El hombre que ideó exportar el modelo de Pollo Campero a otros países vislumbra una nueva oportunidad de negocio en la incursión del sector energético guatemalteco.

 

Por Leonel Díaz Zeceña y Uriel Naum Ávila / fotos: Gretta Hernández

 

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“El sueño”. Así fue como Felipe Bosch, su hermano Juan Luis y sus primos Juan José y Dionisio Gutiérrez se referían hasta hace algunos años al plan que permitió a Corporación Multi-Inversiones (CMI) exportar desde Guatemala el concepto de Pollo Campero a más de 16 países alrededor del mundo.

Hasta la fecha el menor de los primos recuerda a “El sueño” como uno de sus proyectos más grandes y transformadores, pues además de convertirse en un dinamo de crecimiento para la corporación, apuntaló la profesionalización de la cultura empresarial familiar, lo cual unió aún más a las cuatro primos, de los cuales dos son copresidentes del holding: Juan Luis Bosch y Juan José Gutiérrez.

En el caso de CMI, lo que dotó de poderes a los cuatro primos en la empresa familiar e igualmente los tomó por sorpresa fue un vuelo que acabó trágicamente en 1974 con la vida de los padres de las dos familias, Dionisio Gutiérrez y Alfonso Bosch, cuando se dirigían a Honduras en una avioneta cargada de medicinas para los damnificados por el huracán Fifi.

CMI ha construido en los últimos años más de 700,000 m2 en proyectos habitacionales, oficinas y apartamentos, además cuenta con 14 centros comerciales en Guatemala, y quiere seguir sumando metros cuadrados en Centroamérica.

También sueña con generar más de 10% de la electricidad en su país con proyectos como Renace II, destinando para ello a su División de Energía cerca de 270 mdd, y con comunicar la región por medio de Telefónica, de la que cmi tiene 40% en Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Panamá, participación por la que el grupo pagó a la multinacional española cerca de 500 mdd en 2013.

Pero los sueños de Felipe no acaban ahí. Hay tres que ahora lo mantienen más que dormido, muy despierto: hacer de Guatemala un país más competitivo y menos corrupto a través de la Fundación para el Desarrollo (Fundesa); incursionar con fuerza en un negocio muy brillante, el de la minería, y poner un pie en un sector que mueve al mundo, el petrolero, y que en Guatemala ha tenido un papel poco destacado.

 

Como pelea de gallos

Como la vida del héroe Fantástico Reed Richards, la de Felipe ha sido una de constantes desafíos, con batallas empresariales y nuevos emprendimientos dirigidos a ampliar el negocio familiar que durante más de tres décadas reinó sin competencia real, convirtiéndose en el referente de restaurante guatemalteco.

Esto, hasta que una mañana de 2006 la supremacía de Pollo Campero fue retada por un nuevo competidor que llegó con un sencillo e innovador modelo de negocio, en el cual se vendían piezas fritas empanizadas bajo la marca Pinulito. La reacción de los consumidores de zonas populares, en las cuales aumentaba de manera exponencial el número de restaurantes, fue algo no visto hasta entonces en una cadena de comida rápida en Guatemala.

El pequeño negocio se expandió con una fórmula que consistía en locales de tres metros de frente por tres de fondo, una freidora, un mostrador, la caja registradora y dos personas que atendían a los clientes que se agolpaban a la entrada para comprar pollo, papas fritas y hasta una bebida carbonatada: todo por el equivalente a 2.50 dólares. En tanto, en Pollo Campero el menú regular de dos piezas, papas y agua carbonatada alcanzaba los 42 quetzales (5.41 dólares). Eso sí, servido por meseras y degustado sentado en una mesa.

El modelo de Pinulito se había metido hasta la cocina de la cadena de pollo frito más grande de Guatemala y amenazaba con robar una buena porción del mercado; la respuesta debía ser implacable. La experiencia de Campero compitiendo con cadenas internacionales, le permitió recuperar el terreno perdido de forma rápida.

La estrategia de recuperación de mercado de Campero ha funcionado, con piezas que según los comensales “tiene el mismo sabor” de la cadena, pero que son más grandes y a menor precio. Pero el negocio de Pinulito no ha claudicado y la empresa promete que continuará su expansión, incluso fuera de las fronteras de Guatemala. Hoy día ofrece servicio a domicilio, algunos de sus establecimientos ya tienen sillas y mesas, y abrió tres locales en Honduras.

Crisitian Noriega, gerente de Mercadeo de Pollo Pinulito, admite que los establecimientos de Pollo Granjero son ubicados “casi al lado” de sus locales, pero considera que ambas cadenas tienen su clientela y que hay espacio en el mercado para ambas.

Sin embargo, para Paulo De León, director de Central American Business Intelligence, el mercado de la venta de pollo en restaurantes de comida rápida en Guatemala está saturado, al igual que el de hamburguesas, comida italiana y mexicana; aunque el mercado todavía es atractivo, ya que estima que la facturación anual del sector restaurantero, según un estudio elaborado por la firma, es de 1,400 mdd en comida popular, rápida y casual.

El especialista asegura que las oportunidades de negocio en el sector continúan vigentes, ya que los guatemaltecos dedican de 5% a 6% de su gasto al consumo en restaurantes, superior al 2% promedio en Latinoamérica. Hoy día, dice Paulo, Pollo Campero ha migrado a otra gama y se ha constituido como comida casual, mientras que Pinulito y Granjero son de corte popular.

