan tostado, frutas blancas como la  pera y cítricos. En boca las burbujas son finas y aterciopeladas.

Sala Vivé Rosé

Una mezcla de Pinot Noir y Cabernet Suavignon macerada durante ocho horas para obtener el delicado rosado que lo caracteriza. Se macera en primera ocasión en tanque de acero inoxidable durante 10 días y luego en botella como lo precisa el método Champenoise para estar 15 meses como mínimo en crianza.

A la vista es límpido y traslúcido con un tono rosa-cereza, en nariz encontramos frutos rojos y notas ligeras de levadura. En boca la burbuja es fina, de acidez muy ligera y en paladar afrutado.

Sala Vivé Fruité

Un trabajo enológico con las mismas uvas que el primero pero con 15 meses de crianza. Visualmente se aprecian matices amarillos paja traslúcidos con destellos verdosos, se percibe en nariz un toque muy ligero de levadura y frutas blancas de pera de gusto aterciopelado y cremoso.

Vale la pena ir a disfrutar del centro Histórico y sumergirse en este bello recinto histórico.

Allende 3, Centro Histórico A, Cuauhtémoc, 06010 Ciudad de México, Distrito Federal 5521 5576

Contacto

Fb: Raquel Pastel
Tw: @Raquel_Pastel
Blog: http://raquelpastel.blogspot.com
[email protected]

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