 

Acostumbrados a competir

La guerra del pollo no ha sido el único desafío para CMI, ya que la aventura empresarial le ha llevado a otros terrenos como el del competido desarrollo inmobiliario, que según Óscar Sequeira, presidente de la Comisión de Estadísticas de la Cámara Guatemalteca de la Construcción, tendrá un crecimiento de entre 3.3% y 3.9% este año (podría llegar hasta 4.8%, según datos del Banco de Guatemala).

Otro campo de acción para CMI es el de las telecomunicaciones, con su reciente incursión a través de Telefónica en Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Panamá, donde se enfrenta a competidores como Tigo, de Mario López. Se trata de un mercado saturado por las ventas, ya que a junio de 2014 la Superintendencia de Telecomunicaciones registró 21 millones 474,384 líneas móviles, lo que significa que hay un celular y medio por cada habitante.

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Foto: Gretta Hernández.

—Felipe, ¿dónde ves oportunidad para crecer en telecomunicaciones?

El número de usuarios no va a subir, pero sí va incrementarse el número de personas que manejan teléfonos avanzados (smartphones). En Guatemala, 90% del mercado maneja teléfonos ‘frijolitos’ (básicos) y sólo 10% tiene otro tipo de equipos. Esto ya te marca una tendencia y un gran reto, porque sabes que el gran negocio está en los segundos. La idea es de pasar de 90-10 a 10-90.

 

—La última ley que se aprobó de Telecom ¿es equitativa?

No, yo creo que hay mucha tela que cortar, pero bueno, la competencia ahí está y lo más importante no es la ley sino la forma en que uno pueda hacer su trabajo (…) Nosotros tenemos muchos planes en telefonía y no necesariamente con Teléfonica, sino en otras áreas de servicio, sobre todo cable e Internet.

 

El nuevo reto

Más de una década ha pasado desde que Felipe Bosch cumplió su objetivo de internacionalizar Pollo Campero; sin embargo el sueño continúa en evolución y al igual que el héroe fantástico, la investigación le ha llevado una vez más a innovar; esta vez, en la forma de energía limpia, segmento en el cual se topa, una vez más, con Mario López.

Grupo Multi-Inversiones cuenta con tres hidroeléctricas: Santa Teresa, Renace 1, Renace 2 y se ha iniciado la construcción de Renace 3. Se trata de un sector que ha cobrado auge, ya que en la actualidad existen 32 plantas en construcción, las cuales van desde proyectos pequeños hasta grandes inversiones como la de Jaguar Energy, que con una inversión superior a los 900 mdd tiene 300 MW de capacidad instalada y será la más grande del istmo centroamericano.

Romeo Rodríguez, consultor y ex ministro de Energía de Guatemala, explica que otro fuerte competidor de Multi-Inversiones en este sector son los azucareros, quienes han modificado su generación de residuos de caña y búnker, y en lugar de este último usan carbón; incluso, hay una planta que genera un megavatio con metano en un botadero municipal.

Aún con esta competencia, el analista considera que hay espacio para más productos, ya que según el Ministerio de Energía y Minas de Guatemala, en el sector hidroeléctrico sólo se explota 15% de su potencial.

El petróleo y la minería también tienen su atractivo para Míster Fantástico, quien ha manifestado su deseo de buscar opciones para ingresar a esos segmentos; en el primero el potencial es relativo, ya que la mayoría de reservas se ubican al norte de Guatemala y están dentro de áreas protegidas como la Reserva de la Biósfera Maya y por si fuera poco, son compartidas con México y Belice.

La explotación de petróleo en Guatemala data de poco más de 60 años y en la década de 1980, luego de la promulgación de la Ley de Hidrocarburos, vigente en la actualidad, hubo un auge con participantes internacionales como Texaco, Hispanoil y Basic Resources, luego el sector perdió atractivo por la ubicación de las reservas y hoy día sólo hay pequeños yacimientos y seis licencias de exploración, por lo que no se prevén, de momento, inversiones grandes, refiere Jorge García Chiu, consultor y ex viceministro de Energía en Guatemala.

El ex ministro de Energía Romeo Rodríguez califica de estable la Ley petrolera de Guatemala, lo cual es un factor positivo para nuevas inversiones; sin embargo, explica que las reservas petroleras de 195 millones de barriles del Ministerio de Energía y Minas son una estimación, ya que no hay campos con reservas probadas en Guatemala.

El experto asegura que el petróleo es un negocio de “alto riesgo”, y que en los últimos años el panorama no ha sido halagador. Según el Banco de Guatemala, de 2009 a 2013 ha disminuido en 23.8% la exportación de barriles de petróleo, y también ha decrecido el ingreso de divisas por la venta de crudo en 2012 (-13%) y 2013 (-4.9%).

Sin embargo, para el Comisionado Presidencial de Competitividad e Inversión, Juan Carlos Paiz, el potencial en minería y petróleo es innegable, en especial en el tema del ‘oro negro’, donde también hay capacidad de aprovechar servicios vinculados al sector y derivados o productos adicionales como el gas natural, para lo cual las alianzas internacionales han sido clave, como el acuerdo para un gasoducto con México, que se prevé esté completo en 2017 con una inversión de 650 mdd.

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En una década el grupo empresarial guatemalteco cumplirá 100 años. Felipe considera que lo menos que pueden hacer en esta etapa es confiarse de la competencia y creer que han ganado todo lo que se han propuesto los “4 Fantásticos”. También considera que hay mucho camino por recorrer en Latinoamérica, incluso en el mismo istmo, donde se ve expandiendo nuevos negocios en la nueva era de Multi-Inversiones.

 

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